El Sodalitium (Sodálites)

Textos de opositores al Movimiento
(afectados y/o detractores)
MASA PERU retransmite la siguiente Carta Notarial dirigida por la familia Guillén de Arequipa el día de ayer a Luis Fernado Figari, líder del Sodalitium. Se agradecerá su difusión.

Sr. Luis Fernado Figari

Lima.-

Siendo de nuestro conocimiento que nuestro señor hijo FRANZ GUILLEN GROSS, actualmente en San Bartolo (Lima) terminando su formación en el Sodalitium, supuestamente como “laico consagrado”, podría próximamente ser enviado por su organización a Colombia es que nos dirigimos a Ud. para hacer de su conocimiento:

Que desde que nuestro hijo, el Sr. Franz Guillén Gross, ingresara al Sodalitium el 1 de junio de 1999 en Arequipa, nosotros como padres de familia nos hemos visto imposibilitados de entablar con él un diálogo razonable, personal, amplio, abierto y natural, llegando Franz hoy al extremo de negarse a hablar con su padre.

Que somos respetuosos de la libertad de conciencia y, por tanto, de la libre elección de la vida religiosa, por lo que no podemos aceptar las limitaciones impuestas a nuestro señor hijo Franz desde su adscripción a la organización de su dirección a sus posibilidades de desarrollo integral, plural, libre y en plenitud de conciencia, situación que ha generado un radical cambio en su personalidad, la deserción de sus estudios universitarios, el abandono de su hogar y un total alejamiento e incluso enfrentamiento con su familia, lo que contradice su supuesta formación cristiana.

Que ante el hecho que luego que nuestro hijo Franz iniciara su formación en San Bartolo (Lima) desde hace un año y medio (Mayo 2001) él ha sido drásticamente limitado en su posibilidad de visitar a su familia en Arequipa a pesar de haberle enviado el dinero para su pasaje y de nuestra angustiosa necesidad de tenerlo en casa para eventos familiares sumamente trascendentales.

Que siendo Colombia un país en situación de guerra interna en el que se han asesinado a cerca de 30 religiosos y secuestrado varios sacerdotes incluyendo el del cura sodálite arequipeño Juan Pablo Rosado Gómez de la Torre en enero del año pasado,
es que nosotros, como padres de Franz Guillén Gross, en ejercicio de nuestros derechos como familia, responsabilizamos directamente a Ud. y a su organización de cualquier daño físico, emocional, mental y/o moral que se deriven tanto del aislamiento impuesto hasta ahora por el Sodalitium a nuestro hijo Franz como de la decisión de enviarlo a Colombia. Nos despedimos en la esperanza de ver pronto a nuestro hijo Franz en Arequipa.

Héctor Guillén Tamayo
Martha Gross de Guillén

DNI 29250771 DNI 293315010

Piérola 106, Tel 51-54-247711, Arequipa, Perú e-mail guillent@star.com.pe

c.c. Amnistía Internacional
c.c. Comisión de DDHH – Congreso de la República
c.c. Cruz Roja Internacional
c.c. Parlamento Mundial para Seguridad y Paz
c.c. Coordinadora Nacional de Derechos Humanos
c.c. Instituto Pro Libertad de Conciencia
c.c. Defensoría del Pueblo
c.c. Monseñor Luis Bambarén, Presidente de la CEP
c.c. Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima
c.c. Rino Passigato, Nuncio Apostólico

Arequipa 18.02.2003
Sr. Luis Fernando Figari

Superior General del Sodalitium

La Pinta 130
San Isidro
Lima

De nuestra mayor consideración:

Le enviamos la presente ante su falta de respuesta a nuestra carta notarial y el creciente temor de un alejamiento definitivo de nuestro hijo Franz Guillén Gross.

Nuestra versión

El 9 de diciembre de 2002 mi esposa y yo, en forma absolutamente libre y sin coacciones conyugales, decidimos enviar una carta notarial a Ud., Sr. Luis Fernando Figari, en su calidad de Superior General del Sodalitium, con tres objetivos fundamentales: (1) el de darle a conocer nuestra abierta disconformidad con los métodos de su organización, (2) el de tratar de preservar la vida de nuestro hijo Franz cuestionando su peligroso traslado a Colombia, y (3) el de darle a entender a Ud. con esta carta la inmensa importancia que nuestro hijo y su libertad de conciencia, tienen para nosotros, a despecho de los riesgos de someternos a la crítica y al comentario público.

Ud. Señor Figari, como ya lo suponíamos, nunca se dignó contestar nuestra carta. Por esta razón, luego de una prudencial espera de 10 días, y ante la presión de la prensa nacional que exigía una aclaración, aceptamos otorgar a los medios de comunicación dos entrevistas: una a un medio escrito y otra a uno televisivo, ambos de cobertura nacional. Recién entonces, salieron a la luz pública un Señor Mckenzie, un Señor Scheuch y un sacerdote Baertl en diarios de la capital, y los señores Rodríguez y Tapia en Radio Líder de Arequipa. En todos los casos la respuesta se centró en tres argumentos: (1) Franz es una persona mayor de edad y libre, (2) Se trata de un problema privado entre padre e hijo, (3) el Sodalitium es parte de la iglesia católica y cualquier critica al grupo es una difamación contra la iglesia.

Si pensaron que con tales argumentos el asunto quedaba zanjado se equivocaron, porque con la difusión que alcanzó la carta notarial se abrió ya un debate nacional. Varios personajes filo-sodálites, lo mismo que el congresista Luis Santa María salieron a retrucar una supuesta “campaña” contra la iglesia católica. Por otro lado, el congresista José Barba Caballero, así como reconocidos profesionales de la salud mental como los Drs. Eduardo Gastelumendi y Gonzalo Gurmendi, respetables ex miembros del Sodalitium, diversas entidades comprometidas con la libertad de conciencia y la causa antisectaria y numerosos amigos de nuestra familia y de Franz nos respaldaron y brindaron su incondicional apoyo en intervenciones plenas de solidaridad.

Lo que su organización no quiere reconocer es que (1) Franz fue cautivado por el Sodalitium a los 16 años, cuando era un escolar menor de edad, y que actualmente vive una “solemne libertad entre cuatro paredes”, (2) que este problema “privado” lo viven centenas de familias brasileñas, colombianas, chilenas y peruanas sin reconocer la verdadera trascendencia social del problema, y (3) el Sodalitium, al igual que cualquier institución peruana, puede ser investigado y tiene que aprender a respetar a la familia, a someterse a la ley y a rendir cuentas claras a la sociedad.

Nuestros argumentos

Hemos permanecido sin responder a los agravios que nos han endilgado connotados sodálites, cuando nos tildan de histriónicos, frustrados, satánicos, pornográficos, etc. Viniendo de mentes fanatizadas lo consideramos una reacción habitual. Pero lo que no vamos a pasar por alto es el artículo de Arturo Salazar Larraín “Los anticlericales a la carga” aparecido el 29 de enero en El Comercio en el que, con extremada ligereza, nos mencionan directamente con relación a una carta notarial firmada por nuestro hijo Franz, la cual, como fácilmente cualquiera puede advertir, fue preparada y redactada por la jerarquía sodálite y no por nuestro hijo. Salazar aplaude la aparente autonomía, independencia, desenvoltura e irreverencia juvenil de dicha carta cuando ella sólo traduce el sentir de una institución dogmatizada en el momento en que una familia informada la cuestiona públicamente.

Desde que ya son de domino público, no vamos a hablar aquí de las denuncias hechas por el Sr. José Enrique Escardó Steck sobre los maltratos físicos y psicológicos de que fue víctima durante su permanencia en el Sodalitium y que aparecieron en la Revista Gente en los números 1349, 1350, 1351, 1352 y 1353 del 2.11.2000 al 29.11.2000. Tampoco vamos a referirnos con detalle al importante testimonio del Sr. Pedro Salinas Chacaltana quien altruistamente sacrificó la ficción y el misterio que quiso imprimirle a su novela MATEO DIEZ para convertir su relato en una nueva y grave denuncia real que salió publicada el día 29 de diciembre de 2002 en la revista Domingo del diario La República. Ambas denuncias hasta ahora sólo han merecido un absoluto silencio por parte del Sodalitium.

Nosotros le hacemos algunas preguntas a nombre de las familias peruanas afectadas: ¿Es que debemos todos los padres de familia mantenernos impasibles ante esas peligrosas manifestaciones de insanía mental? ¿Es que esas serias denuncias no tienen ninguna importancia legal? ¿Es que los testimonios de los señores Escardó y Salinas no son suficientemente significativos? ¿Es que esas flagrantes violaciones a los derechos humanos de los jóvenes que se “forman” en el Sodalitium y que ambos periodistas han denunciado no merecen una profunda investigación oficial por parte del Ministerio Público?

Por otro lado, nos inquieta lo que sucede cuando gente del Sodalitium toma a su cargo los Retiros de Confirmación de cuarto de secundaria y como padres de familia tenemos todo el derecho de solicitar a las autoridades educativas competentes del Ministerio de Educación, a las APAFAS respectivas y a los profesionales en psico-pedagogía que se investigue in situ si los mecanismos de dinámica grupal que se utilizan en dichos eventos con nuestros hijos son permisibles de acuerdo a los derechos de libertad de conciencia, de pensamiento y de credo que nos otorga la Constitución Política del Perú y si los drásticos cambios de personalidad inducidos en los adolescentes en dichos retiros médicamente podrían ser considerados como saludables y/o aceptables de acuerdo con los lineamientos del nuevo Código de Ética y Deontología del Colegio Médico del Perú. Luego de la investigación habría muchas sorpresas para la opinión pública.

Obran en nuestro poder copias de las cartas de sujeción de puño y letra de nuestro hijo Franz dirigidas a su persona y a Germán Doig, tanto como los estudios que la Sra. Milagros Peña ha elaborado sobre su organización desde el punto de vista sociológico y los análisis filosóficos que el Sr. José Maúrtua Alva ha realizado acerca del pensamiento sodálite y, específicamente, del pensamiento de su fundador. También están en nuestras manos las publicaciones críticas realizadas por el periodista Herbert Mujica Rojas, lo mismo que abundante documentación procesal relacionada con los casos del Centro Educativo “Pérez de Guereñu” y del Sr. Fernando Gerdt Tudela.

Igualmente nos preocupa profundamente el encontrar en el Sodalitium ciertas características como: el control de la atmósfera social y la comunicación, el sentimiento de un “llamado superior”, la redefinición del lenguaje, el culto a la confesión (sobre todo pública), las exageradas demandas de pureza y santidad y sobre todo la dispensación de la existencia -que consiste en una prodigalidad irracional que pone en peligro la vida misma del adepto-, que describen en grupos sectarios destructivos profesionales de la talla de Pepe Rodríguez, Steven Hassan, Rick Ross, Margaret Thaler Singer, Robert Liffton, Michael Langone y John Hockman. Valga decir que desde el punto de vista psicológico la definición de secta considera que se trata de un grupo que ejerce en sus futuros adeptos técnicas de persuasión coercitiva con consecuencias que son científica y fácilmente comprobables y reproducibles.

Más aún, desde el punto de vista médico psiquiátrico, en el DSM IV (1995), que es el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, se clasifica los desórdenes mentales provocados por las sectas y se les incluye en la categoría de «Trastornos disociativos no especificados » bajo el código F44.39 (antes 300.15 en el DSM-III), que a la letra dice:
«Son los estados disociativos que pueden presentarse en individuos que han estado sometidos a períodos de prolongada e intensa persuasión coercitiva (lavados de cerebro, modificación del pensamiento o indoctrinación en sujetos cautivos)”.

Esta aseveración del DSM IV, como manual científico, prescinde totalmente de conceptos como los de la “iluminación”, “formación espiritual”, “evento sobrenatural”, “don del espíritu santo” o “vocación religiosa” al estudiar las modificaciones del pensamiento que se conocen vulgarmente como “lavado de cerebro”.

Debemos enfatizar ahora que nuestro interés se centra en nuestro hijo Franz y no en el Sodalitium. Franz, para nosotros, como hijo y como ser humano tiene muchísimo más valor que el controvertido Sodalitium. En nuestro concepto el Sodalitium es un proyecto religioso totalitario que se desea imponer en el Perú desde las épocas de los nacionalismos y ahora en tiempos de vigencia del neoliberalismo actuando cual empresa de “service” para una iglesia católica en crisis y usufructuando la figura del laico consagrado como el de un cura sin sotana con mentalidad radical pero sin el status ni los privilegios propios del clero. Hasta su adscripción al Sodalitium Franz fue un hijo maravilloso y con una admirable escala de valores, un joven respetuoso, respetable y talentoso con una brillante trayectoria personal, curricular y académica, dueño de una portentosa mentalidad que privada o públicamente, tarde o temprano, con todo derecho, conocerá nuestra posición familiar. Franz es un hijo y un ser humano por quien vale realizar los mayores sacrificios en aras de su libertad de conciencia.

Nuestra propuesta al Sodalitium

Debemos remarcar que nosotros le hemos dirigido una carta notarial a usted, Sr. Luis Fernando Figari, y no a los Srs. Mckenzie, Sheuch ni a nuestro hijo Franz. Nosotros no queremos establecer un dialogo mediante cartas notariales ni con ellos ni con Franz. Toda la familia Guillén Gross (y no solamente su padre -como sus representantes insinúan-) quiere ver a Franz. La familia Guillén Gross solicita, requiere y exige mediante esta carta privada, que se hará pública si fuese necesario, que se nos permita la realización de un diálogo personal y privado con nuestro hijo.

Pretendiendo dar “punto final a una controversia” el Sodalitium y La República se comprometieron ante la opinión pública el Domingo 5 de enero del 2003 a promover la “reconciliación” de la familia Guillén Gross. Nosotros sabemos la trascendencia social de la problemática y no estamos de acuerdo en considerar este asunto como un simple “problema familiar”. Sin embargo, la familia Guillén Gross les toma la palabra y propone dentro de este marco conceptual:

Si el Sodalitium argumenta lo anterior y considera que para la resolución de este “problema familiar” se requiere un diálogo alturado y racional con nuestro hijo, solicitamos a usted Señor Luis Fernando Figari mediante esta carta, se le permita a Franz Guillén Gross viajar a la ciudad de Arequipa, se le autorice a nuestro hijo a visitar a su familia durante un mes sin compañía sodálite, se le otorgue permiso a Franz para dormir en su casa y en su dormitorio durante ese mes dada su supuesta condición de laico (y no la de un consagrado de clausura), y de esta manera, se nos facilite por fin a la familia Guillén Gross la realización de un discernimiento vocacional sincero y un diálogo privado y sin interferencias externas -tal como el Sodalitium ha podido hacerlo con Franz las 24 horas del día durante los últimos años 3 años y medio-. Nosotros asumiremos los gastos del pasaje.

Vamos a dar el plazo de tres días para obtener una satisfacción a esta carta. De no ser así, el Señor Arturo Salazar Larraín con su desafortunado artículo nos ha abierto la posibilidad legal de hacer publicar esta misiva en “El Comercio” (por principio de equidad) y también en “La República” (por su compromiso público con ambas partes).

Finalmente, consideraremos actuar con todos los recursos que nos ofrezca el sistema jurídico y social de nuestro país, incluyendo los procedimientos médicos pertinentes, para la investigación de las razones de una hipotética negativa del Sodalitium -o suya- a fomentar una reconciliación familiar prometida públicamente, sobre todo tratándose de alguien como usted que promueve ideológicamente una pretendida «Teología de la Reconciliación».

Atentamente

Héctor Guillén Tamayo Martha Gross de Guillén

DNI 29250771 DNI 293315010

Piérola 106, Tel 51-54-247711, Arequipa, Perú e-mail guillent@star.com.pe

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Lima, 21 de febrero de 2003

Sres.
Héctor Guillén Tamayo y Martha Gross de Guillén
Piérola 106
Cercado
Arequipa
AREQUIPA

De mi mayor consideración en el Señor Jesús:

En Cristo y Santa María,

(xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx…)

Germán Mckenzie González
Superior Regional del Perú

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