Filosofía existencial POR ALEJANDRO ROZICHNER – Filósofo y escritor

La literatura de autoayuda padece el desprecio de las personas que forman parte del ambiente cultural, pero disfruta de un público amplio, enorme, que la conoce y usa saludablemente para pensar su vida y encontrarle la vuelta a sus problemas de crecimiento. Uno de los motivos de ese desprecio (o temor) es que tales libros se meten de manera directa con la vida real, concreta, cotidiana, y favorecen una confrontación con los límites personales. Y parte del sentido de lo que conocemos como “cultura” o pensamiento refinado es precisamente el de evitar esa confrontación, escapar del mundo hacia una zona mental sospechosamente alejada de las realidades.

Se podrá decir, se dice, que son libros que no solucionan la vida, y que en la autoayuda hay muchas cosas de bajo nivel, o engañosas. Respecto del primer argumento hay que decir que es pedirle demasiado a un libro que solucione una vida, dejando de lado el tema de si lo que una vida busca es una solución. La autoayuda sostiene más bien una visión de la vida como una aventura, y cree que uno es el protagonista de la misma. Respecto de lo segundo: en todos los rubros hay producciones de calidad y otras que no tienen tanta, se trate de autoayuda, sociología, psicología o política.

¿De qué se trata en la literatura de autoayuda? De textos que promueven perspectivas existenciales con las que los lectores pueden replantearse su estrategia vital, desafiando las limitaciones que padecen y avanzando hacia la realización de su potencial. Sí, es cierto, seguramente un buen tratamiento psicoterapéutico puede ser más efectivo, pero se trata de libros, sólo de libros, de textos, de inocentes ideas que a veces enganchan con el lector y a veces no.

Muchos se la pierden por estar atados a un prejuicio, o se proveen de estímulos elaborativos por otras vías. La idea no es que todos deban acudir a este género, sino que este adquiera la legitimidad que merece, y que entendamos que su producción calza en las características de una época que valora y estimula la búsqueda de sí mismo. Winnicott, el psicoanalista inglés, lo explica con claridad: en otros tiempos la pregunta por la identidad tenía una respuesta rápida en el deber. Se hacía lo que debía hacerse: morir por la patria, sacrificarse por valores impersonales, dejarse de lado en pos de una misión trascendente. Hoy en día la pregunta no acepta una respuesta rápida y la renuncia no parece (por suerte) ya tan meritoria. Los individuos queremos libertad y realización. Reflejo de esta apertura a una búsqueda de sí es la aparición de este género siempre experimental, que abre cuestiones de la vida real a los pensamientos inquietos.

La autoayuda no es más que filosofía existencial, expresiones de una visión del mundo que ubica a la existencia del individuo en el plano central inevitable. La vida siempre es vista desde la perspectiva de alguien que vive, desde un involucrado, y estos libros y planteos responden a esta situación de las personas en el mundo. Haya paz.

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