EPIFANÍA

Que yo alabe a mi Dios por Su Bondad
y Sus maravillosos hechos,
a cambio de todo lo que Él ha hecho por nosotros,
y por la grande y tierna Misericordia que nos ha mostrado.

Él, que trasciende las alturas,
Él, que está revestido de Poder Real,
Él, que está ataviado de zafiros refulgentes,
nunca nos ha abandonado a nosotros, Su pueblo,
pues somos el hueso de Su Hueso,
la carne de Su Carne,
y el aliento de Su Espíritu dador de Vida.

Y, como dicen las Escrituras a propósito de Su Belleza:
«Su Cabeza es dorada, de oro purísimo;
Sus bucles son frondas de palmera
y negros como el cuervo.»

Sus Ojos son como un estanque turquesa, transparente,
y cuando Su mirada se posa sobre ti,
con esa única mirada, Tu alma se desvanece,
mientras arrebata tu corazón, haciéndolo pedazos, hiriéndolo.

Las más raras esencias son Suyas,
y cuando Él pasa cerca de ti,
la brisa que lleva hasta ti el perfume de nuestro Señor
trasciende cualquier gloria.
Es un diálogo en sí…

Cuando Él abre Su Boca y surge la Palabra,
Se derrama al mismo tiempo un rayo de luz desbordante,
más brillante que cualquier sol,
iluminando el cosmos entero,
dando vida a todas las cosas.

Como un Esposo llevando su corona matrimonial, 1
Él camina de un modo señorial,
y mi alma se alegra sólo de verle pasar junto a mí…
mientras que yo me derrito a Su Luz…

Tu Oda, flor, Me ha seducido. Y estoy contento de Mí Mismo porque la obra de Mis Manos Me da alabanza y gloria.

Vassula, nunca hubieras sido capaz de glorificarme a menos que Yo estuviera unido a ti. Tampoco hubieras sido nunca capaz de llevar a cabo esta obra, que sobrepasa tu capacidad, si Yo no hubiera estado unido a ti. Sí, ¿qué capacidad tiene el hombre si no se le concede desde arriba? Luego ahora, hija, ve y proclama a las naciones todo lo que Yo he hecho por ti, y todo lo que has visto, y cómo traté tu culpa al principio, y cómo te he desposado Conmigo de una manera inefable.

Yo visito la tierra de vez en cuando para regar su desierto y hacer ríos que rebosen de agua brillante, para proporcionar grano. 2 Entonces, aquellos que estén dispuestos a recoger 3 la cosecha, la comerán y se beneficiarán de ella, alabándome. Los que se nieguen a recoger la cosecha, aunque no haya grano, ésos morirán…

Mi Presencia es Vida y Luz, Mi Presencia es Esperanza y Salvación. Mira, Yo soy como el sol naciente que derrama su luz tras la oscuridad para dar luz a los que viven como el chacal en las tinieblas, y sobre aquellos que viven en una tierra de profunda sombra, una tierra que ellos mismos han convertido en oscuridad para ocultar sus malas acciones.

Yo estoy más presente que nunca en vuestros «días de pathos», 4 a causa de las ambiciones mundanas tras las que corréis y que no os conducen a Mí. Pero aquí estoy. Aquí está tu Dios, en el umbral de tu corazón. Aquí estoy, brillando más que un millar de constelaciones juntas, como tú dices a menudo, hija, para dar luz a tus pies y guiarlos por el camino de la paz.

¿Ves? Mis caminos no son los caminos humanos. Mi Presencia es Luz y Mi Luz perturba a la Oscuridad. La Oscuridad está ahora en guerra contra la Luz y desea que la Luz se extinga y no os dé más la luz del día. Pero Yo soy como un Sol eternamente radiante, que nunca se pone, para engalanaros a todos con Mi magnificencia.

Como he dicho antes, ve, tú que te has amamantado de Mis Riquezas reales, y sigue anunciando el Reino a las naciones y que Yo soy vuestro Salvador, en quien reside toda gloria, que Yo soy vuestro Redentor y ningún otro. Ve a proclamar a las cenizas y conviértelas en oro para que encuentren su libertad en Mí, que soy la Luz. Ve a decirles cómo tú misma fuiste prendida y enjaulada como una paloma, y cómo Yo, en Mi tierna Misericordia, vine a romper la jaula 5 y a darte la libertad. Yo te liberé del maligno y te ungí dándote la unción de Mi Beso sobre tu frente, sellándote como Mía… Ve a confortar y consolar a Mi pueblo, en Mi Nombre; embellece Mis jardines, dándoles el verdadero Conocimiento de la salvación. Adorna el corazón de Mis santuarios. 6 

Cada día de tu vida, generación, se revela Mi gracia; y así como Yo brillo sobre toda la raza humana para llevarla a hacer las paces Conmigo y con el prójimo, así brillarán también entre ellos mismos, si tan sólo Me escuchan.

Yo soy tu Libertador, Vassula Mía, y te he hecho florecer, así como a otros, por medio de estas Odas, igual que las rosas que crecen a la orilla de una corriente de agua y, como dicen las Escrituras: «Emite un dulce olor como el incienso, florece como el lirio, esparce tu fragancia en el extranjero, canta un cántico de alabanza, bendiciéndome por toda Mi obra divina ¡y declara la grandeza de Mi Nombre!». 7 

Esto es lo que tienes por tarea; no temas hacer todas estas cosas en Mi Nombre pues estoy unido a ti. El Amor está contigo y de tu lado, todos los momentos de tu vida. Sed uno. 

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