FIBROMIALGIAS

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Incidencia y actualidad
Fibromialgia, ¿epidemia silenciada?
En países como España y México la incidencia de este mal ha sufrido un considerable aumento y ya se habla de una epidemia silenciosa. La fibromialgia impacta en la vida de aproximadamente el 2,5% de la población, afectando 6 veces más a mujeres que a varones. Se la considera un síndrome sin causas reconocidas que se caracteriza por los intensos dolores discapacitantes que se manifiestan en diversos puntos del cuerpo, provocando rigidez o fatiga, daño cognitivo y trastornos de sueño. A pesar de no existir un diagnóstico preciso, el síndrome se evalúa a partir de 18 puntos del cuerpo donde haya dolor generalizado al menos por tres meses. En este informe recorreremos los aspectos misteriosos de esta dolencia cuestionada como psicosomática y las actualizaciones surgidas a lo largo del año.

Hasta hace apenas unos años los pacientes que sufrían los síntomas del síndrome de fibromialgia pasaban largos y duros peregrinajes en búsqueda de un diagnóstico, debatiéndose entre los fuertes dolores y la vergüenza de ser catalogados como quejosos crónicos y enfermos psicosomáticos. Apenas si se conocía información sobre la condición e Internet parecía ser el único punto de contacto con otras personas que se animaban de a poco a compartir su dura condición y a intercambiar información médica recogida de congresos internacionales e investigaciones incipientes.
Si bien en la actualidad los padecimientos continúan y aún no se ha podido detectar la causa precisa de este síndrome, la cantidad de información, testimonios, publicaciones médicas e informativas, portales y blogs especializados es abrumadora. Los pacientes de fibromialgia han salido del “closet” y se encuentran en plena lucha por sus derechos y el reconocimiento de su enfermedad.
Para muchos profesionales de la salud esta dolencia no se estaría tratando aún con la rigurosidad necesaria, denunciando que se ha pasado de un infradiagnóstico a un sobrediagnóstico. Sin embargo este análisis poco influye en la vida de millones de personas que peregrinan entre consultorios reumatólogicos y psiquiátricos, o que simplemente han abandonado la esperanza de dar con una respuesta de la medicina y viven recluidas en sus casas intentando paliar el dolor crónico que les ha modificado por completo la cotidianeidad, apelando a todo tipo de tratamientos alternativos, muchos de los cuales se encuentran en tela de juicio.
Lo que hasta ahora se sabe es que esta patología podría estar causada por un mal funcionamiento del sistema nervioso que incrementa la sensibilidad al dolor o alteraciones en los neurotransmisores del sistema nervioso y en flujo sanguíneo cerebral.
Una investigación realizada sobre 800 pacientes en el año 2008 por la Red Europea de Asociaciones de Fibromialgia y Laboratorio Pfizer, comprobó un importante efecto en la calidad de vida de los pacientes que sufren severos dolores en los hombros, cuello, codos, cadera, glúteos y rodillas, sin presentar inflamaciones o alteraciones físicas que se puedan advertir con exámenes de laboratorio.
El reconocido especialistas español, Dr. Antonio Ponce Vargas afirma que para los pacientes de fibromialgia los estímulos que habitualmente podrían ser agradables para cualquier otra persona, provocan dolor, estando asociados además marcados síntomas de fatiga, cansancio y alteraciones del sueño, que desencadenarían a su vez alteraciones cognitivas tales como pérdidas de memoria, dificultad de concentración o dificultad para encontrar las palabras adecuadas, reduciendo considerablemente la calidad de vida de las personas afectadas.
En cuanto al abordaje, en la última década han ido cambiando considerablemente los distintos tratamientos, pasando del uso casi exclusivo de analgésicos, antiinflamatorios y antidepresivos a la utilización de sustancias como las neuroaminas. También se ha podido avanzar en el campo del diagnóstico, sumando al test de 18 puntos de dolor la resonancia magnética funcional y por emisión de positrones que permiten objetivar el dolor mediante imagen.
En cuanto a los factores contextuales, se pudo comprobar que las personas sometidas a determinadas situaciones ambientales o sociales, sometidas a considerables niveles de estrés físico y psíquico, padecen los más altos índices de enfermedad. Entre estos factores podemos citar accidentes, abusos sexuales, traumas, enfermedades serias o exposición a distintos agentes químicos.
A lo largo de este año han surgido variadas informaciones resultantes de investigaciones científicas y tratamientos alternativos que han renovado la esperanza de los pacientes. Estas iniciativas apuntan a temas fundamentales como la influencia del ánimo y las dietas y nuevas posibles alternativas de diagnosis.

¿Enfermedad psicosomática?
Citando nuevamente al Dr. Antonio Ponce Vargas del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Carlos Haya de Málaga, quien participó recientemente del XXI Congreso de la Sociedad Andaluza de Reumatología (SAR), uno de los principales obstáculos que enfrenta la fibromialgia es la problemática del diagnóstico. “Hoy en día se realiza habitualmente un diagnóstico precoz y precipitado, lo que lleva al sobrediagnóstico de fibromialgia y a etiquetar a muchas personas con dolor crónico, pero que no cumplen los criterios. Sin duda alguna, este hecho ha influido en la gran epidemia de nuestro siglo de personas con diagnóstico de fibromialgia, que llega incluso a equipararse a la patología degenerativa, que era la más prevalente en Reumatología”, precisó el experto en una entrevista publicada en el portal de la Sociedad Española de Reumatología.
Esta opinión es compartida por profesionales como el Dr. Nortin Hadler, reumatólogo y profesor de Medicina en la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.), quien asegura que “el diagnóstico de fibromialgia agrava el sufrimiento de muchas personas que acaban etiquetándose como enfermas y obsesionándose con dolores que la mayoría de la gente tolera sin más”. Para Hadler, los efectos secundarios de muchos de los fármacos recetados para combatir los síntomas terminan siendo más reales que la enfermedad que intentan combatir.
Por su parte, el Dr. Frederick Wolfe, director del Banco Nacional de Datos para Enfermedades Reumáticas de EE.UU. y autor del trabajo que en 1990 definió las guías diagnósticas de esta patología, ha cambiado radicalmente de opinión y actualmente asegura que la fibromialgia, más que una enfermedad, compromete determinados síntomas que son en realidad una respuesta al estrés, la depresión y la ansiedad social y económica. “Nos equivocamos presentando como enfermos a personas que no lo eran”, explicó Wolfe en una entrevista reciente.
En la vereda opuesta, la Organización Mundial de la Salud, y las autoridades sanitarias europeas y principalmente la Sociedad Española de Reumatología (siendo uno de los países con más afectados) siguen defendiendo la perspectiva de que la fibromialgia se trata de un trastorno “diagnosticable”.
A pesar de esto, un estudio de actualidad aseguró que en España, las patologías psicosomáticas detrás de las que no hay un problema físico, sino una emoción negativa como la ira o la ansiedad han aumentado un 30% en los últimos dos años.
Difundida por el periódico El Mundo, Cecilia Peñacoba, representante de la Asociación de Divulgación de Fibromialgia, cuestiona la investigación afirmando que “la fibromialgia carece de una prueba de diagnóstico objetivable que además de incomprensión genera dudas por parte de los médicos, compañeros de trabajo e incluso sus parejas. Todo ello provoca frustración en los afectados que perjudica su bienestar y salud general, sentimientos que se pueden paliar con el apoyo y la comprensión de los seres más cercanos”.
No obstante, otro estudio español divulgado por el mismo periódico a mediados de año sumaba a este análisis el hecho de que una personalidad fuerte y el estar a gusto con uno mismo dentro de un contexto social y familiar favorable puede paliar notablemente los dolores crónicos.
Estas conclusiones son el fruto de la tesis doctoral de la profesora de Psicofisiología Carolina Sitges del departamento de Psicología de la Universidad de las Islas Baleares (UIB), quien trabajó específicamente con pacientes con fibromialgia.
Sin que una perspectiva anule a la otra, esta investigación podría sumar una clave para atenuar el sufrimiento de los pacientes y posibilitar un nuevo campo de estudio donde el plano psicológico devele los misterios del síndrome sin caer con ello en la desestimación por la condición.
Otro aspecto destacado en relación a las investigaciones del dolor crónico fue expuesto en el congreso anual de la Asociación de psicólogos norteamericanos, donde se confirmó que el dolor crónico afecta a una proporción más alta de mujeres que de hombres en todo el mundo; corroborando así una realidad ya expuesta en el análisis de los pacientes con fibromialgia.
Durante el Congreso, Jennifer Kelly, doctora del Centro de Atlanta para la Medicina Conductual, aseguró que las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de experimentar múltiples condiciones dolorosas simultáneas, que conllevan más angustia y pueden derivar en una futura inhabilitación, ya que ellas experimentan un dolor crónico más largo, más fuerte y con una mayor frecuencia que los hombres.
Según las investigaciones llevadas a cabo por Kelly, “las hormonas pueden ser las culpables de estas diferencias, que añade que el estrógeno desempeña un papel importante en dolores como el provocado por las migrañas, la fibromialgia o el síndrome de colon irritable, todos ellos trastornos más comunes en mujeres”.

Nuevo diagnóstico
A comienzos del año pasado y según informes presentados en el Congreso anual del American College of Rheumathology, basados en una investigación realizada con el apoyo del Fondo de Investigaciones Sanitarias, un análisis ultraestructural de los músculos visibilizó la presencia de sustancias inflamatorias y proinflamatorias, que podrían confirmar la posible existencia de estrés oxidativo en pacientes con fibromialgia.
Este análisis ultraestructural de los músculos fue enunciado como el hallazgo de las posibles causas orgánicas relativas a la fibromialgia: “Los músculos se lesionan y reparan continuamente, pero estas lesiones sólo son observables a partir de cierto dintel. El uso de microscopia electrónica y de la escala McGowan ha permitido identificar por primera vez la presencia de estas lesiones del músculo, asociadas a la fibromialgia”.
Actualmente se sigue trabajando sobre estos indicios, ya que ampliar las posibilidades de un diagnóstico más preciso evitaría que esta enfermedad quede supeditada al análisis de los puntos de dolor, que según el Colegio Americano de Reumatología resulta fácil falsear por el paciente.
Sumando nuevas alternativas, recientemente un investigador de la Universidad de Granada diseñó un método que ayuda, complementario al sistema de puntos de dolor, a partir de los parámetros de locomoción del paciente, es decir, de su forma de caminar.
El método diagnóstico realizado por José María Heredia Jiménez, del departamento de Educación Física y Deportiva y dirigido por el profesor Víctor Manuel Soto de la Universidad de Granada, evalúa “la velocidad a la que camina una persona, la longitud de sus pasos, la presión de la planta del pie sobre el suelo, el tiempo que están sobre un solo pie, el tiempo de apoyo bipodal y la amplitud de paso, como algunos de los parámetros que se alteran en estos pacientes y permite, junto con otras pruebas clínicas, un diagnóstico más fiable de la enfermedad”.
Heredia Jiménez asegura que “los enfermos de fibromialgia presentan una alteración muy acusada de los parámetros cinemáticos de locomoción, que se relacionan con bajos niveles en otras variables como son las pruebas psicosociales, de composición corporal y fuerza y que merman de forma significativa la calidad de vida de estos pacientes”.
Una de las más cercanas y notables investigaciones, publicada en agosto, sugirió además que los pacientes con fibromialgía tienen más “conectividad” entre las redes cerebrales y las regiones del cerebro implicadas en el procesamiento del dolor, lo que puede ayudar a explicar por qué sienten tanto dolor, incluso cuando no hay causa aparente.
Los especialistas llegaron a este resultado al someter a 18 mujeres con este síndrome a escáneres cerebrales MRI de última generación durante 6 minutos y comparar sus resultados con mujeres sanas. Esta tecnología permitió mostrar que la conectividad, o actividad neural, entre ciertas redes del cerebro y la corteza insular, región del cerebro implicada en el procesamiento del dolor, estaba aumentada en las mujeres con fibromialgia en comparación con mujeres sanas.
“Sacamos ventaja del hecho que hay una gran discrepancia en la cantidad de dolor que las pacientes tenían cuando entraron. Estudios anteriores demostraron que las personas con fibromialgia sienten cierta cantidad de dolor de manera más intensa que los demás. En otras palabras, hay estudios que demostraron que una persona puede puntuar un estímulo doloroso con un ‘1’ en una escala del 1 al 10, mientras que una persona con FM lo podría puntuar con 5 o más”, confirmó Vitaly Napadow, autor del estudio y neurocientífico del Massachusetts.
Por su parte el Dr. Philip Mease, director de investigaciones reumatológicas del Swedish Medical Center en Seattle y miembro del consejo médico de la National Fibromyalgia Association, dijo que este estudio proporciona comprensión en lo que puede estar pasando en el cerebro de las personas con FM. “Este trabajo demuestra que hay un incremento de la conectividad entre diferentes centros del cerebro que conectan los centros de procesamientos de dolor puramente sensorial con algunas de las partes emocionales y evaluadoras del cerebro”.

Dieta, ozono y yoga
Muchos pacientes que no han podido encontrar alivio a su dolencia a través de la medicina convencional han optado por tratamientos alternativos y por prestar una mayor atención a su dieta.
Un estudio clínico demostró que un complemento alimenticio diario de 600 miligramos de magnesio produjo una notable mejoría en el número y la severidad de los puntos sensibles al dolor en personas con fibromialgia. (Abraham G, Management of fibromyalgia: Rationale for the use of magnesium and malic acid. J Nutr Med 3, 49-59, 1992).
El déficit de magnesio parece ser una constante que también afecta a muchos pacientes con síndrome de fatiga crónica, otra dolencia relacionada en ocasiones a la fibromialgia.
En el Reino Unido se realizó un estudio clínico controlado con placebo para valorar el efecto de los complementos alimenticios de magnesio en el síndrome de fatiga crónica. Al final del estudio, el 82% de los pacientes que recibieron el magnesio como complemento, mostraron una mejoría importante en los niveles energéticos, mejor estado emocional y menos dolor (Cox IM, Campbell MJ and Dowson D, Red blood cell magnesium and chronic fatigue syndrome. Lancet 337, 757-760, 1991).
Otra de las alternativas que apuesta a la dieta como principal factor de reversión es la cuestionada investigación autodidacta del español Alfred Blasi, quien en 1996 y a raíz de una fuerte gripe experimentó secuelas de dolor muscular en la zona lumbar que con el tiempo se fueron agravando hasta ser diagnosticado con fibromialgia del 100% y espondilitis anquilosante con un 75% de mi-nusvalía.
Desahuciado por la falta de tratamientos que aliviaran su condición, Blasi comenzó a investigar el funcionamiento de los músculos, leyendo múltiples enciclopedias y libros de varias Universidades de Medicina de todo el mundo. “En primer lugar, me centré en el funcionamiento muscular y en localizar tipos de sustancias que en su alteración pudieran desencadenar los síntomas que yo tenía. Probé con vitaminas, proteínas, y un sin fin más de productos. Cuando llegué a los minerales, vi que podían explicar muchas de las cosas que conocía hasta ese momento sobre la enfermedad. Localicé en una célula muscular qué sustancias químicas básicas están contenidas y cuáles de ellas podían ser causantes”, cuenta en su sitio web. “Después de encontrar la proporción de unos 25 elementos químicos que modifican su concentración en las células, cuando hay molestias musculares o sobreesfuerzos, centré mi investigación en reducir este número de sustancias a la mínima cantidad que fueran imprescindibles. Con ello y después de varios meses de pruebas en mi mismo, conseguí encontrar la combinación de Na, K, Ca y Mg (sodio, potasio, calcio y magnesio) que es absorbida por el organismo para volver a dejar los valores normales de concentración en las células. Posteriormente, comprobé que todos los síntomas de la Fibromialgía se me redujeron o desaparecieron con la ingestión continuada de la adecuada proporción de estas sustancias”.
Con los resultados de esta experiencia y luego de compartir su hallazgo con otros amigos que sufrían de su misma condición, Blasi decidió fabricar un preparado que se comercializa en farmacias con el nombre de RECUPERAT ion. El compuesto comprende la mezcla de 4 iones naturales, contenidos en la totalidad de las células del organismo humano, “concretamente son metales alcalinos y alcalinotérreos cuya proporción es la necesaria para que actúen eficazmente en el tratamiento de enfermedades y trastornos de etiología muscular, neuromuscular u ósea, así como en el tratamiento de estados carenciales o deficitarios en dichos elementos y en la recuperación muscular de personas”. Si bien Blasi asegura contar con estudios que comprueban la remisión total de su enfermedad, y que de desplazarse en silla de ruedas pasó a retomar sus deportes preferidos, muchas personas que probaron el compuesto afirmaron que luego de una leve mejora continuaron con los síntomas. Blasi por su parte sostiene que en algunos casos y debido a lo prolongado de la enfermedad, el tratamiento puede tardar en hacer efecto.
Otra de las prácticas que continúan siendo elegidas por los pacientes es la aplicación de la ozonoterapia, un tratamiento que durante 2010 participó en diversos congresos internacionales de salud, siendo España y Cuba los países de habla hispana donde se realizan mayores experiencias.
Son muchas sus indicaciones en Medicina, siendo una de ellas el tratamiento de la fibromialgia reumática y el síndrome de fatiga crónica.
“El tratamiento sistémico de la ozonoterapia, la autohemoterapia va encaminado a mejorar el aporte de oxígeno a nivel de todos los tejidos de nuestro organismo, mejorando el estado general de los pacientes. Los pacientes diagnosticados de fibromialgia y síndrome de fatiga crónica tienen un cierto grado de hipoxia a nivel muscular, con lo que es fácilmente entendible que el tratamiento, gracias a este aumento de la oxigenación a nivel tisular, favorezca la posibilidad de iniciar de forma paulatina y progresiva ejercicio físico moderado, uno de los tratamientos que según el Documento de Consenso sobre Diagnóstico y Tratamiento del síndrome de Fatiga Crónica en Cataluña ha demostrado una eficacia real en la terapia de esta patología”, afirma la Dra. Gloria Rovira Duplá, Directora de la Unidad de Ozonoterapia de la Clínica Quirón de Barcelona.
El ozono aplicado subcutáneamente o intramuscularmente en los puntos de dolor produciría además un efecto antiinflamatorio y analgésico. “El número de sesiones necesarias suele ser de 10 y después se realizarán tratamientos de mantenimiento según el estado de cada paciente. El tratamiento carece de efectos secundarios y de complicaciones, pudiendo realizarse a cualquier edad. Las pacientes suelen experimentar una mejoría de su estado general a partir de los tres primeros tratamientos sistémicos y una disminución del dolor casi desde el inicio de la terapia”.
En Argentina esta práctica estuvo cuestionada debido a la muerte de una paciente salteña, a principios de año, debido a un derrame cerebral mientras se encontraba bajo el tratamiento. Por su parte la Asociación Argentina del Ozono, se pronunció comunicando que la ozonoterapia está dentro de las terapias alternativas de la OMS, y que descartan la posibilidad de gas en la masa encefálica de la paciente.
“El ozono no presenta efectos secundarios de ningún tipo, sin embargo existen algunas situaciones en las que su uso está contraindicado. Cabe destacar no obstante que las contraindicaciones no se deben al uso del ozono, sino a su forma de aplicación. Así pues, sólo ciertos protocolos de utilización deben evitarse en caso de padecer un mal susceptible de agravarse: Autohemoterapia: Trombocitopenia; hemorragias internas recientes; hígado bajo estrés; Intravenosa: hemorragias internas recientes; Sauna: accidentes cerebrovasculares previos; embarazo; Agua ozonizada: ninguna; Embolsado de miembro: ninguna; Insuflación de oído: ninguna
Insuflación vaginal: ninguna; Insuflación rectal: ninguna; Además, todas las formas de Ozonoterapia están contraindicadas para personas que hayan tenido un trasplante de tejido de otra persona, ya que el sistema inmune del cuerpo podría atacar el trasplante”. (La historia del ozono, por Dr. Saul Pressman, DCh, LTOH.)
En cuanto a las terapias físicas, un nuevo estudio publicado en “Journal Pain”, corroboró que la práctica del yoga puede aminorar el dolor en un 24%, la fatiga en un 30% y la depresión en un 42%.
Los autores de esta investigación, pertenecientes a un equipo de la Universidad de la Salud y Ciencias de Oregón (EE.UU.), comentaron que dirigieron el estudio para determinar si practicar yoga debería considerarse como tratamiento indicado en pacientes con fibromialgia, por eso convocaron a 53 mujeres con esta afección. De forma aleatoria, se dividieron en dos grupos. Uno participó durante ocho semanas en un programa de yoga, lo que incluía meditación, ejercicios de respiración y de flexibilidad; el otro grupo recibió la medicación estándar para paliar los síntomas de la fibromialgia. Al comparar los resultados entre ambos grupos, los investigadores observaron que el yoga combatía significativamente un gran número de síntomas: “redujo las alteraciones del sueño en un 23,9%; la depresión, en un 41,5%; la pérdida de memoria, en un 25,2%; la ansiedad, en un 42,2%”.
Anteriormente otra investigación realizada en la Universidad de Granada (UGR) había demostrado que las terapias multidisciplinares y de actividad física son una buena alternativa para paliar los síntomas relacionados con este síndrome.
Sin dudas la gran coincidencia que reúne la opinión de médicos y terapeutas holísticos es la importancia de que el paciente reciba todo el apoyo necesario de su entorno, sobre todo en las etapas donde el diagnóstico demora y los síntomas se multiplican, provocando mucho estrés y angustia. De allí que surja como recomendación la consulta en una terapia psicológica en caso de que la ansiedad se manifieste como un trastorno, ya que esto incidiría notablemente, agravando el cuadro general.
Más allá de las diferencias de criterios y los puntos en común, lo cierto es que esta condición tiende a incrementarse en todo el mundo al tiempo que se renuevan los recursos para su tratamiento y avanzan los estudios para detectar sus causas. Seguramente para mayo de 2011, cuando se celebre el próximo “Día Internacional de la Fibromialgia y el Síndrome de la Fatiga Crónica”, médicos y científicos compartirán mayores progresos y nuevas perspectivas sobre esta misteriosa dolencia.

Fuentes:
– Sociedad Española de Reumatología.
– Biorritmes
– Fibroamigosunidos.com
– Diario El Mundo
– Plataformafibromialgia.org
– Plataformasfc.es
– Elpuzzledelafm.blogspot.com
– Plataformasinc.es

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