Eva Illouz: “Sufrir por amor ya no es natural”

“Sufrir por amor ya no es natural, nuestra cultura dice ‘no al dolor’. No tiene utilidad. En estos tiempos el amor pasa por la racionalización y el desencanto. La dominante cultural es la ironía, que es lo opuesto a la intensidad”. Lo dice Eva Illouz, una socióloga que investiga la historia de la vida emocional. En su documentado análisis del sufrimiento en las relaciones amorosas actuales, indaga cómo se organiza el deseo y por qué los fracasos amorosos generalizados no sólo son experiencias individuales, sino que responden a una transformación en las elecciones de pareja en el “mercado” matrimonial. Su último libro, Por qué duele el amor, acaba de traducirse en la Argentina, coeditado por Katz y Capital Intelectual. Probablemente ese título-imán congregó a un público ávido por escuchar a esta académica nacida en Marruecos, de formación francesa y trayectoria internacional. La visita, organizada por la Fundación Osde, contó con el apoyo de Instituto de Género de Filosofía y Letras y la carrera de Sociología, de la UBA.

-Su trabajo es académico, pero ¿No se siente un poco una “gurú” del amor?
-Yo nunca digo lo que alguien “debe” hacer. El propósito es cambiar la forma de explicar cómo experimentamos ciertas cosas y entender las causas que nos llevan a ciertos eventos.

-¿Por qué el amor es tema de la sociología?
-Tras las décadas del 60 y el 80, se comenzó a ver, desde la antropología y la sociología, que la clave era entender cómo el “yo” estaba moldeado por las instituciones y por los modelos culturales. Al tratar de entender la subjetividad, me di cuenta de que el amor romántico, las emociones, son la base de esa subjetividad.

-Hablar del amor-pasión nos lleva a hablar de celos, que pueden llevar a la violencia de género.
-Los hombres golpeaban a sus mujeres con frecuencia, pero eso no era criminalizado. También hace treinta años los padres les pegaban a los hijos, y estaba construido como educación, no como violencia.

-Volvamos a la relación entre el amor-pasión y los celos.
-Eso es una versión latina de la pasión, no está en el mundo anglosajón. Es muy interesante. Hay algo que tal vez parece natural para algunas culturas, pero hay que rechazar esa relación. Es difícil dar una razón por la cual sentimos celos. Un ejemplo: Catherine Miller, una conocida crítica de arte, reveló en un libro su activa vida sexual. En una obra posterior, cuenta que descubrió fotografías que su pareja había sacado a mujeres desnudas y sintió una profunda sensación de celos, pero no lo dijo porque no sabía explicar por qué. Esto demuestra que existe una estructura arcaica que coexiste con una de libertad sexual.

-¿Cómo ha sido la recepción del libro, diferenciada por género?
-Creo que interesa por razones diferentes: Los hombres sienten que los despatologizo. Digo que su fobia al compromiso es una reacción a la gran variedad de elección que tienen. A las mujeres las hace sentirse menos culpables. Los hombres dicen que no hablo suficiente sobre sus problemas, y es verdad, lo haré en otro libro.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *