Física imprevista en el LHC

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Después de la parada técnica de Navidad, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN tiene previsto reanudar las colisiones protón-protón durante el presente mes de febrero. Si bien el acelerador aún ha de encontrar el bosón de Higgs, partículas supersimétricas o candidatos a materia oscura, en sus primeros meses de funcionamiento ya tuvo tiempo de registrar un fenómeno que, desde entonces, intriga a numerosos expertos.
A finales de septiembre del año pasado, el CERN anunció que, en algunas colisiones de protones, las partículas producidas salían despedidas en haces sincronizados, como si se tratase de bandadas de pájaros que han acordado previamente sus direcciones de vuelo. En palabras de Guido Tonelli, portavoz de la colaboración CMS (el detector que registró el fenómeno): «Hemos pasado todo este tiempo tratando de convencernos de que lo que hemos visto es real».
Se trata de un efecto delicado. En las colisiones entre protones a 7 TeV en las que se producían unas 110 partículas o más (colisiones de alta multiplicidad), estas salían despedidas en pares cuyas direcciones exhibían correlaciones angulares inesperadas. En opinión de Frank Wilczek, del Instituto de Tecnología de Massachusetts y ganador del Nobel en 2004 por el descubrimiento de la libertad asintótica en las interacciones fuertes, el fenómeno quizás apunte a «nuevos detalles en la estructura interna del protón». Según explica: «Efectuar experimentos a energías tan elevadas implica estudiar el protón con una resolución espacial y temporal sin precedentes».
En realidad, un protón consiste en un complejo medio formado por quarks y gluones. Estos últimos median las interacciones entre quarks y son los responsables de mantenerlos «pegados» para formar otras partículas, como protones o neutrones. «No parece imposible que las interacciones entre los gluones de dicho medio ya exhiban ciertas correlaciones; en tal caso, estas se reflejarían en las propiedades de las nuevas partículas [producidas tras la colisión]», sostiene Wilczek. En caso de confirmarse, el fenómeno constituiría un hallazgo de calado sobre una de las partículas más comunes del universo y cuyas propiedades creían entenderse bien.

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