Forjamos nuestra propia vejez»

Doctor Wahl, el concepto de senectud despierta connotaciones negativas para multitud de personas; lo asocian a una degeneración inevitable y a diversas pérdidas. ¿La última etapa vital no se caracteriza solo por sus sombras, verdad?
En mi opinión, es hora de cambiar el valor que otorgamos a todo aquello ligado al envejecimiento. Aunque tampoco deberíamos ir de un extremo a otro ni dejar de discutir acerca de los problemas relacionados con la edad o ignorarlos. Es cierto que nos encontramos en una situación única en la historia: nunca antes habían existido tantas personas mayores y, mucho menos, tan lúcidas, abiertas, activas y dinámicas como hoy en día. Se trata de un colectivo que, además, representa un sector creciente en el poder político y económico. Debemos tener presente que, con la esperanza de vida actual por encima de los 80 años, la vejez no abarca el último par de años. Todo lo contrario: ocupa casi un tercio de nuestro recorrido vital.

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