Fritjof Capra y la educación II

Schooling for Sustainability es un movimiento pedagógico iniciado en California, desde el Center for Ecoliteracy de Berkeley, con el objetivo de que los niños obtengan los conocimientos, las habilidades y los valores esenciales para una vida sostenible, entendida como la satisfacción de las necesidades de nuestra comunidad sin comprometer el futuro de las generaciones futuras. Uno de sus fundadores es el pensador Fritjof Capra, doctor en Física por la Universidad de Viena y autor de libros tan reconocidos como “El Tao de la Física”, “Sabiduría insólita”, “La red de la vida” o “Conexiones ocultas”, obras que en esencia bucean en la filosofía de la física. Tras toda una vida de investigación, Capra deviene un experto en teoría de sistemas, y aplica esta perspectiva sistémica a la enseñanza de la sostenibilidad.

“La sostenibilidad es un estilo de vida”, es su máxima. Desde esta perspectiva sistémica, una comunidad sostenible es aquella cuyos modos de vida, empresas, estructuras físicas y tecnología no interfieren con la habilidad inherente de la naturaleza para sostener la vida. Precisamente, el Center for Ecoliteracy trabaja con los centros educativos en metodologías participativas y experimentales que formen a los niños en ese estilo de vida sostenible.

¿Y cuál es la conexión entre la sostenibilidad y la teoría de sistemas? Pues el conocimiento de que todo ser vivo es en sí mismo un sistema viviente que a su vez forma parte de otro, y la toma de conciencia de que las propiedades de un sistema dependen en las relaciones establecidas. Cuanto más diversas son esas relaciones, mayor es la estabilidad del sistema y su resistencia.

En este contexto, Capra destaca la alimentación como la característica central de la vida, ya que representa el movimiento incesante de energía y materia que facilita la auto regeneración del sistema, lo que denomina “the breath of life”. Enseñar esta conexión alimentos-vida es esencial en la educación de los niños, y un huerto en el colegio es la principal herramienta para conectarles con los fundamentos de la comida.

También a través del huerto se estudia el significado de las redes vivas y de los ciclos ecológicos, enseñando a los niños cómo los residuos son alimentos para la siguiente especie, la importancia del flujo continuo de energía solar, y, en definitiva, cómo la naturaleza crea y nutre las comunidades. “El huerto es un sitio mágico para los niños y es un fantástico ejemplo de trabajo cíclico”, afirma Fritjof.

El Center for Ecoliteracy lleva casi dos décadas usando este método pedagógico en la creación de comunidades en las que han participado profesores, padres y alumnos, y ya son más de 20 los centros escolares implicados en casos de éxito. Algunos ejemplos son la organización de campamentos ecológicos, la creación de huertos escolares, la instalación de sistemas de tratamientos de agua, escuelas de cocina ecológica, construcción de maquetas de edificios de bajo consumo energético, entre muchos otros.

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