Estevia Stevia rebaudiana (Bertoni)

HONGOS

La Stevia rebaudiana es una planta originaria de la flora sudamericana, que cree espontáneamente en el hábitat semiárido de las laderas de las montañas del noreste paraguayo, en la región de la Cordillera de Amambay. Los guaraníes la llamaban Kaá-heé, que significa “yerba dulce”. Aunque los conquistadores españoles tuvieron conocimiento de la stevia durante el siglo XVI, no atrajo la atención de los europeos hasta finales del siglo XIX gracias al Dr. Moisés Bertoni, naturalista suizo quien fue el primero en describirla científicamente en 1887 en el Alto Paraná. Posteriormente, en 1900, el químico paraguayo Ovidio Rebaudi estudiando la planta, descubrió un glucósido edulcorante capaz de endulzar mucho más que el azúcar común.
Esta planta es un arbusto perenne, que alcanza los 90 cm. de altura. Las hojas, lanceoladas o elípticas y dentadas, son alternas, simples, de color verde oscuro brillante y superficie rugosa, a veces algo vellosas, de hasta 5 cm. de largo por 2 de ancho. Los tallos son pubescentes y rectos, ramificándose sólo después del primer ciclo vegetativo, con tendencia a inclinarse. Las raíces son mayormente superficiales, aunque una sección engrosada se hunde a mayor profundidad; son fibrosas, filiformes y perennes, y son la única parte de la planta en la que no se presentan los esteviósidos. Es dioica, presentando a comienzos de primavera flores pequeñas, tubulares y de color blanco, sin fragancia perceptible, en panículas corimboides formadas por pequeños capítulos axilares; S. rebaudiana tarda más de un mes en producir todas las flores. Los frutos son aquenios dotados de un vilano velloso que facilita su transporte por el viento.
Su importancia económica radica en que, en sus hojas, posee una sustancia denominada esteviósido, constituida por una mezcla de por lo menos seis glucósidos diterpénicos, que es entre 200 y 300 veces más dulce que la sacarosa y que por sus características físico-químicas y toxicológicas permite su inclusión en la dieta humana para ser utilizada como un edulcorante dietético natural, sin efectos colaterales.
En Japón, Brasil, China, Corea, Tailandia, Taiwán, Israel, y otros países donde su cultivo se realiza de modo extensivo, se utilizan los esteviósidos como edulcorantes para comidas y bebidas, incluida la famosa gaseosa Coca-Cola.
Esta pequeña planta se emplea como edulcorante de mesa, en la elaboración de bebidas, dulces, mermeladas, chicles, en pastelería, confituras, yogures, etc. Se puede encontrar en forma de glicósido de stevia (blanco puro), en presentaciones de polvo, líquido y en pequeños comprimidos.
Algunos estudios indican su actividad antibiótica, en especial con las bacterias que atacan las mucosas bucales y los hongos que dan origen a la vaginitis en las mujeres.
Por sus propiedades curativas, se utiliza también para contrarrestar la fatiga, y para combatir dolencias en el hígado, el páncreas y el bazo. En la medicina paraguaya se utiliza la Stevia rebaudiana como hipoglucemiante, digestivo, cardiotónico, diurético, hipotensor, vasodilatador, antiácido, etc. También tiene efectos beneficiosos en la absorción de grasas y la presión arterial.
La Stevia rebaudiana puede ser de gran ayuda para aquellas personas que deben disminuir o controlar su ingesta de azúcares, como es el caso de los diabéticos tipo I, dado que este edulcorante no es metabolizado por el organismo. Esta sustancia permite mantener dentro de valores normales los niveles de glucosa en sangre, y como resultado de esto, se podría pensar en la eliminación parcial o total de la insulina, en el caso de diabetes tipo II en pacientes adultos, para los cuales la ingesta de glúcidos no es tan importante como en pacientes jóvenes. Así mismo, podría ayudar a individuos que padecen obesidad, a equilibrar o disminuir su ingesta calórica facilitando su lucha en la pérdida de peso.
También podemos encontrar la estevia en productos antienvejecimiento, como geles de baño, spray para cara e incluso en dentífricos. Se puede tomar en forma de fermentado natural, con un efecto antioxidante destacadísimo seis veces mayor que en el reputado te verde.
Por su probada eficacia limpiadora del sistema circulatorio, trata eficazmente según documentación médica avalada por las universidades japonesas: artritis, ictus y apoplejías, alergias, hepatitis crónica, pericarditis, hipertensión, y las consecuencias diabéticas como disfunción eréctil, retinopatía diabética y pie diabético.
En Japón el concentrado de esta planta se usa como alimento en la cría de animales de vivero (peces) y en cultivos agrícolas (frutas más dulces y grandes). Los residuos de Estevia fermentada son aplicados en terrenos estériles por sobre explotación con agroquímicos, o contaminados con dioxinas, recuperándolos en pocos años (Según estudios realizados por las propias empresas que fabrican dichos productos).
Ya vemos la gran cantidad de cualidades que presenta este personaje vegetal, pero, como todo lo que se consume en exceso, esta planta puede resultar inconveniente e incluso el esteviósido contenido en ella exhibe en altas concentraciones un retro-gusto algo amargo e indeseable.
Aprovechemos que en nuestro país su cultivo esta siendo cada vez mas incentivado y que la demanda es la reguladora de la oferta. El gran desafío está en desarrollar productos naturales que, conteniendo esteviósidos en su composición, resulten atractivos y accesibles a los consumidores, aportando además una alternativa de expansión económica a los países sudamericanos productores de Stevia rebaudiana.

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