¿Embrión o partenote?

DE: «DERIVATION OF HIGH-PURITY DEFINITIVE ENDODERM FROM HUMAN PARTHENOGENETIC STEM CELLS USING AN IN VITRO ANALOG OF THE PRIMITIVE STREAK», POR NIKOLAY TUROVETS ET AL. EN CELL TRANSPLANTATION, VOL. 20, N.o 6, JUNIO DE 2011

Muchos investigadores estadounidenses suspiraron de alivio el pasado mes de julio, cuando una resolución judicial aprobó la legalidad de ciertas prácticas con células madre embrionarias. El fallo dictaminaba que los trabajos sobre líneas celulares embrionarias ya existentes y que hubiesen sido derivadas en laboratorios privados no violaban la prohibición de financiar con fondos públicos la destrucción de embriones. Con todo, muchos continúan frustrados al ver cómo un nuevo método para obtener células madre sigue privado de canales de financiación.
Hasta hace poco, crear células madre embrionarias humanas requería comenzar con un óvulo fecundado. En 2007, sin embargo, la compañía International Stem Cell anunció que podía obtener líneas celulares a partir de óvulos sin fecundar. El logro fue posible gracias a la partenogénesis, una técnica que induce la división del óvulo mediante el empleo de sustancias químicas. Aunque, durante las primeras etapas del desarrollo, el conjunto evoluciona tal y como lo haría un embrión, el óvulo –en estos casos denominado partenote– carece de material genético paterno, por lo que jamás podrá convertirse en un feto.
Al igual que las células madre embrionarias, las células madre partenogenéticas pueden convertirse en distintas clases de tejidos, los cuales pueden luego trasplantarse a zonas dañadas del cuerpo. Por el momento, International Stem Cell ha conseguido derivar células hepáticas; ahora, investigan la obtención de neuronas para tratar la enfermedad de Parkinson y la de células pancreáticas para la diabetes. Mientras tanto, la Fundación Bedford para la Investigación con Células Madre intenta mejorar la eficiencia de la obtención de células madre a partir de partenotes.
Alan Trounson, presidente del Instituto de Medicina Regenerativa de California, afirma que todavía está por ver si los óvulos sin fecundar producirán tejidos estables. «Es necesario que otros laboratorios lo logren», señala. Pero dicha tarea no se antoja fácil. La línea de investigación se enfrenta a las directrices de los Institutos Nacionales de la Salud y las leyes federales, para quienes los partenotes son embriones, por lo que derivar nuevas líneas celulares partenogenéticas queda prohibido para todos los laboratorios que reciban financiación pública; es decir, la gran mayoría de ellos. Si la situación no cambia, en EE.UU. habrán de ser los pocos centros privados quienes realicen avances en este nuevo campo.

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