Esenios

Los esenios eran un movimiento judío, establecido probablemente desde mediados del siglo II a. C., tras la revuelta macabea y cuya existencia hasta el siglo I está documentada por distintas fuentes.[1] [2] Sus antecedentes inmediatos podrían estar en el movimiento hasideo, de la época de la dominación seléucida (197 a 142 a. C.).

Su nombre en hebreo asaim (עשים), esto es “hacedores”, ya que ellos decían “Si la Torah lo dice, lo hacemos”, del verbo hacer=laasot (לעשות), y del plural en masculino=im (ים), griego era «εσσηνοι» (essenoi), «εσσαιοι» (essaioi) u «οσσαιοι» (ossaioi).

Sobre el origen de la palabra «esenio» se han tejido varias hipótesis: puede provenir del vocablo griego «ὅσιος» (ossios: ‘santo’, ossa: ‘santos’), o ser una referencia al griego hasidei (‘piadosos’), en arameo hesé. Escritos árabes se refieren a ellos como magaritas (‘de las cuevas’).

Aquel nombre de esenios que se habían dado, procedía de la palabra siriaca: Asaya, médicos; en griego, terapeutas; porque su único ministerio, para el público, era el de curar las enfermedades físicas y morales. “Estudiaban con gran cuidado, dice Josefo, ciertos escritos de medicina que trataban de las virtudes ocultas de las plantas y de los minerales” (Referencia: Edouard Schuré. Los grandes iniciados. pag. 318)

Los esenios eran un movimiento judío, establecido probablemente desde mediados del siglo II a. C., tras la revuelta macabea y cuya existencia hasta el siglo I está documentada por distintas fuentes.1 2 Sus antecedentes inmediatos podrían estar en el movimiento hasideo, de la época de la dominación seléucida (197 a 142 a. C.).

Su nombre en hebreo asaim (עשים), esto es “hacedores”, ya que ellos decían “Si la Torah lo dice, lo hacemos”, del verbo hacer=laasot (לעשות), y del plural en masculino=im (ים), griego era «εσσηνοι» (essenoi), «εσσαιοι» (essaioi) u «οσσαιοι» (ossaioi).

Sobre el origen de la palabra «esenio» se han tejido varias hipótesis: puede provenir del vocablo griego «ὅσιος» (ossios: ‘santo’, ossa: ‘santos’), o ser una referencia al griego hasidei (‘piadosos’), en arameo hesé. Escritos árabes se refieren a ellos como magaritas (‘de las cuevas’).

Aquel nombre de esenios que se habían dado, procedía de la palabra siriaca: Asaya, médicos; en griego, terapeutas; porque su único ministerio, para el público, era el de curar las enfermedades físicas y morales. “Estudiaban con gran cuidado, dice Josefo, ciertos escritos de medicina que trataban de las virtudes ocultas de las plantas y de los minerales” (Referencia: Edouard Schuré. Los grandes iniciados. pag. 318)

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