Falta de separación de los reclusos por categorías

En sus visitas a diferentes cárceles, la Comisión pudo verificar, por declaraciones de los presos y confirmadas por autoridades penitenciarias, que en muchos centros penales no hay división de los internos por categorías.

Por el contrario, en los mismos establecimientos y en los mismos espacios conviven presos condenados por diferentes tipos de delitos, detenidos en prisión preventiva, y detenidos en flagrante delito.

El artículo 5(4) de la Convención Americana señala que «los procesados deben estar separados de los condenados, salvo en circunstancias excepcionales». Las Reglas Mínimas para el tratamiento de los reclusos también señalan que los reclusos «pertenecientes a categorías diversas deberán ser alojados en diferentes alojamientos o en diferentes secciones dentro de los establecimientos, según su sexo y edad, sus antecedentes, los motivos de su detención y el trato que corresponda aplicarles».

Las autoridades de las prisiones reconocen que no ha habido ninguna categorización de los presos, debido, en parte, a la planta física de muchas cárceles del país, que se caracterizan por pabellones grandes sin divisiones suficientes para separar a los reclusos.

Los nuevos proyectos para la construcción y remodelación de cárceles prevén una mayor posibilidad de separar a las diferentes clases de presos. Un proyecto importante es el destinado a construir una cárcel preventiva para 500 mujeres en el Departamento Judicial del Distrito Nacional. Hasta el momento, el Departamento Judicial de Santo Domingo no tiene cárcel preventiva ni para hombres ni para mujeres.

El Gobierno ha señalado en sus observaciones que con la reciente designación de las cárceles La Victoria y Najayo como centros preventivos, y las de Monte Plata y 15 de Azua como centros de sentenciados, se inició la separación entre reclusos preventivos y sentenciados; no obstante, el Gobierno indicó que todavía no se completaba la tarea.

El actual Gobierno y la Dirección General de Prisiones han señalado que desean dar prioridad a resolver la situación de los menores encarcelados junto con adultos, que es claramente violatoria de los estándares internacionales. Por ejemplo, a principios de 1997, se encontraron en la Cárcel de La Victoria más de 250 menores de edad conviviendo con los adultos detenidos allí. Todos estos menores fueron transportados a un centro de corrección nuevo, en la ciudad de Azua.

No obstante, las organizaciones no gubernamentales que trabajan en el tema de los derechos humanos denuncian que los tribunales siguen enviando reclusos menores a instituciones carcelarias para adultos. El día de la visita de la Comisión al centro penitenciario de La Victoria se encontraban tres menores en dicha cárcel, quienes habían sido enviados el día anterior por el tribunal y que estaban siendo trasladados a una cárcel adecuada para ellos.

La Comisión recibió información de la Dirección General de Prisiones y de fuentes no estatales indicando que varios niños menores de un año de edad estaban alojados con sus padres en los centros penitenciarios del país.

Se reporta que en la cárcel de Najayo se proveen una serie de servicios durante el primer año de vida de los niños, quienes son luego trasladados fuera de la cárcel.

La Comisión expresa su preocupación con la situación de estos niños. Para la época de la visita de la Comisión era claro que la infraestructura, alimentación y servicios médicos, que eran generalmente insuficientes para los reclusos, serían aún más inadecuados en términos de satisfacer las necesidades de los niños allí alojados.

El artículo 19 de la Convención Americana consagra que los niños tienen derecho a las medidas de protección que su condición de menor requiere. La República Dominicana también es parte en la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas. De conformidad con estos instrumentos, debe prevalecer el interés superior del niño como parámetro en la toma de decisiones con respecto a la política concerniente a los niños, quienes naturalmente requieren acceso a una nutrición adecuada y servicios de salud y educativos para su desarrollo.

En sus observaciones al presente informe, el Gobierno dominicano informó que se estaba construyendo un edificio para menores en la cárcel de Najayo, el que incluía talleres, escuela, área deportiva, y todas las facilidades de un establecimiento moderno.

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