Gunter Pauli y la educación

En los últimos años, Gunter Pauli se ha preocupado por cómo llevar la creatividad a la educación para promover que los niños usen su fantasía. “En el sistema educativo debemos fomentar la mirada en otra dirección”, afirma, y añade que “si sólo enseñamos lo que sabemos, ellos nunca podrán hacerlo mejor”.

De hecho, la vida de Gunter Pauli (Bélgica, 1956) es el mejor ejemplo de cómo aplicar esa mirada en otra dirección en la realización de proyectos empresariales que ofrecen soluciones sostenibles. Licenciado en Ciencias Económicas y máster en dirección de empresas por INSEAD, empezó a investigar sobre cómo conseguir producir con cero emisiones y en 1994 impulsó la creación de la red ZERI (Zero Emissions Research and Initiatives), impulsada por emprendedores, educadores y científicos.

La clave está en imitar las soluciones que ofrece la naturaleza. En el catálogo de proyectos que han llevado a la práctica la filosofía ZERI figura un colegio que renueva el aire de las aulas inspirándose en los hormigueros de las termitas, un emblemático pabellón de bambú para demostrar la durabilidad y bajo coste de este material, o un edificio que mantiene la temperatura estable en su interior basándose en la alternancia de franjas blancas y negras tal y como hacen las cebras.

Con esta experiencia en el desarrollo de proyectos innovadores basados en el aprovechamiento de la energía natural y de los residuos generados por otras actividades, Pauli llegó a la conclusión de que se había ido más allá de la economía verde. Hasta ahora, la producción ecológica ha necesitado de subsidios para funcionar, genera productos escasos, caros y al alcance sólo para una minoría, y en ocasiones su comercio internacional produce emisiones de CO2. En cambio, los proyectos innovadores de lo que Pauli denomina “economía azul” consiguen aprovechar los recursos locales disponibles, y los residuos de un producto se convierten en “un flujo de caja” para producir otro. Como ejemplo: los residuos del café sirven para cultivar hongos, que son alimento animal, y a su vez los desechos animales crean biogás. Lo que era un residuo acaba de generar comida, energía y empleo.

Como decíamos, Gunter ha llevado esta energía creativa en la búsqueda de la sosteniblidad del planeta a la educación, consciente de que los niños son el principal germen del cambio. Y consciente también de que es necesaria una metodología que despierte la imaginación de los estudiantes, ideó y publicó una colección de fábulas (“Historias ZERI para niños”, con títulos como “Cultivar una casa”, “¿Pueden las manzanas volar?” o “Caminando sobre el agua”) compuesta por 36 historias a través de las cuales se transmite a niños y jóvenes de 9 a 18 años los valores y la ética que sostienen la economía azul. Esta metodología ya ha sido llevada a la práctica en Brasil, con 110.000 niños y 6.000 profesores.

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