En bicicleta, a un lado y al otro del Muro

“Quedarse en la bicicleta, mantener los ojos y los oídos abiertos”, dice la actriz Tilda Swinton a poco de empezar a pedalear el camino del Muro de Berlín. Corre 2009 y Swinton recuerda que pasaron 21 años desde que hizo por primera vez aquel trayecto, también en bicicleta, también para un filme y bajo la dirección de Cynthia Beatt.En bicicleta por el marco (1988) es un recorrido por el territorio alemán siguiendo el curso del muro desde el lado Occidental, espiando por encima de esa enorme frontera de piedra la Alemania Oriental. El marco invisible (2009) es un nuevo recorrido, ahora siguiendo las huellas, las líneas dobles de adoquines con que se marca el que fue el camino del muro. Swinton anda en su bicicleta a un lado y al otro de las marcas, se detiene en las encrucijadas, repasa los mapas, se tiende entre los árboles en la calma de los bosques, se dispone a escuchar el susurro de las ramas que agita el viento y el trino de los pájaros, la marcha de los trenes, las voces de los niños, los ladridos de los perros: la vida. “¿Cómo habrá sido el muro desde el otro lado?”, se interroga, mientras recorre las estaciones y puntos informativos a lo largo de los 160 kilómetros. “¿Dónde estoy ahora, estoy en el este o en el oeste?”, dice y avanza por los estrechos caminos que antes fueron los de las tropas fronterizas de la RDA. El viaje termina en la Puerta de Brandeburgo. “Puertas abiertas, ojos abiertos, oídos abiertos, aire abierto, países abiertos, temporada abierta, campo abierto, corazón abierto, mente abierta, cerraduras abiertas, fronteras abiertas, futuro abierto, cielo abierto, abrazos abiertos. Abrete Sésamo”, exclama Swinton. En bicicleta por el muro y El marco invisible conforman el primer programa del ciclo “La RDA y el cine”, presentado por el espacio Kino Palais (Posadas 1725) junto al Goethe Institut. Ambos filmes se proyectan hoy, sábado 5 de enero, a las 19. El ciclo continúa durante todo enero con filmes que acercan visiones de la Alemania Oriental.

 

Los escritores a través de sus cosas

Una carta manuscrita firmada por  Domingo Faustino Sarmiento, fechada el 3 de octubre de 1885 en un papel con monograma y dirigida a una amiga es una de las nuevas adquisiciones, presentada el 2 de enero de 2012 por el Pequeño Museo del Escritor, de Madrid. Creado en 2010, el museo tiene una colección de más de 3.000 piezas que han pertenecido a diferentes escritores de lengua española. Entre ellos, objetos pertenecientes a los argentinos Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Mujica Láinez, Silvina Ocampo, Alejandra Pizarnik, Adolfo Bioy Casares, Juan Filloy, Ricardo Piglia, Griselda Gambaro y Sara Gallardo, entre otros. Se trata de objetos que el museo llama “afectivos” que permiten una entrada en el universo de los autores.

 

México, refugio e inspiración

El exilio en la piel de un niño, una Argentina que duele y un México que se evoca desde los sabores, los colores, las voces, los acentos, los aromas y los ritos. Mucho de ello hay en Tu querida presencia (Lumiere), la primera novela de Nicolás Gadano, un relato ágil en el que el hijo de un destacado dirigente montonero, que vivió el exilio en México junto a su madre, regresa ya de adulto al Distrito Federal por cuestiones laborales y encuentra mucho más que reuniones de trabajo y fiestas con amigos y viejos compañeros de colegio. Ese regreso al pasado pondrá en jaque su presente.

Reconocido economista, docente e investigador, Gadano es autor del libro Historia del Petróleo en la Argentina (Edhasa) y actualmente es subgerente general del Banco Ciudad. Pero además forma parte del grupo musical X–Tantiero, junto a su compañera Gabriela Portantiero, con el que lanzó en 2011 el disco Amorcito corazón, y se hace tiempo para la ficción y las letras.
–¿Cómo es que un economista decide escribir una novela?
–Hace ya algunos años comencé  a dedicar tiempo y energía a actividades algo alejadas de mi perfil profesional como economista. Lamentablemente el mundo del “mercado”  tiende a especializarnos en una sola cosa, pero todos tenemos inquietudes de lo más diversas.
–¿Cómo apareció la historia de Tu querida presencia? ¿Cuánto de autobiográfico hay en la novela, en las visiones del exilio, de los años setenta, en la evocación de México?
–Si bien la novela no es estrictamente autobiográfica, es una historia que no me resulta para nada ajena. Mis padres fueron militantes y yo viví el exilio en México con ellos y mi hermano. Todas esas experiencias, las propias y las de mis amigos argentinos y mexicanos, están volcadas en el libro. México ha sido para mí no sólo un refugio en años difíciles, sino una potente fuente de inspiración.
–Además es músico, ¿cómo se articula la vida entre lo estrictamente laboral y la creación artística?
–No lo sé… ¡Todavía estoy tratando de entenderlo!

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