Filosofía y psiquiatría

HONGOS

Kenneth Kendler en 2005 publicó un artículo titulado “Hacia una estructura filosófica de la psiquiatría”, un artículo de esos que pueden catalogarse como de culto, un hito en el pensamiento psiquiátrico. Lo hizo en American Journal of Psychiatry y en él el autor pretende definir un marco conceptual coherente para la psiquiatria. Plantea dos preguntas esenciales ¿como se interrelacionan la mente y el cerebro? y ¿como pueden integrarse las multiples perspectivas explicativas de la enfermedad mental?

Kendler argumenta y propone ocho propuestas verificables que son las que a continuación se relatan. He respetado los epígrafes y las ideas generales del propio Kendler pero he introducido aclaraciones y aportes de mi propia cosecha que no necesariamente se correponden con lo que Kendler declara en el citado articulo.

  1. La psiquiatria se basa en experiencias mentales vividas en primera persona.

El ámbito de nuestra disciplina es la mente y lo mental nuestro campo de conocimiento. El objetivo de nuestra especialidad es aliviar el sufrimiento humano que surge de las alteraciones disfuncionales en determinadas áreas de la experiencia personal subjetiva, como el estado de ánimo, la percepción o la cognición. Nuestros constructos nosológicos se componen en gran medidia de descripciones de experiencias personales. Este es nuestro objetivo y aunque no despreciamos en absoluto los avances de las neurociencias esto no puede ocurrir a expensas de abandonar nuestro compromiso con lo humano.

Significa que el investigador en neurociencias está tan alejado de los intereses de la psiquiatria como el estadístico o el dentista. No somos serotonina sino sentimientos y subjetividades. Una vez dicho esto es necesario aclarar que yo quiero saber todo lo que se sabe de la serotonina y del mismo modo quiero saber todo lo que la filosofía y otras disciplinas (antropologia, religión, arte, espiritualidad) pueden aportar al conocimiento del hombre.

2.-El dualismo cartesiano es falso.

Ha llegado el momento de que la psiquiatría declare la obsolescencia de las ideas de que somos dos esencias, cuerpo materia y alma o psique inmaterial. Existen pruebas más que suficientes para declarar que la experiencia humana depende completamente del funcionamiento cerebral. La mente no existe independientemente del cerebro, no hay espiritus descarnados. Rechazar el dualismo significa dejar de considerar que lo mental (lo funcional) es un aspecto diferente de lo biológico (lo orgánico). Lo mental y lo biológico son más bien dos puertas de entrada distintas para llegar a entender nuestro cerebro.

El rechazo del dualismo cartesiano tiene una consecuencia beneficiosa inmediata: la evidencia de una tautología: los trastornos psiquiátricos del mismo modo que cualquier hecho psicológico normal o patológico son biológicos del mismo modo que todo círculo es redondo. No hace falta afirmar ya que la patologia surge de un trasfondo biológico y no se encuentra provocado por miasmas cósmicos o por el capricho de los dioses.

Dicho esto, es tambien evidente que no todo malestar psicológico en su comienzo no precisa de una avería neurobiológica para producirse, sino que más bien parece que la avería se produciría como resultado de la persistencia de una combinación de inputs poco saludables (estrés continuado) que proceden del medio ambiente en combinación con una sensibilidad o vulnerabilidad individual. Esta idea entronca con la idea del estrés como causalidad inespecifica y con la evidencia de que las células y cicuitos neuronales tienen condiciones y propiedades adaptativas frente al medio en que viven. Y la tienen por una razón:: no todos los genes se expresan simultáneamente ni en todos los lugares sino tan sólo aquellos que han sido estimulados por el medio para hacerlo, los que precisa la célula para adaptarse. En este sentido y tal como ha señalado Llinás, el medio ambiente sería un modulador en la expresión génica y también resultaría que los inputs sensoriales del ambiente serian moduladores de la actividad intrinseca del cerebro.

O dicho de otra forma: lo cerebral no es sólo lo que compete a ese trozo de órgano instalado dentro del cráneo sino que alcanza a la mente como un subproducto del cerebro y al medio ambiente extendido como un producto de la mente. Nuestro cerebro no está dentro del cráneo tan sólo sino que se encuentra delimitado por lo que Martinez ha llamado horizontes.

Y parece que el horizonte interno, es decir lo propiamente biológico opera más como frontera de lo posible que como causa principal o inicial de la patología mental o del hecho psicológico. No podemos ser invisibles, ni volar, ni pesar una tonelada o ser tan pequeños como un insecto simplemente porque nuestro cerebro no está diseñado por la evolución sino para adaptarse al entorno en el que vivimos y en ese nivel de definición que llamamos realidad sensible.

3.-El epifenomenalismo es también falso.

El rechazo de la dualidad cartesiana nos lleva de cabeza a aceptar una nueva causalidad que puede escribirse asi: existe una causalidad mentecerebro que todavia no conocemos bien pero sabemos que funciona de este modo: lo mental afecta al cerebro y lo cerebral a lo mental, se trata de un camino de ida y vuelta y de mutua dependencia. Ahora bien esta idea de la mutua interdependencia parece que nos lleva de vuelta al dualismo cartesiano por la puerta de atrás, pero es evidente que lo psicológico (el hecho mental) en si mismo puede comportarse como un fenómeno causal puesto que acarrea información decisiva sobre el comportamiento humano que afecta de nuevo al cerebro en su expresión.

4.-Ambas causalidades cerebro y mente son reales y circulares.

La causalidad opera pues en dos direcciones opuestas: causalidad ascendente, de lo más simple (el hecho molecular) a lo más complejo y causalidad descendente: de lo más complejo (el hecho psicológico) a lo más simple. Sin embargo en estos caminos existen múltiples pasos intermedios aun mal conocidos y que en gran parte son constructos teóricos, como el concepto de endofenotipo de Cloninger que cité en el articulo “Creatividad y espectro depresivo“, el concepto de inconsciente y represión , etc . Suponemos hoy que una enfermedad mental es lo suficientemente compleja como para que no existan correspondencias univocas entre ellas (la enfermedad) y sus equivalentes moleculares o fisiopatológicos. Probablemente todas las enfermedades mentales son heterogéneas, es decir no existen similitudes causales entre los que padecen la misma enfermedad. Por eso la psicopatologia actual está investigando la posibilidad de reducir la enfermedad a hechos observables más simples como el fenotipo recortado (un síntoma observable de validez neurobiológica) o el ya señalado endofenotipo de Cloninger. Tambien algunos autores como Berrios propugnan una nueva psicopatología y una nueva jerga que sea capaz tanto de atrapar nuevos fenotipos recortados como de resignificar y adaptar la jerga psicopatológica a nuestros conocimientos actuales.

5.-Los trastornos psiquiatricos son enfermedades complejas y no cabe esperar descubrimientos “con mucho hueso” tipo esquiroqueta como explicación de la sífilis.

Los genetistas llevan mucho tiempo persiguiendo algun “hueso” que llevarse a la boca. Otros autores sin embargo se adhieren a la hipótesis de la cebolla, que vendría a decir que no hay nada que buscar, porque las enfermedades mentales serían como una cebolla cuyas hojas se distribuyen por capas y donde no hay ningún “hueso” que encontrar, entendiendo “hueso” como un hallazgo causal duro del tipo de la esquiroqueta y su relación con la sífilis cerebral. Es verdad y hacia ahi parecen dirigirse los hallazgos más importantes en genética de la esquizofrenia: todos los genes candidatos que se habian propuesto como firmes promesas para alcanzar alguna relación con ella han sido ya desechados. En esta página dedicada a la esquizofrenia y a su genética podemos rastrear cromosoma a cromosoma los genes candidatos y hojear distintos metaanalisis que aportan la evidencia de que muy probablemente la combinación de genes y polimorfismos que inducen la enfermedad es variable y compleja y sujeta a contingencias medio ambientales dificilmente medibles. ¿Es inútil seguir buscando?

Depende. Si lo que se busca es el gen de la esquizofrenia la respuesta es si.

6.- El pluralismo explicativo es preferible a las explicaciones monásticas tipo reduccionismo biológico.

Si lo anterior es cierto es tambien seguro que eso que llamamos hechos mentales y tambien psicopatología responden a distintos niveles de definición y tambien a distintas maneras de abordarlos. Sería absurdo tratar con fármacos un problema de pareja, la hipocondria con electrochoques o la esquizofrenia con psicoanálisis. Cada problema se inscribe en un nivel de definición distinto con distinta organización y jerarquía entre sus condiciones y sus abordajes. Como ejemplo de este nivel de definición señalaré la diferencia que existe entre el duelo y la depresión verdadera, el duelo es una adaptación, un proceso de reparación que lleva a un individuo a cambiar de nivel con respecto a sus pérdidas, no debe considerarse en ningún caso como algo patológico y no precisa tratamiento. La depresión verdadera sin embargo puede comenzar después de un proceso de duelo al que el individuo no puede hacer frente. No hay manera de distinguir qué sujetos llevarán a cabo un proceso de duelo completo y renacerán de él transformados y cuales no podrán superarlo y enfermarán. Esta realidad clinica ilumina la idea de que una pérdida no sucede en el vacío sino en un entorno neurobiológico concreto, en un individuo concreto que tiene que hacer algo con esa pérdida, y ese algo que tiene que hacer depende de su fortaleza para resolver pérdidas que seguramente correlaciona con multiples factores de su personalidad y tambien con una vulnerabilidad genética determinada.

Lo realmente curioso de estas diferencias de nivel explicativo es que determinados sistemas de información no pueden ser reducidos a sus aspectos más simples sin que pierdan en ese proceso su capacidad explicativa. Lo que significa que hallado el nivel de definición que abarca una comprensión de algo, lo mejor es no tratar de reducirlo a sus elementos más simples, pues el peligro está entonces en que pierda su capacidad explicativa. Un ejemplo a mi me gusta Mahler, pero si usted me pregunta por qué no le sabré contestar y si me pongo a pensarlo en terminos de neurotransmisores o de razones lo más seguro es que deje de interesarme Mahler, tal y como dijo Satie porque, “no hay nada más asqueroso que un La mirado al microscopio”.

7.- La psiquiatría debería evolucionar desde “una batalla de paradigmas” hacia un posicionamiento más maduro que acepte la complejidad y el pluralismo explicativo.

Si no existe un paradigma único que explique la psicopatología o el hecho mental a partir de una teoria que lo explique todo, lo honesto es ser humildes y aceptar una distinta visión entre los distintos paradigmas que han demostrado algun tipo de eficacia aun empirica en esto que llamamos la comprensión de lo mental. Con la excepción de aquellos que aplican su paradigma en todos los casos y que son más integristas que otra cosa. Efectivamente una de las dificultades más importantes con que se enfrenta esta guerra de paradigmas es que unos parecen haber surgido con virulencia de la preeminencia de otros. Por ejemplo se ha señalado que la hegemonia del paradigma neurobiológico es una reacción a los abusos del psicoanálisis durante el siglo XX. la razón es que este paradigma neurobiológico empasta mejor con la ideología y el discurso médico que el del psicoanálisis, muy especulativo, caro, dificilmente aplicable en entornos de sanidad publica y con pobres resultados cuando se emplea como paradigma radical.

8.- Aceptación del reduccionismo incompleto que ambicione una explicación gradual de lo complejo.

Mientras tanto encontramos una teoria nueva del hecho mental, algo tan complejo como lo que sucede en fisica para encontrar una teoria que explique tanto la fisica de lo enorme (teoria de la relatividad) como la teoria que impera en lo diminuto (teoria cuántica), lo mental tiene que hacer equilibrios entre los hallazgos con hueso y los hallagos etereos y lo que se impone es la aceptación parcial del paradigma neurobiológico por ser el más aceptado y mas trabajado de todos los paradigmas sobre la mente y el hecho mental dejando la puerta de arriba abierta a nuevos hallazgos de las ciencias cognitivas, sistémicas, dinámicas o incluso a las transpersonales.

Quizá también tengamos que dejar la puerta abierta a los conocimientos que otras disciplinas consideradas hasta ahora esotéricas han aportado en nuestro conocimiento de la causación descendente. En este sentido me gustaria citar este estudio con todos los avales científicos de la manera en que el yoga puede inducir estados de conciencia benéficos para los humanos.

A fin de cuentas tendremos que tomarnos más en serio algunas cosas que hasta el momento han estado en manos de no-profesionales y que contienen no pocas tecnologías para manejar nuestro cerebro desde arriba hasta abajo, desde afuera hasta adentro.

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