Enfermedad de Parkinson

Es una enfermedad del sistema nervioso que afecta a las estructuras del cerebro encargadas del control y la coordinación del movimiento y la postura. Una de esas estructuras es la sustancia negra que contiene un neurotransmisor esencial para la regulación del movimiento que es la dopamina, la cual se encuentra disminuida en esta enfermedad.

Lentitud de movimientos, dificultad para iniciar movimientos (bradicinesia)

Temblor de reposo

Rigidez muscular

Inestabilidad postural, (dificultades en la marcha y el equilibrio)

Inicialmente la enfermedad de Parkinson puede afectar un solo lado del cuerpo.

  • Disminución del  volumen de la voz
  • Disminución del  tamaño de la escritura
  • Disminución del  balanceo de brazos
  • Constipación
  • Aumento de la saliva
  • Trastornos del sueño
  • Depresión

La causa se desconoce. Las investigaciones postulan que factores ambientales como toxinas, contaminantes, herbicidas, pesticidas podrían causar la enfermedad en personas susceptibles genéticamente.

Si bien en la mayoría de pacientes no es hereditaria, sobre todo si comienza después de los 50 años de edad; se han identificado varios genes responsables de la enfermedad en una minoría de casos heredados.

No.

Se calcula que la incidencia (número de casos nuevos por año cada 100.000 habitantes) es de 21 a 25 casos cada 100.000 habitantes.  La Enfermedad de Parkinson se concentra en las etapas tardías de la vida, y tan sólo del 4 al 10 % se presenta antes de los 40 años. La prevalencia de la EP es de de 1.4% en la población por encima de los 55 años, y de 4.5 % en la población mayor de 85 años. La edad media de comienzo está en torno a los 55 años y aunque existen formas tempranas de la enfermedad (un 5-10% de los pacientes tienen menos de 40 años), la mayoría tienen entre 50 y 80 años.

El diagnóstico es clínico y se basa en una correcta historia clínica y una profunda evaluación neurológica. No existe hasta el momento ningún test diagnóstico. El neurólogo es el médico especialista que debe diagnosticar esta enfermedad.

No hay cura pero puede ser controlada y tratada eficazmente.

Las intervenciones quirúrgicas sólo están indicadas en algunos casos determinados. Cirugía es una opción de utilidad una vez que se hayan agotado las posibilidades con medicamentos.

Es una enfermedad crónica que progresa lentamente en el curso de décadas. No todas las personas con temblores sufren enfermedad de Parkinson y no todos los pacientes diagnosticados con enfermedad de Parkinson tienen temblor.

No produce inexorablemente demencia o envejecimiento. La evolución es muy variable. La mayoría de las personas con enfermedad de Parkinson pueden llevar una vida independiente y activa.

El riesgo de desarrollar trastornos cognitivos importantes es de aproximadamente 6 veces más entre los pacientes con Enfermedad de Parkinson que entre en los sujetos que no padecen la enfermedad. Asimismo, en la actualidad se sabe, que inclusive en estadios iniciales, las funciones mentales se afectan de manera sutil impidiendo un óptimo funcionamiento.

La evaluación neuropsicológica es un instrumento que permite explorar en detalle el funcionamiento cognitivo del paciente. Así, se estudiará en detalle el funcionamiento de la memoria, atención, capacidad de organización y funciones visuoperceptuales, todas funciones que pueden afectarse en la enfermedad de Parkinson.

Los objetivos de la Estimulación Cognitiva en pacientes con enfermedad de Parkinson incluyen:

• Modificar o compensar las dificultades cognitivas existentes

• Mejorar la calidad de vida del paciente, su familia y cuidadores

• Promover la independencia en las actividades básicas

• Retrasar la aparición de mayores trastornos cognitivos

 

Los mismos se logran interviniendo con las siguientes estrategias:

• Brindar estrategias que faciliten la codificación y recuperación de la información

• Enseñar nuevos conocimientos o restablecer funciones perdidas

• Modificar los cambios ambientales que ayuden a compensar sus dificultades

• Propiciar las tareas que limiten las posibilidades de error

• Ejercitar y estimular las funciones cognitivas aún no afectadas

• Estimular las funciones mentales mediante la utilización de las habilidades conservada

El tratamiento debe adaptarse para cada paciente, teniendo en cuenta la edad, situación laboral, severidad de la enfermedad y situación cognitiva. Otras estrategias de tratamiento son la fisioterapia y rehabilitación: del lenguaje, la escritura, actividades de la vida cotidiana, marcha; terapia ocupacional, fonoaudiología, atención psicológica y rehabilitación cognitiva en los casos en los que sea necesario. Estos enfoques terapéuticos se adecuan a las necesidades de cada paciente. (Ver Clínica de Parkinson)

Se están investigando más de 200 drogas en desarrollo en diferentes etapas experimentales que apuntan a mejorar síntomas motores, síntomas no motores, retrasar la progresión de la enfermedad (neuroprotección) y restaurar la perdida neuronal (neurorestauración).

Continuamente hay nuevos tratamientos para manejar los síntomas de la enfermedad y permiten a los pacientes continuar haciendo sus actividades cotidianas. La introducción en 1968 de la levodopa, un precursor químico de la dopamina, significó un gran avance en el tratamiento al mejorar la mayoría los síntomas de la enfermedad. Pero al largo plazo (luego de 5 a 10 años de tratamiento) los pacientes tratados experimentan fluctuaciones motoras, un fenómeno caracterizado por la reducción de la duración del efecto del medicamento, oscilando durante el día entre momentos sin síntomas (fases on) y otros en que reaparecen el temblor, lentitud y rigidez (fases off). Además suelen aparecer diskinesias que son movimientos involuntarios en relación a la toma de la medicación. Luego se desarrollaron nuevos medicamentos, entre ellos los agonistas dopaminérgicos (drogas que imitan el efecto de la dopamina) que pueden administrarse solos o conjuntamente con levodopa.

Otras drogas que se utilizan son la selegilina, rasagilina que actúan impidendo la descomposición de la dopamina. Además hay medicamentos que prologan la acción de la levodopa como el tolcapone y el entacapone. La amantadina se utiliza para mejorar los síntomas y las diskinesias producidas por levodopa. Otros medicamentos como los anticolinérgicos mejoran los síntomas pero producen efectos secundarios severos en algunos pacientes. Además de síntomas motores pueden aparecer tardíamente manifestaciones no motoras como crisis de sudor, constipación, salivación excesiva, y en ocasiones alucinaciones o trastornos cognitivos secundarios a la medicación, que mejoran reduciendo la dosis o agregando nuevos medicamentos específicos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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