GERNIKA, LA JOYA HISTÓRICA DEL PAÍS VASCO

Su encanto e historia ha sido inmortalizado en la pintura por Picasso, en la novela por Dave Boling y en el cine por Alain Resnais y Emir Kusturica.

FECHA DE PUBLICACIÓN:2011-10-21 AUTOR: ROCÍO FLORES TAPIA
Es uno de los pueblos más encantadores de la provincia de Vizcaya y el punto histórico más importante de la comunidad autónoma del País Vasco. Está situada a tan sólo 33 kilómetros de Bilbao y aunque sólo cuenta con aproximadamente 16,300 habitantes es una región próspera en servicios, industria, cultura y educación.

Visitar esta región, implica adentrarse en uno de los momentos más representativos de la historia de España, mientras se disfruta de monumentos, paisajes y delicias gastronómicas.

Su nombre es mundialmente conocido por el cuadro Guernica de Pablo Picasso, en el que se narra el bombardeo del 26 de abril de 1937, cuando los aviones de Hitler destruyeron la mayor parte de la localidad para colaborar con el ejercito de Franco durante la Guerra Civil Española.

En la Fundación Museo de la Paz, ubicado cerca del Ayuntamiento, los visitantes podrán conocer de cerca este momento histórico, mientras que el Museo Euskal Herria, proporciona información detallada sobre la cultura vasca, su historia y etnología. La histórica Casa de las Juntas, actualmente sede de la Asamblea General de Vizcaya, es una visita obligada, ya que ahí se encuentra el famoso Árbol de Guernica, símbolo de las libertades vascas, donde los reyes juraban respetar los fueros.

En la parte más alta de la villa, está la iglesia de Santa María, una parroquia gótica que empezó a construirse en 1418. También vale la pena pasear los lunes por el mercado, al que acuden vendedores y compradores de toda la comarca. Los amantes de la naturaleza disfrutarán en el Parque de los Pueblos de Europa, que además de una amplia variedad de árboles alberga esculturas del vasco Eduardo Chillida y del inglés Henry Moore.

En el recorrido no puede faltar el Convento de Santa Clara unido por un arco de medio punto al antiguo Hospital del Señorío y el mural de cerámica Gernika, una reproducción artesanal de la obra de Picasso.

Ningún visitante podrá quejarse de la comida, ya que en casi cualquier restaurante se puede degustar la cocina tradicional vasca, que basa su éxito en la calidad de las materias primas como el pescado, carne y verduras, siempre acompañados de sidra o txakoli, (vino blanco producido a partir de uvas verdes).

Entre los platos típicos destacan los pinchos y los platillos elaborados con pimiento, uno de los mejores productos del territorio. Una buena opción es el restaurante Zallo Barri o el Boliña.

El hotel Gernika es el más céntrico, aunque en las afueras también se localizan otro tipo de hospedajes ideales para explorar los alrededores como las Cuevas de Santimamiñe, donde se pueden apreciar pinturas rupestres o el Bosque Pintado, cuyas filas de árboles decorados por el artista vasco Agustín Ibarrola, son una sorprendente combinación de arte y naturaleza.

Para relajarse se recomienda visitar la costa Vizcaína como las tranquilas playas de Leiona o las de Mundaka, las mejores para practicar surf.

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