Encuestas

Para usted el homosexualismo es:

Un homosexual está capacitado para desempeñarse como:

¿Considera que la identidad sexual es importante en los aspectos laborales?

4. No toleraría usted a:

5. Si alguien muy cercano(a) a usted le confesara ser homosexual, ud:

CONCLUSIONES

La encuesta fue realizada a 30 padres de familia de 11º del Colegio de la Presentación, esto representa un 19% del total (estos menos 3 personas que no accedieron a responder nuestra encuesta alegando ocupación y/o contrariedad por el tema en cuestión).

Los resultados de la encuesta aplicada a los padres de familia del Colegio de la Presentación en Bucaramanga muestran un gran número de contradicciones entre respuesta (no se ve claramente a nivel general, pero en cada encuesta individual se repetían incompatibilidades tales como que supuestamente trataría normalmente a alguien cercano que descubriera ser homosexual, pero al mismo tiempo afirmaban sentir lástima por ellos; esto plantea nuestra pregunta: ¿se trata con normalidad a alguien que nos inspira lástima?; también se presentó bastante que una misma persona respondía que un homosexual está capacitado para ejercer cualquier cargo aunque consideraba -en la siguiente pregunta- que la identidad sexual efectivamente es importante en los aspectos laborales) y respuesta, lo cual deja claro que si bien es un tema que está dejando de ser clandestino, los componentes de nuestra sociedad aún guardan cierto recelo del mismo, desconocimiento de causa, y tabúes culturales muy arraigados. Por ejemplo, aún se piensa que el homosexual debería trabajar netamente en los asuntos estilísticos (se presentó un 13% de personas que creen que un homosexual está capacitado para desempeñarse como peluquero y estilista), así hubiesen dicho de antemano que su opción sexual y de vida es completamente respetable.

Complementando lo dicho anteriormente, sigue siendo común la idea de que el homosexual es un enfermo (7%), un desviado (33%), un aberrado sexual (3%) y hasta un pecador (3%). Esto obedecería al contexto moral que subyace dentro de la sociedad occidental – y oriental también -, que es de un marcado tipo religioso, específicamente judeocristiana y musulmán. Dicho de otra forma, la base moral que ha construido la religión (ya especificada cuál) en la sociedad ha causado la estigmatización de lo diferente, en este caso de conductas sexuales, pues en tiempos de la civilización griega y el imperio romano, cuya religión era diferente, estas prácticas eran netamente toleradas y practicadas.

Otra de las contradicciones encontradas se basa en una “aceptación” de esta conducta, que, según han dicho, es normal y libre en la sociedad. Esta “aceptación” raya con su posición de lástima y un tratamiento lejano hacia con ellos, respuesta marcada constantemente en la encuesta. Para muchos de ellos, esta “aceptación “llega solamente hasta el límite de su círculo familiar; más exactamente, la aceptación de esta conducta en uno de sus hijos o hijas es nula, y de practicarla, el tratamiento pertinente sería de lejos, con lástima o simplemente no volvería a relacionarse con él/ella.

Otros prefieren tener un familiar homosexual, así sean sus vástagos, antes que ver a un militar, un sacerdote, un profesor o un Presidente de la República sodomita (las personas encuestadas respondieron que no tolerarían homosexuales dentro de las esferas de poder; 20% no los tolerarían en el ejército, 10% en la iglesia y 10% como presidentes de la República). Pensamos que muy probablemente este tipo de aseveración esté relacionada con el poder, dado que los personajes ya mencionados detentan un poder amplio en la comunidad y por ello deben guardar una imagen, hasta cierto punto ficticia, en contraposición al ciudadano normal que es subordinado de estos y no ostenta un grado considerable de poder. Para hacerlo más conciso, diremos qué tipo de poder representa cada uno de ellos y su relación con el tema de este trabajo. Así, el militar representa la Fuerza física y coactiva del Estado, es decir, la fuerza bruta; en el común es muy mal visto que sus representantes sean amanerados, dado el imaginario del homosexual como un ser débil, producto de una cultura ciento por ciento machista.

El sacerdote es el encargado de mantener la moral y las buenas costumbres en la sociedad. De ahí que su trabajo sea censurar y evitar todo acto que atente contra ellas, y por ello, sería de una hipocresía mayor que su predica censurante fuese contradicha por un acto que él mismo recriminó. En otras palabras, no se le puede permitir que sea en él el famoso dicho “el cura predica, pero no practica” (aunque sepamos ya que es una verdad que el dicho sea cierto).

El profesor es un instrumento ideológico en cualquier sociedad (13% de los encuestador afirmaron intolerancia hacia un profesor homosexual), puesto que es quien adoctrina a sus alumnos para asumir plenamente sus roles en la estructura social. En un medio donde el machismo es imperante, donde se debe educar al macho como macho, los deslices no deben darse. Además, fuera de los padres, son ellos los segundos que más cerca de los hijos están.

En un Presidente es inadmisible que su identidad sexual sea conocida, por su cargo y representación a nivel internacional del Estado. Siendo Jefe de Gobierno y Jefe de Estado, como es en el caso colombiano, la vida sexual debe ir aparte de la política, o por lo menos escondida (como ya ciertos casos conocidos).

Una mayoría del 60% de los encuestados afirmaron que si alguien cercano les confesara ser homosexual, le seguirían tratando con normalidad; pero nosotras pensamos que eso lo dicen con ligereza mientras no se encuentren en esa situación, porque ya al encontrarse en una circunstancia tal reaccionarían de manera diferente, del dicho al hecho hay mucho trecho.

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