FUSILAMIENTOS EN 18 y MAGALLANES

Ya desde la época de la Guerra Grande se llamaba Plaza Artola, apellido de un vasco establecido en el lugar con hornos de ladrillos y dueño de casi todos los terrenos de la zona. Hasta 1867, la plaza constituyó el punto terminal de las carretas que venían con sus frutos desde el Interior, y que acampaban en esas soledades. Después la plaza mejoró su rústico destino, convirtiéndose en paseo público al que los vecinos adornaron con una fuente al medio, muy modesta, una verja de hierro circundándola, y unos cuantos árboles plantados aquí y allá para alegrar la vista. Lo que tal vez no sospecharon ni esos buenos vecinos ni el propio Artola fue que, por los años 1869 al 72, aquel lugar apacible se iba a convertir, por orden de la Autoridad, en el sitio donde consumar las ejecuciones por fusilamiento. Un lugar bien elegido como se ve : a suficiente distancia de la ciudad que, por ese entonces, recién empezaba a derramarse más allá de la Plaza Independencia. Los reos eran pasados por las armas contra la pared de un corralón sobre la calle Magallanes , a escasos 10 metros de 18 de Julio.

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