ENCUENTRAN EL QUASAR MÀS DISTANTE

Una colaboración internacional ha descubierto el cuásar más distante observado hasta ahora. Bautizado como ULAS J1120+0641 (el nombre indica su posición en el cielo), la imagen de él que vemos hoy desde la Tierra nos lo muestra tal y como era unos 770 millones de años después de la gran explosión, ya que se encuentra tan lejos que su luz ha tardado casi 13.000 millones de años en alcanzarnos (la edad actual del universo se estima en unos 13.700 millones de años). Se calcula que la masa del agujero negro situado en el centro del cuásar ascendería a dos mil millones de veces la del Sol.

Recreación artística del cuásar recién descubierto (ESO/M. KORNMESSER).

«Este quásar es una evidencia vital del universo primordial. Es un objeto muy raro que nos ayudará a entender cómo crecieron los agujeros negros supermasivos unos pocos cientos de millones de años después de la gran explosión», señaló Stephen Warren, uno los autores del estudio, en la nota de prensa publicada por el Observatorio Europeo Austral (ESO) sobre el hallazgo.

Si bien se han observado objetos aún más distantes, ULAS J1120+0641 es cientos de veces más brillantes que ellos. Los cuásares son objetos que los astrónomos utilizan a modo de «faros cósmicos», pues brillan con tanta intensidad que iluminan muy claramente las regiones circundantes. Es por ello que el cuásar recién descubierto reviste gran importancia, pues actúa como un linterna muy potente que ilumina el cosmos cuando este apenas contaba con un 5 por ciento de su edad actual.

En aquella época, el universo estaba llegando al final de la etapa de reionización (ocurrida entre 150 y 800 millones de años después la gran explosión), la fase durante la cual el hidrógeno neutro del medio interestelar se ionizó al absorber la energía emitida por las primeras estrellas y galaxias que poblaron el cosmos. Los autores del estudio han estimado en un 90 por ciento la fracción de hidrógeno ionizado en el medio intergaláctico del entorno de ULAS J1120+0641.

El cuásar ha podido ser descubierto gracias a los nuevos telescopios infrarrojos. Aunque la radiación que emite un cuásar es siempre de muy alta energía, la longitud de onda de esa luz se observa desde la Tierra tanto más desplazada al rojo cuanto más distante se halla el objeto. Tradicionalmente, las observaciones de cuásares se han venido realizando en el visible, lo que imposibilita detectar aquellos con un desplazamiento al rojo de más de 6,5. A distancias mayores (y, por tanto, a mayor desplazamiento hacia el rojo), la luz radiada por esos cuerpos ya se observa desde la Tierra en el infrarrojo. El cuásar recién descubierto se corresponde con un desplazamiento al rojo de 7,085.

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