En Rusia, no lo dejan levantar templo católico romano latino y arma uno inflable

En Rusia, no lo dejan levantar templo católico romano latino y arma uno inflable

 

Petropavlovsk – Kamchatkca – Federación de Rusia.- En una singular decisión, el Padre Krzysztof Koval, cura párroco de origen polaco, para permitir que los fieles pudieran rezar y, ante la negativa de las autoridades rusas para permitir la construcción de un templo católico romano latino, ideó una iglesia inflable, de estilo gótico, que podrá trasladarse de un sitio a otro por toda la península rusa, con mayoría ortodoxa.

 

La iglesia de techo rojo y ladrillos amarillos con columnas internas podrá viajar por toda la vasta península rusa, convirtiéndose en un templo itinerante de culto católico romano de rito latino, en una tierra de mayoría de ortodoxos, es considerada genial por los lugareños.

 

Esta “catedral ambulante” será inaugurada el 15 de septiembre en la ciudad de Petropavlovsk y será todo una novedad no sólo por el tipo de Iglesia, sino porque pertenecerá a la diócesis romana católica siberiana de Irkutsk, la más grande del mundo.

 

Algunos sostienen que esta iglesia inflable podría «hacer escuela», inclusive entre los musulmanes que también encuentran obstáculos a la hora de abrir mezquitas nuevas.

 

«Será una pequeña catedral gótica, una verdadera iglesia», explicó el Padre Krzysztof Koval, quien dijo que «mucha gente no sabía que aquí había un cura católico romano latino porque no vieron jamás una iglesia», también comentó que cuando los fieles se reúnen en casas para orar los seguidores de otras religiones los confunden con una secta.

 

El sacerdote católico romano explicó que «los dirigentes locales no nos autorizaron a construir un edificio religioso, entonces decidimos traer uno inflable desde Polonia».

 

Koval aún no entiende las razones del impedimento de las autoridades, aunque cree que daña a una comunidad pequeña pero activa.

 

A la ciudad de Petropavlovsk, cercana al lago Baikal, este singular sacerdote llegó, desde su Polonia natal, en 2001, tras dos meses de viaje en bicicleta y admite que fue «Una experiencia que ninguna agencia turística podrá ofrecerme».

 

A partir de la inauguración de la Iglesia inflable tendrá otra anécdota para contar.

 

Fuentes: VR – AJS

 

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