Felicísimo Martínez: Memoria y sinceración de la generación que hizo el concilio

En este post compartimos el aporte del teólogo Felicísimo Martínez que realizó en su ponencia “Memoria y sinceración de la generación que hizo el concilio”, durante la XXIII semana de teología del Instituto de Pastoral, que se está celebrando en Madrid. Creemos que las críticas del teólogo pueden contribuir a profundizar el diálogo y debate en torno a la interpretación y aplicación del Vaticano II, que cumple 50 años.

Antes de adentrarse en el mea culpa, Felicísimo Martínez ha señalado que “La proconciliar ha sido una generación generosa, comprometida, militante, de trabajo duro y celo apostólico (…) la mayoría de sus errores fueron más por exceso que por defecto”. Entre otras cosas, porque fue una generación que “trabajó con el método de ensayo y error”.

Según el teólogo, incluyéndose a sí mismo, señala que el primer error fue que “las motivaciones de nuestros compromisos no siempre fueron evangélicas”. Fundamentalmente, por estar “contaminadas ideológicamente”.

Y es que “las ideologías siempre contienen unas justificaciones racionales e inconscientes que esconden intereses secretos y pretenden legitimar ciertas cuotas de poder”.

El segundo error fue que “la secularización y el diálogo con el mundo terminó convirtiéndose, a veces, en una comunión indiscriminada con el mundo, una adaptación cómoda a los valores y antivalores en uso, una aceptación sin criterios evangélicos del magisterio y de los postulados del mundo y de la cultura moderna”.

Este error desembocó, según el profesor, en el “cristianismo burgués”, que refleja “una dejación de la dimensión mística de la vida cristiana”.

El tercer error de los proconciliares fue, según el padre dominico Felicísimo Martínez, la “contaminación ideológica en el ámbito de la justicia y de los derechos humanos”. Por dos razones. La primera porque “se hizo de estas causas un frente de batalla o una lucha de poder al interior de la propia Iglesia frente a quienes andaban en otra honda”. Y la segunda, porque “se convirtieron estas causas en un instrumento de lucha social, que terminó convirtiendo la justicia en venganza, en motivo de fractura más que de cohesión social”.

Y el cuarto error de los proconciliares tuvo lugar en el ámbito de la opción por los pobres. “Esta causa, tan sagrada, fue desacreditada, a veces, por un discurso cansón y demagógico, son contenido verdaderamente evangélico”, explica el teólogo. Y añade: Otras veces, fue desacreditada por espurias motivaciones: afán de protagonismo, de moda progresista o de ansia de noticia”.

Y tras los errores cometidos y sus motivaciones, el profesor concluyó su ponencia señalando las actitudes que dificultaron la recepción y puesta en práctica del Vaticano II: “Demasiado voluntarismo, demasiadas urgencias de derribar sin tener en cuenta que los procesos son lentos, demasiado énfasis en renovar lo externo sin cuidar los itinerarios, demasiadas recetas y demasiadas contaminaciones ideológicas, y demasiado puritanismo eclesiástico, despreciando cargos y responsabilidades institucionales”.

Aquí los aportes, tomados del artículo “Felicísimo Martínez: “En la recepción del Concilio hubo demasiada contaminación ideológica, demasiado voluntarismo y puritanismo”, escrito por José Manuel Vidal, difundido en periodistadigital.com el 27 de enero de 2012.

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