Factores de riesgo de la hipertensión arterial esencial en pacientes geriátricos:

Este estudio está destinado a evaluar la influencia de algunos factores psicosociales sobre la Hipertensión Arterial en el anciano. Se realizó en el periodo correspondiente de los años 2007 a 2008 en el Consejo Popular de Calabazar. La muestra la constituyeron el total de 200 ancianos provenientes de los consultorios del médico de familia de esa área de salud. Las variables estudiadas fueron; hábito de fumar, obesidad, sedentarismo, condiciones de vivienda, ambición, actividad, etc. Llegándose a resultados tales como, que predominan los factores de riesgos asociados a estilos de vida insanos: El hábito de fumar estuvo presente en el 93% de ellos, la ingestión de bebidas alcohólicas en el 57% y la ingestión de café en el 93%. Se encontró que la obesidad la padecían el 57% de los pacientes estudiados y que predominó el patrón de personalidad tipo A también podemos apreciar que existió mayor susceptibilidad al estrés en los mismos.

Introducción

Durante las últimas 5 décadas, se ha observado un incremento importante en la incidencia de enfermedades no transmisibles, principalmente debido al aumento en la esperanza de vida de la población en general. Esto ha constituido un verdadero problema de salud para todos los países, que se traduce en un incremento de la morbilidad, mortalidad y disminución potencial de años productivos de vida (Castro SJ, Tapía CR., 1996. Guerrero RJ, Rodríguez M., 1998). Las enfermedades cardiovasculares se han convertido en el principal problema de salud en los países desarrollados, a tal punto que algunos autores las consideran como la más grave epidemia que ha padecido la humanidad (Stamler J., 1981). Dentro de ellas la Hipertensión Arterial es un trastorno muy común en la mayoría de los países del mundo, constituye un verdadero problema de salud ya que la padece un gran por ciento de la población adulta (Organización Mundial de la salud, 1974).

La Hipertensión Arterial sistémica es probablemente la enfermedad crónica degenerativa más frecuente tanto en México como en toda Latinoamérica y Cuba no escapa de esta situación. Su prevalencia fluctúa de un 10 a un 30% de la población adulta y su presencia se eleva con la edad de los pacientes (Rodríguez SJ. y col.1997. López H., Arredondo A., Santibáñez R., 2000).

En las personas mayores de 60 años la HTA se ha convertido en un factor de riesgo importante para la presencia de enfermedades primordialmente cardiológicas y cerebro-vasculares (Sacks J., Lautsi L, Reitman D, Chalmers C., 1994).

La HTA afecta aproximadamente a 50 millones de personas en los Estados Unidos y 1 billón en todo el mundo. Como la edad poblacional, la prevalencia de HTA se incrementará en lo adelante a menos que se implementen amplias medidas preventivas eficaces. Datos del Estudio de Framinghan sugieren que los individuos normotensos mayores de 55 años tienen un 90 % de probabilidad de riesgo de desarrollar HTA (Sacks J., Lautsi L, Reitman D, Chalmers C., 1994).

La relación de presión arterial y riesgo de eventos de Enfermedad Cardiovascular es continua, consistente e independiente de otros factores de riesgo. La presión arterial alta significa la mayor posibilidad de ataque cardíaco, insuficiencia cardiaca, ictus y enfermedad renal. Para individuos de entre 40 y 70 años, cada incremento de 20 mph en PAS ó 10 mph en PAD dobla el riesgo de ECV en todo el rango de 115/75 hasta 185/115 mph (Lewington S, Clarke R, Qizilbash N, et al., 2002).

La hipertensión es la más común de las condiciones que afectan la salud de los individuos adultos en las poblaciones en todas partes del mundo. Representa por sí misma una enfermedad, como también un factor de riesgo importante para otras enfermedades, fundamentalmente para la cardiopatía isquemia, insuficiencia cardiaca, enfermedad cerebro vascular, insuficiencia renal y puede también producir afectaciones de la vasculatura periférica y de la retina (Lewington S, Clarke R, Qizilbash N, et al., 2002).

1. La prevención de la Hipertensión Arterial es la medida terapéutica sanitaria más importante, universal y menos costosa. El perfeccionamiento de la prevención y el control de la presión arterial (PA) es un desafío importante para todos los países y debe constituir una prioridad de las instituciones de salud, la población y los gobiernos. La adecuada percepción del riesgo que significa padecer de Hipertensión Arterial obliga a ejecutar una estrategia poblacional con medidas de educación y promoción dirigidas a la disminución de la presión arterial media de la población, impactando sobre otros factores de riesgo asociados a niveles inadecuados de lípidos sanguíneos, elevada ingesta de sal, el tabaquismo, el alcoholismo y la obesidad, que puede lograrse mediante acciones dirigidas a las modificaciones del estilo de vida (Guía Cubana para prevención diagnóstico y tratamiento de la hipertensión arterial, 2006).

Dentro de los factores de riesgo de la HTA se reconocen algunos de carácter genético y otros de carácter psicosocial. Entre los primeros se destacan la edad, el sexo, la raza y los antecedentes familiares de HTA. Dentro de los factores de riesgo psicosocial se destacan aquellos comportamientos que hacen a la persona más vulnerable a padecer el trastorno, tales como hábitos inadecuados de alimentación, tabaquismo, alcoholismo, sedentarismo y estrés (Guía Cubana para prevención diagnóstico y tratamiento de la hipertensión arterial, 2006).

En Cuba, el programa nacional de Hipertensión ha incluido entre sus objetivos las modificaciones en el estilo de vida del paciente, y entre los aspectos que propone considerar en la historia clínica aparecen los factores psicosociales y ambientales. Desde el punto de vista del tratamiento no farmacológico entre las modificaciones en el estilo de vida del paciente se resalta lo siguiente: «El estrés puede favorecer elevaciones agudas de la presión arterial. Algunos estudios han demostrado diversos grados de efectos positivos en el control de la HTA. Se precisan algunos de ellos: meditación trascendental, ejercicios yoga, musicoterapia y entrenamiento autógeno de Schultz. El ejercicio físico sistemático ayuda a la relajación» (Guía cubana para prevención diagnóstico y tratamiento de la hipertensión arterial, 2006).

El estrés como fenómeno multifactorial constituye una respuesta de adaptación del organismo para hacer frente a demandas del medio para las cuales la persona tiene o cree tener limitados recursos. Sin embargo, cuando estas repuestas ante las situaciones estresantes son muy intensas, frecuentes o duraderas, el estrés puede traer complicaciones en la salud, ya sea desencadenando la aparición de un trastorno, complejizando su cuadro clínico o perpetuando su sintomatología. En esta línea, diversos autores han realizado numerosos estudios que han relacionado el estrés con la Hipertensión esencial (Amigo I., Buceta JM., 1990). Además de los mecanismos psicofisiológicos que evidencian una relación directa del estrés con la HTA, hay otra razón por la cual se relaciona indirectamente con la Hipertensión Arterial: el efecto interactivo del estrés con hábitos y conductas de riesgo, como son el consumo de cafeína, tabaco y alcohol, la obesidad, el sedentarismo y otros (Amigo I, Buceta JM., 1990).

Nos encontramos ante uno de los retos que el siglo XXI impone a la sociedad mundial el incremento numérico de los ciudadanos de 60 años o más, cuya tasa de crecimiento anual de 2,4% y ya supera la de los menores de 15 años, dada por 1,6%. Ese fenómeno implica en sí mismo un aumento de las afecciones propias del adulto mayor, que obliga al personal de la salud a encontrarse preparado para afrontar la situación y mejorar así la calidad de vida del anciano (García Álvarez A., 1991).

En la actualidad, Cuba se encuentra en la cuarta y última fase de la transición demográfica, con niveles muy bajos de fecundidad y mortalidad y aunque no es el país más envejecido de América Latina, lo será en pocos años, como consecuencia de su desarrollo social y lo avanzado de su transición demográfica (Oficina Nacional de Estadísticas, 2001; Alfonso Fraga C., 1997).

El Municipio Boyeros, lugar donde se desarrolló nuestra investigación, a principio del siglo XXI, tenía un 14,3% de población mayor de 60 años, convirtiéndose en un territorio del grupo de envejecimiento (entre el 10 y el 15% de la población mayor de 60 años), según la tipología elaborada por el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) (Abrass I.).

Conocer el estado de salud de este sector de la población así como sus demandas, ha sido siempre objeto de preocupación del estado cubano lo que se ha materializado en diferentes acciones, programas y niveles de atención como, por ejemplo, el de la Atención Primaria de Salud, donde juega un papel importante el médico y enfermera de la familia, quienes se encargan de la dispensarización del paciente geriátrico a fin de brindarle una atención especial y contribuir a garantizarle una vida no sólo más larga, sino también más activa y saludable (Thorpe A. 2001; Prieto Ramos O., Vega García E.,1996).

Hoy día en que la población de la tercera edad en Cuba supera el millón y medio de habitantes, el sector salud y otros sectores, instituciones y gobierno demandan la periódica actualización de indicadores que trazan sus condiciones de salud a fin de privilegiar este grupo tan vulnerable de la población (Vera Miyar R., Morales Pérez C. 2001; Francis R., 2001).

La HTA en el anciano se ha convertido en un importante problema de salud en los países desarrollados con una alta prevalencia (40% según criterios de la OMS, y entre 60 y 80% según criterios del JNC-VI) y, además, es el principal factor de riesgo de morbilidad y mortalidad cardiovascular en la tercera edad (Guillén F., 1996. Banegas JR., 1994).

En nuestra área el número de personas mayores de 60 años es de 3521, de ellos 1623 son masculinas y 1898 son femeninas. De ellas son hipertensas 1558 lo que representa un 44,2%. Debido a estos datos numéricos pensamos en lo conveniente de desarrollar una investigación sobre el tema para tratar de encontrar algunas causas que la propician, se encuentran asociadas y cómo combatirlas. El estudio es factible ya que contamos con 9 consultorios del médico de la familia dispuestos a participar en el estudio y un Equipo Multidisciplinario de Atención Gerontológica.

Consideramos necesaria la investigación, pues aún el problema investigado no ha ganado en claridad y se necesita conocer más sobre las posibles causales del deterioro de la salud en el individuo durante el periodo de envejecimiento y llamar la atención de otros sectores que no son de la salud para que se sumen con sus conocimientos y recursos a crear una comunidad saludable con un entorno más bello y menos estresante donde existan más oportunidades sociales para el anciano. El conocer esto por las autoridades locales del gobierno posibilitará abordar de conjunto las demandas del adulto mayor.

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