Genocidio armenio

El genocidio armenio (en armenio: Հայոց Ցեղասպանություն Hayoċ Ċełaspanuṫun; en turco: Ermeni Soykırımı o Ermeni Tehciri), también llamado holocausto armenio o Մեծ Եղեռն (Mec Yełeṙn, «Gran Crimen»), fue la deportación forzosa y exterminio[2] de un número indeterminado de civiles armenios, calculado aproximadamente entre un millón y medio y dos millones de personas,[3] por el gobierno de los Jóvenes Turcos en el Imperio otomano, desde 1915 hasta 1923.[4]

Se caracterizó por su brutalidad en las masacres y la utilización de marchas forzadas con las deportaciones en condiciones extremas, que generalmente llevaba a la muerte a muchos de los deportados. Otros grupos étnicos también fueron masacrados por el Imperio otomano durante este período, entre ellos los asirios, los griegos pónticos y los serbios.[cita requerida] La gran mayoría de los autores (incluso los de origen turcos actuales-Taner Akcam, 2007. “A Shameful Act: The Armenian Genocide and the Question of Turkish Responsibility” ) consideran que estos actos son parte de la misma política de exterminio.[5]

La fecha del comienzo del genocidio se conmemora el 24 de abril de 1915, el día en que las autoridades otomanas detuvieron a 235 miembros de la comunidad de armenios en Estambul; en los días siguientes, la cifra de detenidos ascendió a 600. Posteriormente, una orden del gobierno central estipuló la deportación de toda la población armenia, sin posibilidad de cargar los medios para la subsistencia, y su marcha forzada por cientos de kilómetros, atravesando zonas desérticas, en las que la mayor parte de los deportados pereció víctima del hambre, la sed y las privaciones, a la vez que los sobrevivientes eran robados y violados por los gendarmes que debían protegerlos, a menudo en combinación con bandas de asesinos y bandoleros.[6]

Aunque la República de Turquía, sucesora del Imperio otomano,[7] no niega que las masacres de civiles armenios ocurrieron,[8] no admite que se trató de un genocidio, arguyendo que las muertes no fueron el resultado de un plan de exterminio masivo, sistemático y premeditado dispuesto por el Estado otomano, sino que se debieron a las luchas interétnicas, las enfermedades y el hambre durante el confuso periodo de la Primera Guerra Mundial.[9] A pesar de esta tesis, casi todos los estudiosos —incluso algunos turcos— opinan que los hechos encajan en la definición actual de genocidio.[10] [11] [12]

Se lo considera por lo general el primer genocidio moderno;[13] [14] de hecho, es el segundo caso de genocidio más estudiado, después del Holocausto.[6] Hasta la fecha 26 países han reconocido oficialmente el genocidio.[15]

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