Genes de la memoria





Las moléculas que exponen nuestros genes pueden también reavivar nuestros recuerdos y nuestra capacidad para aprender.

© iStockphoto / DNY59 (mano); Mente y cerebro (fotomontaje)

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En «Al final del arco iris», una novela de ciencia ficción escrita por Vernor Vinge en 2006 y ambientada en un futuro cercano, la medicina moderna hace que Robert Gu, un norteamericano de raza china, con talento, se recupere tras padecer la enfermedad de Alzheimer en fase terminal. Antes del tratamiento, Gu se encontraba postrado en cama, sin hablar ni recordar a sus hijos. Después de la terapia, sus recuerdos volvieron, pero desarrolló una serie de facultades distintas. Flores para Algernon, un relato breve publicado en 1959 por Daniel Keyes, versa sobre una fantasía parecida en la cual Charlie, un retrasado mental, se transforma en un genio por medio de un tratamiento futurista.

Aunque se mueven en el terreno de la fantasía, esas dos obras se hacen eco de las investigaciones que indican que determinados tratamientos químicos pueden revitalizar la capacidad para aprender y recordar, incluso en presencia de daños cerebrales o deficiencias mentales congénitas.

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