El TAC helicoidal:

La Tomografía Axial Computerizada (TAC) fue el producto de la investigación de dos equipos, los del Dr. Alan McLeod Cormarcky Godfrey Newbold Hounsfield, por el cual recibieron el Premio Nobel de Medicina en 1979.

La TAC convencional proporciona planos axiales del cuerpo, a modo de secciones del mismo, que suponen auténticas «rebanadas», cuya calidad muchas veces es superior a la de los cortes anatómicos. Esto se consigue por medio del giro simultáneo del tubo productor del haz de rayos y de la corona de detectores. Un ordenador efectúa los cálculos de la dosis absorbida en los diferentes puntos que componen el corte durante el movimiento de rotación de todo el sistema, dándonos, finalmente, una imagen en una pantalla de televisión (scan).

Desde las primera imágenes del TAC, en 1976, se han ido sucediendo generaciones diferentes que buscaban una mayor rapidez de procesado de imagen, una mayor calidad de la misma, a la vez que intentaban conseguir reconstrucciones en otros planos diferentes del axial, con calidad suficiente y con unos tiempos de estudio cada vez más cortos.

Gracias a los importantes avances del hardware en estos años, se ha logrado un nuevo método de tomografía computarizada (TC), el TAC helicoidal (TCH), que aprovecha el giro continuo de detectores y tubo productor de rayos X con el movimiento continuo de la mesa de estudio. El conjunto de todos estos movimientos hace que la resultante sea una espiral o hélice. Con esta forma de estudio conseguimos que el tiempo útil sea el 100%, mejorando considerablemente el tiempo de exploración. Además, con este sistema, la captación de datos no es plano a plano, como en la TAC axial, sino que el resultado final es la adquisición de dicho volumen, por lo que al tener los datos de un volumen, podemos reconstruir planos en los tres ejes del espacio.

 

Material y métodos

Presentamos nuestros primeros resultados en el estudio de diversas patologías orbitarias con un TAC helicoidal Toshiba Xpress/GX con adquisición de cortes de 3 mm de espesor a una velocidad de mesa de 3 mm/giro, reconstrucciones de 3 mm de espesor cada 1,5 mm y posteriores reconstrucciones tridimensionales en superficie sombreada (3D-SSD) en la estación de trabajo.

Esta estación de trabajo a la que transferimos las imágenes obtenidas con este TAC es, básicamente, un potente ordenador dotado de un complejo programa de tratamiento de imágenes gracias al cual se podrá manipular la información transferida del TAC en dos vertientes: reconstrucciones planares y tridimensionales.

Las reconstrucciones planares nos van a permitir la obtención de planos axiales, coronales, sagitales y también planos inclinados y curvos. Todo ello con buena calidad y en muy poco tiempo, lo cual va a ayudar mucho en la delimitación espacial de la patología. Con la reconstrucción tridimensional podemos además manejar el color que asignamos a un rango determinado de densidad, su transparencia e incluso su textura, por lo que asignando colores diversos a los diferentes rangos de densidad obtenemos unas imágenes espectaculares y de gran realismo. En este trabajo estudiamos diversas patologías orbitarias, haciendo especial mención a la patología traumática, vascular y tumoral, presentando ejemplos de fractura orbitaria, fístula carótido-cavernosa espontánea, osteomas frontales múltiples con afectación orbitaria y tumor mucoepidermoide de seno maxilar con afectación de la órbita

 

Casuística

Presentamos a continuación el resumen de varios casos clínicos estudiados con este método.

 

Caso clínico n.º 1

Se trata de un paciente de 78 años sin antecedentes oftalmológicos de interés, que acude por ptosis y asimetría de región orbitaria del ojo izquierdo de un año de evolución.

No presenta exoftalmos ni dolor.

La exploración oftalmológica es normal.

La exploración neurológica es también normal.

Para descartar miastenia gravis y patología tiroidea que pudiesen causar el cuadro, se realiza test del tensilón, anticuerpos antitiroideos y antirreceptores de acetilcolina, que resultaron negativos.

Se practicó un TAC helicoidal que resultó dar el diagnóstico de osteomas frontales con afectación orbitaria (fig. 1fig. 2fig. 3 y fig. 4).

 

Caso clínico n.º 2

Paciente de 70 años con antecedentes de EPOC, glomerulonefritis proliferativa y fumador de 1 cajetilla/día desde hace más de 40 años.

Acude con inflamación maxilar izquierda, dolor y parestesias que irradian a arcadas dentales.

Diplopía en la mirada vertical por dificultad en la supraducción del OI.

Se practica radiología convencional en la que se aprecia masa que ocupa el seno maxilar izquierdo y que infiltra paredes óseas.

Se biopsia la masa por el Servicio de ORL y se informa como carcinoma mucoepidermoide.

En este caso, el TAC helicoidal permite delimitar la extensión del tumor, que infiltra la mucosa del seno frontal, el reborde orbitario, el techo y el suelo de la órbita, y la grasa orbitaria (fig. 5fig. 6fig. 7 y fig. 8).

Este paciente fue sometido a tratamiento quirúrgico, que consistió en maxilectomía y exenteración orbitaria hasta la base del cráneo.

 

Caso clínico n.º 3

Paciente de 28 años que acude a urgencias por contusión en órbita derecha por agresión.

La agudeza visual al ingreso era de 0,5 por OD.

En biomicroscopia aparece:

Edema palpebral intenso.

Quémosis y hemorragia subconjuntivales.

Resto de polo anterior normal.

En la motilidad ocular extrínseca aparece un defecto en la supraducción del OD que provoca diplopía.

Se practica una Rx de Watters que sugiere una fractura del suelo orbitario con herniación de grasa a seno maxilar.

El TAC helicoidal confirma la fractura y la herniación de grasa orbitaria (fig. 9fig. 10fig. 11 y fig. 12).

El tratamiento quirúrgico 5 días después consistió en abordaje infraciliar, reducción de la grasa herniada y reconstrucción del suelo de la órbita con lámina de Goretex.

 

Caso clínico n.º 4

Paciente de 86 años, cardiópata en tratamiento con digoxina y con antecedentes de edema agudo de pulmón por taquiarritmia.

Acude a urgencias por ojo derecho rojo y exoftalmos.

En la biomicroscopia se aprecia una quémosis conjuntival intensa y vascularización epiescleral (en cabeza de medusa). Catarata evolutiva.

En la motilidad ocular extrínseca aparece dificultad a la levosupraducción del ojo derecho.

Exoftalmometría: OD- 21 mm. OI- 16 mm.

Tensión ocular: OD- 34 mmHg. OI- 20 mmHg.

Fondo de ojo: atrofia coriorretiniana miópica en ambos ojos.

Se practica un TAC helicoidal que diagnostica una fístula carótido-cavernosa (fig. 13fig. 14 y fig. 15).

 

Discusión y conclusiones

Las reconstrucciones tridimensionales abren un nuevo campo en las posibilidades de diagnóstico por imagen, del cual puede verse beneficiada la oftalmología.

Aunque por el momento no consideramos sea técnica de aplicación sistemática, teniéndose que valorar variables como el coste, tiempo de realización, experiencia del médico, etc., y por tanto no desplaza a las reconstrucciones planares o TAC convencional, cuando se vayan sentando protocolos rigurosos su uso se extenderá sin ningún género de duda, dada la calidad y la espectacularidad de las imágenes tridimensionales que es posible obtener.

Para finalizar y hacernos mejor una idea del valor de esta técnica, quisiéramos destacar, que en una estación de trabajo podemos incluso presentar en la pantalla imágenes de forma continua, lo cual produce un efecto de cine que constituye una realidad virtual, gracias a la cual es posible, por ejemplo en nuestra especialidad, navegar a través de las diversas estructuras oculares, incluso siendo éstas tubulares, como sería el caso del conducto lacrimonasal, abriendo posibilidades casi inimaginables hace muy pocos años.

 

Resumen

En los últimos años, gracias a los avances científicos, se ha logrado un nuevo método de estudio, el TAC helicoidal, cuyo resultado final es la adquisición de un volumen, a diferencia del TAC convencional que proporciona planos axiales, a modo de secciones. Esto permite reconstruir planos en los tres ejes del espacio así como imágenes tridimensionales verdaderamente espectaculares. En el campo de la oftalmología y especialmente en el estudio de la patología orbitaria, esta técnica radiológica supone un importante avance por la posibilidad para delimitar y ubicar en el espacio diversas lesiones. Presentamos en nuestro trabajo algunos casos clínicos en los que el TAC helicoidal realizado sirvió como importante ayuda en el diagnóstico de afecciones orbitarias.

 

Palabras clave

TAC helicoidal, patología orbitaria.

 

Abstract

During the last years, thanks to the scientific development, a new exploration method has been achieved, the spiral CT, whose final result is the volume adquisition, unlike the conventional CT that supplies axial planes, like sections. This new method allows planes in the three spatial axis together with tridimensional images truly spectacular to be reconstructed. In the field of ophthalmology and especially in the orbital pathology study, this radiologic technique involves an important advance because of the possibility to delimit and locate in the space different injuries. We shown in this issue some clinical cases in which the spiral CT was an important help in the diagnosis of different orbital diseases.

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