En torno al Monumento a la Bandera

La Argentina cuenta con uno de los mayores monumentos construidos en el mundo, cuyo objetivo es honrar la bandera nacional. En el presente artículo se explica cómo se gestó y concretó aquel homenaje que tuvo a la dirigencia de la ciudad de Rosario como p
La participación del liberalismo mitrista rosarino en el rescate historiográfico de la gesta belgraniana del 27 de febrero de 1812 y, en la consecución de un monumento a la Bandera, a partir de la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del siglo XX, fue definitivo para el proceso identitario desencadenado posteriormente y que aún hoy continúa revalidando su funcionalidad original. Aunque también, a partir de 1930, esta temática comenzó a tener connotaciones cada vez más provinciales, regionales, y especialmente locales. Rosario era hacia 1857 la ciudad más importante de la Confederación Argentina, en puja con el estado rebelde de Buenos Aires. Su población, de nueve mil almas, se había triplicado en relación con 1853 y desde entonces ocupaba la vanguardia del modelo urquicista de Organización Nacional, triunfante en Caseros. En ese mismo año, Bartolomé Mitre, una de las máximas figuras públicas de Buenos Aires, había redactado el capítulo de su biografía de Belgrano en el que se rescataba la creación de la Bandera Argentina, en Rosario, en febrero de 1812. En 1858 la obra comenzó a ser publicada en cuadernillos. Profundizar sobre la vida de Belgrano se había convertido en uno de los más vivos intereses de Mitre desde hacía más de quince años cuando exiliado en Montevideo, y por sugerencia de Andrés Lamas, decidió rescatar la vida del prócer a través de una biografía. Interés que lo acompañó en adelante, ya que la tercera edición ampliada se editó entre 1876 y 1877 y la cuarta en 1886-1887. Por lo tanto puede observarse cómo las sucesivas publicaciones de la obra, con sus correspondientes comentarios y difusión a través de la prensa, acompañaron a distintas generaciones de rosarinos del siglo XIX. La publicación de dicha biografía también significó todo un jalón fundacional de la historiografía científica argentina. La relación juvenil de Mitre con Andrés Lamas -que era un ilustre político, diplomático, historiador, periodista, coleccionista, e hijo dilecto del Uruguay-, se inició por ser compañeros de lucha contra la influencia del rosismo en el Río de la Plata, y derivó en una estrecha amistad. Cuando Lamas fue jefe político de Montevideo, en 1843, fundó el Instituto Histórico Geográfico Militar, con la colaboración de Mitre, exiliado allí1. Los Lamas en Rosario El coronel Luis Lamas y Hunt, medio hermano de Andrés, eligió el camino de las armas. Ardiente antirosista, fue comisario de policía y jefe político de Montevideo, en el año 1839. En su actuación contra Oribe llegó a ser en 1854 presidente de facto del Uruguay, por dos semanas. Fue senador y luego emigró a Rosario, donde alcanzó rápida consideración y fue nombrado jefe político. Luego del triunfo de Mitre en Pavón, los miembros de la Municipalidad se declararon en receso, lo que produjo una acefalía, y Lamas asumió interinamente la presidencia de la Municipalidad. Según Gabriel Carrasco, a él se le atribuyó haber salvado a Rosario del saqueo después de la batalla de Pavón2. En junio de 1864, contrajo matrimonio con la joven Manuela Freyre, natural de la ciudad de Santa Fe, hija de Marcelino Freyre y Salomé Maciel de Freyre3. De esa unión nació, el 2 de septiembre de 1865, Luis Lincoln Lamas4, el recordado intendente rosarino que transformó urbanísticamente la ciudad y que impulsó el movimiento identitario que entre 1898 y 1904, asoció a Rosario con Belgrano, fijando el lugar del primer enarbolamiento de la bandera y poniendo la piedra basal del futuro monumento. Luis L. Lamas era sobrino de Andrés Lamas (el primer biógrafo de Belgrano que incitó a Mitre a escribir sobre el prócer); hijo de uno de los militares mitristas y antirosistas más conspicuos de su tiempo; nieto y ahijado de Marcelino Freyre, líder del liberalismo mitrista local; y nieto también de Salomé Maciel, hija de Cosme Maciel, a quién se le atribuye haber sido el primero en izar la bandera celeste y blanca, junto a Manuel Belgrano, el 27 de febrero de 1812. Por lo tanto Lamas fue bisnieto de aquella figura tan respetada, abanderado de la primera bandera de la Patria y en su familia testimonió el orgullo de ser descendientes de un protagonismo de aquel ancontecimiento5. En Rosario, en 1857, contemporáneamente a la redacción de aquella primera edición de la Historia de Belgrano y de la independencia argentina, escrita por Mitre cuando tenía 35 años de edad, nació Calixto Lassaga, quién sería un intelectual y político de marcada influencia mitrista, profesor de historia de generaciones de rosarinos formados en el Colegio Nacional. Fue una de las personalidades que más contribuyó a la formación de una identidad regional con sentido nacional y americanista, situación que lo convirtió en una especie de “patriarca” de la cultura y la elite dirigente de Rosario en la primera mitad del siglo XX6. Participó en 1891 en el surgimiento y la conducción de la Unión Cívica Nacional mitrista de Rosario, y formó parte de los miembros de ese sector que a partir de 1894 prestaron su concurso a los gobernadores conservadores de antigua militancia liberal; incluso llegó a desempeñarse, entre 1906 y 1910, como ministro de Gobierno de la administración de Pedro Antonio Echagüe. También fue presidente de la Cámara de Apelaciones de Rosario, diputado nacional, presidente del Concejo Deliberante, e intendente municipal, en 1939. Reconocido historiador, desde 1898 lideró el movimiento tendiente a construir un Monumento a la Bandera, y a declarar feriado nacional al 20 de junio.

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