Grupos judíos ayudan a mujeres abusadas sexualmente en Haití

13.08.2012 09:22  |

 Cuando azota el desastre en alguna parte del mundo los gobiernos y los organismos humanitarios van al rescate. Los barcos de comida alivian el hambre, las carpas proveen refugio y las fuerzas de seguridad restauran el orden. ¿Pero como se tratan los derechos de la mujer en sociedades traumatizadas? En los últimos años, organizaciones no gubernamentales, como el Teatro Bond Street de Nueva York, se han unido con agencias judías para intentar llenar ese vacío.

“Le damos a las personas las herramientas para que se expresen. Nuestras técnicas le dan una voz a quienes no la tienen”, dijo la co-fundadora de la compañía, Anna Zastrow, en una entrevista con el medio israelí The Jerusalem Post.
Ella le ha enseñado el arte del teatro a incontables personas en docenas de zonas en conflicto como Myanmar, Pakistán, Afganistán y Kosovo. Su organización está siendo actualmente apoyada por el Comité de Distribución Conjunta Judío Americana (JDC por sus siglas en inglés) para darles poder a las mujeres en Haití.
“Cuando primero me encontré con Favelik les preguntamos qué necesitaban. Una de ellas dijo ‘teatro’”, expresó la directora artística del Teatro Bond Street, en referencia al grupo de mujeres con el que ha trabajado en Haití los últimos dos años.
Las vidas de las mujeres en una sociedad pobre y dominada por hombres, como Haití, nunca ha sido fácil, pero el terremoto del 2010, el cual dejó a miles de personas muertas y heridas, empeoró las cosas. Sherman y Zastrow dicen que la violencia sexual en el país ha aumentado dramáticamente, marcando una cicatriz en generaciones de mujeres. “Una de las actrices fue violada en los años ’90 y después del terremoto su hija fue violada”, dijo Zastrow.
Los espectáculos del Teatro Bond Street son una manera de que las víctimas cuenten sus historias. Ellas actúan, bailan y cantan con letras como “las mujeres dicen lo suficiente”, dijo Sherman. A veces, debido a las tramas normalmente trágicas surge brevemente un momento de comedia. “Es importante tener momentos de disfrute incluso cuando uno se refiere a un asunto tan serio como es una violación”, dijo.

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