EL VELO EN EL ISLAM

Viernes | 4.5.2012

El velo en el islam

Autor: María Gabriela Pauer *

¿Qué es el «velo»? Es la traducción de la palabra árabe hiyab -literalmente «cortina»-, aunque un hiyab no es exactamente un «velo» o un pañuelo, sino que define toda una forma de vestir. En concreto, el hiyab implica no sólo cubrir la cabeza, sino vestir «castamente» y, desde luego, con gracia y belleza.

Para hablar con mayor precisión: el hiyab es el pañuelo que cubre el cabello y el cuello, pero deja ver el rostro. En el Golfo pérsico tenemos la shayla, pañuelo largo y rectangular que se coloca como un velo alrededor de la cabeza. El chador, usado por la mujer iraní, cubre todo el cuerpo y suele completarse con un pañuelo que cubre la cabeza; suele ser negro, azul oscuro o verde oliva.

Existen otras prendas como el niqab –compuesto por una suerte de tocado y una túnica o abeya siempre negros- que cubre hasta la rodilla y solo dejan ver la franja de los ojos. La burka, de origen afgano, oculta el cuerpo por completo, incluidas las manos, y posee una rejilla de tela en los ojos que permite ver, pero no ser vista. Estas dos últimas prendas no se originan en el islam, sino en las tradiciones y costumbres tribales de ciertos pueblos.

Una mujer con velo comunica una forma de vida. De ahí que para un hombre pasa a ser sagrada y merecedora de todos los respetos. Cualquier atropello, maltrato o desatención por parte de los hombres constituye un haram, es decir, una falta grave, algo prohibido. Porque toda mujer con velo presupone un constructo de valores que van más allá del islam o de la ortodoxia. El hiyab no es una institución humana; viene de Dios. Y no sólo implica cubrir la cabeza -cosa que puede hacerse con toda la gracia del mundo-; implica no usar ropa ajustada en público ni exhibir los brazos ni exhibir las piernas. Es lo más alejado que existe de la «mujer objeto» occidental. Es bueno también recordar dos cosas: que el islam insiste en la convicción interna y en la pureza del corazón antes de hablar de cubrirse externamente; que la orden de vestir con modestia alcanza a varones y mujeres por igual.

Muchos expertos aseguran que no existe en el sagrado Corán ninguna prescripción expresa acerca del uso del velo. La tradición cuenta que fue un sabio consejo de Alá – según la sura 33, aleya 59: «¡Profeta! Di a tus esposas, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran con el manto. Es mejor para que se las distinga [por ello] y no sean molestadas […]».- ya que el profeta Muhammad (P y B) recibía en su casa la consulta de numerosos hombres, muchos de ellos safios y de educación escasa, que no tenían empacho en propasarse con las mujeres de la casa del Profeta. La castidad en el vestir –también presente en el judaísmo y el cristianismo- habría sido una manera de mantener a raya a estos individuos.

Acabemos con un mito: si bien siempre existe un número de mujeres obligadas por su familia o sus relaciones sociales a usar el velo, la gran mayoría de las mujeres veladas elige llevarlo libremente ya sea por motivos religiosos o como signo de identidad. En un mundo plagado de discriminación a causa de malformaciones físicas, en donde la bulimia, la anorexia y demás trastornos alimentarios han crecido al nivel de epidemia, donde una mujer se desnuda para vender un auto, ganar un concurso y, aun peor, donde alguien paga para que lo haga, ¿cuál es la mujer que necesita ser liberada?

* Lexicóloga en la Academia Argentina de Letras – delegada de Fundéu BBVA en la Argentina

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *