El veneno de las serpientes y el comportamiento de las serpientes

El veneno es una mezcla compleja de proteínas que destruyen diversos tejidos del cuerpo, inmovilizando o matando a la presa. Los venenos se clasifican a menudo en dos grandes categorías: neurotóxicos, que son los que afectan al sistema nervioso, o hemotóxicos, que afectan a la sangre. De hecho, todos los venenos contienen elementos de ambos tipos, pero lo usual es que uno de ellos predomine. En general, el tipo neurotóxico es más eficaz, ya que actúa sobre el sistema nerviosocentral produciendo un fallo respiratorio o cardiaco. Las hemotoxinas destruyen las células de la sangre, el revestimiento de los vasos sanguíneos y otros tejidos. Debido a la destrucción local de las células circulatorias, los venenos hemotóxicos se difunden más despacio y tienen una acción más lenta que las neurotoxinas.

Las serpientes tienen el sistema nervioso bien desarrollado e inteligencia intermedia entre la de los peces y la de los mamíferos. Muestran una marcada capacidad de adaptación a la vida en cautividad y algunas pueden llegar a ser bastante mansas. Los miembros de muchas especies se muestran nerviosos y excitables cuando son capturados, pero suelen responder rápidamente al buen trato y los cuidados. Cuando se sienten amenazadas en su estado natural, algunas serpientes ejecutan exhibiciones de amenaza muy elaboradas; las inofensivas pueden llegar a parecer más peligrosas que las venenosas. Aunque carecen de voz, muchas veces emiten siseos a gran volumen. La serpiente toro y sus parientes tienen un pequeño repliegue delante de la abertura de la tráquea que les permite emitir un siseo extremadamente sonoro.

Muchas serpientes hacen vibrar la cola cuando están excitadas, produciendo así un sonido perfectamente perceptible. El caso más llamativo es el del cascabel córneo de las serpientes de cascabel, que llega a vibrar con una frecuencia de 50 veces por segundo de promedio. El sonido resultante, al igual que el siseo, es una advertencia a los enemigos, no una señal para atraer a otros individuos de la misma especie. Cada vez que la serpiente experimenta una muda, lo que ocurre entre una y cinco veces al año, se añade un nuevo segmento al cascabel, muchos de los cuales se desgastan o se rompen, por lo que, al contrario de lo que dice la sabiduría popular, su número no es una indicación precisa de la edad de la serpiente. La mayoría de las serpientes tienen la vista bien desarrollada, no obstante, muchas serpientes excavadoras son prácticamente ciegas. Dependen en gran medida de su agudo sentido del olfato para cazar.

Víbora común
Víbora común. Encarta

Tienen un sentido químico adicional que utilizan ampliamente en casi todas las actividades. Sacan la lengua, larga y bífida, y con ella recogen partículas odoríferas que transportan al paladar, poniéndolas en contacto con un receptor llamado órgano de Jacobson, situado en el cielo de la boca. La lengua recibe también estímulos táctiles.

 

Las serpientes son sordas a los sonidos transmitidos a través del aire. Así, una serpiente de cascabel no oye el sonido producido por otra, ni la cobra el sonido de la flauta del encantador de serpientes. Sin embargo, pueden percibir vibraciones a través del suelo o de cualquier objeto con el que estén en contacto. Los crótalos presentan unas fosetas termosensitivas en la cabeza, entre el ojo y el orificio nasal; y las boas y las pitones también tienen receptores similares que se encuentran en orificios labiales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *