EL VALOR DE LA PLEGARIA

Las fluctuaciones del alma se convierten en un torrente de emociones, que debieron escribirse y convertirse en un manual de oraciones llamado SIDUR. Es una recopilación de plegarias para todos los días de la semana y las festividades, pero es tambén el libro que acompaña al judío desde su nacimiento hasta el día de su muerte.

(AJN) El rezo es la comunicación elemental que existe del hombre hacia D-os, nace desde la primera concepción monoteísta de Abraham (Génesis 20:17) “Oró Abraham a Elo-im y envió curación…”. La característica del rezo proviene de sentimientos como de amor, agradecimiento, sufrimiento o de alguna otra emoción, que son finalmente depositados en la energía de la fe en D-os. Veremos a continuación cómo éstas fluctuaciones del alma se convierten en un torrente de emociones, las cuales hubo necesidad de escribir y convertir en un manual de oraciones llamado Sidur.

La oración directa, que se realiza en el idioma del rezante, es muy importante y se había establecido desde la Toráh (Deuteronomio 4:29) “ Y buscaréis desde allí a Ad-nay tu D-os y lo hallarás, ya que le habrás de requerir con todo tu corazón y con todo tu ser” ; era la utilizada comúnmente hasta la época del Segundo Templo de Jerusalém y su contenido estaba librado al criterio de cada uno, a excepción de la recitación del Shemá Israel que fue establecida por Moshé. ¿Por qué se elaboró entonces un texto en común y además en un idioma como el hebreo, que mucha gente ni entiende? La explicación rabínica es porque el idioma hebreo fue el utilizado entre D.os y el pueblo de
Israel, cuando estaban en el desierto, volviéndose entonces un idioma santo, un idioma de comunicación verbal con D.os, un idioma comunitario; rezar en hebreo hace que el judío que está en China, diga exactamente lo
mismo que el que está en Italia, en Islas Canarias, en Bs. As. o en Bogotá, formando una lazo invisible de identificación entre todos los judíos del planeta, donde la “oficina central” se encuentra en D-os. Ezrah el escriba y los 120 varones de la Grán Asamblea , alrededor del 485 a.e.c., establecieron por primera vez el número de servicios religiosos por día, trazando los lineamientos generales de las oraciones básicas y fijaron las horas para recitarlas.

Inicialmente existía una resistencia general de poner por escrito las oraciones, que hasta antes del siglo VIII se rezaban de memoria, pero a partir de ésta época, se levanta la prohibición por los rabinos. Aparece posteriormente el primer Sidur formal , compilado por Rabi Amram Ha-Gaón en el siglo IX de la Era Común. A partir de éste momento se han publicado miles de ediciones diferentes. El Sidur es una recopilación de plegarias para todos los días de la semana, los sábados y las festividades, pero no sólo eso: es el libro que acompaña al judío desde su
nacimiento hasta el día de su muerte
y contiene plegarias, bendiciones, súplicas,
cánticos de alabanza, confesiones y agradecimientos. Además contiene también capítulos de Salmos , el texto de Pirkei Avot y explicaciones a diversas normas y costumbres. Su estructura es una sola, pero las variadas versiones difieren de acuerdo con las costumbres (Núsaj) de las comunidades en los diversos países. Las principales diferencias se dan entre Núsaj Ashkenaz y lo que hoy en día se denomina Núsaj Edot Hamizraj. El Sidur es un vasto depósito de todos los principios de la fe judía, un registro de las grandes victorias y de las derrotas trágicas que Israel conoció en su larga historia. Es un testimonio de las aspiraciones y esperanzas del pueblo judío a través de los tiempos. Es testigo de las alturas morales y éticas a las que el judaísmo aspiró y alcanzó. El Sidur proporciona un conocimiento profundo de la vida cotidiana judía así como de las ocasiones especiales y las festividades del calendario judío. Contiene pasajes bíblicos que se remontan a 3.300 años de antigüedad. La mayoría de las oraciones están santificadas por sus orígenes bíblicos y talmúdicos, pero también se pueden encontrar pasajes que fueron escritos y añadidos más tarde. Algunos sidurim editados en nuestra generación, incorporaron rezos alusivos a Yom Haatzmaut, y el Día de la reunificación de Jerusalém.

Las oraciones clásicas y los servicios rituales estructurados han resistido la prueba del tiempo. En todas las generaciones los judíos han continuado hallando sentido y contenido a las palabras compuestas hace tres mil años, ya que la naturaleza del hombre y la condición humana han permanecido constantes. Las plegarias judías han demostrado ser oportunas en cada
momento, así como permanentes y duraderas a través de los tiempos.
Se besan el Sidur y el Jumash antes de dejarlos.

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