EXPLORACIÓN ESPACIAL – La primera misión privada hacia la ISS

HONGOS

El martes partió hacia la Estación Espacial Internacional (ISS) un cohete Falcon 9 de la compañía privada Space Exploration Technologies (SpaceX). El acontecimiento marca un giro en la política de la NASA, que en octubre de 2010 decidió que no renovaría el programa del transbordador espacial para vuelos tripulados y, en su lugar, contrataría tales misiones con compañías privadas.

Dragon, la cápsula a bordo del cohete, se insertó con éxito en órbita y se dirige ahora hacia la ISS, donde intentará atracar mañana para entregar unos 600 kilogramos de provisiones y material científico. A pesar de tratarse de un vuelo de ensayo no tripulado, los responsables de SpaceX esperan que el éxito de la misión sirva para demostrar su capacidad para transportar astronautas en el futuro.

  • Despegue del Falcon 9 de SpaceX hacia la ISS el pasado martes (NASA TV).

La Estación Espacial Internacional y los vuelos orbitales tripulados habían sido hasta ahora destino exclusivo de las agencias espaciales gubernamentales. Desde 1982, el programa de la NASA encargado de efectuar este tipo de misiones había sido el transbordador espacial, el cual concluyó el año pasado. Para sustituirlo, la NASA había concebido en un principio el proyecto Constellation, pero en 2010 la agencia y el Gobierno estadounidense decidieron seguir las recomendaciones de un grupo de expertos y cancelarlo. En su lugar, apostarían por el sector privado para contratar en el futuro las misiones tripuladas.

Los partidarios de la nueva estrategia argumentan que esta fomentará la competitividad y reducirá los descomunales costes que siempre han pesado sobre este tipo de misiones. Además, consideran que la iniciativa privada podría propiciar un gran desarrollo técnico en el sector espacial, como ya ocurriera en el pasado con otras industrias, como la informática o la biotecnológica. Los detractores, por su parte, esgrimen que la industria privada tardará años en hacerse con el testigo científico y técnico necesario para llevar a cabo misiones eficientes y seguras. Además, si las empresas privadas no lograsen superar todos esos escollos iniciales y acabasen por renunciar a tomar el relevo, las misiones científicas al espacio quedarían relegadas al olvido durante largo tiempo.

 

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