Esperar y valorar

Romi Krawiecki, Rosh Jinují de la Comunidad, nos deja una reflexión sobre la Parasha de esta semana :Emor.


 

Nuestro pueblo siempre estuvo ligado al valor de la tierra. Estuvimos unidos a ella desde la promesa del retorno constante, en nuestras plegarias y canciones. Es así como el lazo con la tierra de Israel a través del tiempo nunca lo hemos perdido. A su vez el nexo vinculado con lo agrícola que desprende del valor de la tierra, aparece de manera constante en relatos y preceptos.

Fuimos un pueblo agrícola, y si bien ahora no nos caracterizamos de esa manera, somos un pueblo que aprende y resinifica sus costumbres y preceptos. Es allí donde encontramos uno de los elementos más característicos de nuestro pueblo. Uniendo a dos festividades como ser la de Pesaj en la que no solo recordamos la salida de Egipto sino también el comienzo de la cosecha y Shavuot en la que rememoramos la entrega de la tora y a su vez los primeros frutos de esa primera cosecha. En medio de ambas aparece la cuenta del omer, uniendo así un proceso de liberación del pueblo. Pero el hecho de poder esperar y valorar el trabajo colectivo también se resignifica a través de esta cuenta. Debemos esperar y bendecir el momento que nos conduce a poder disfrutar el fruto de su trabajo, y en ese juego de palabras encontramos un valor esencial de nuestro pueblo.

Aprendemos a cerca de la capacidad de valor el esfuerzo propio y de los otros ; y a su vez a agradecer y bendecir aquello que conseguimos. Mediamos nuestro trabajo con lo Divino, y así incluso desde lo más cotidiano podemos resignificarlo y buscar esa unión con nuestro pueblo. La posibilidad de conectar nuestros actos con lo divino, puede ser la llave para comenzar a valorar cada uno de nuestros logros

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