EL SER VIVO MÀS RÀPIDO DEL PLANETA ES UNA ESPORA

HONGOS

Los Pilobolus viven en el excremento de herbívoros como las vacas o los caballos. Este tipo de hongos, junto con bacterias y otros animales, descomponen el material orgánico muerto a través de usarlo como alimento.

Para continuar en este papel tan importante en la naturaleza, y sobrevivir como especie, requieren ser ‘comidos’ para poder así ‘habitar’ el estiércol; es decir, que nuevas esporas estén disponibles cuando los animales pastan.

El hongo Pilobolus, para regar las esporas sobre la yerba ha desarrollado un mecanismo muy interesante: un ‘cañón’ desde el que las dispara desde el estiércol. Es un tallo con punta hinchada y una masa negra de esporas encima; debajo de la punta hay una región sensitiva a la luz del sol, la cual hace que crezca en dirección a ésta. El hongo va creciendo hasta que la punta estalla, lanzando las esporas como si de proyectiles de artillería se tratara.

Las esporas alcanzan una velocidad de 10.8 metros por segundo y una altura de 2 metros, y caen hasta 2.5 metros de distancia. La aceleración es de 0 a 20 millas por hora en apenas dos millonésimas por segundo; es decir alcanza los 20,000 G (un piloto de caza altamente entrenado sólo puede soportar nueve o diez G). Un ser humano sometido sólo a una fracción de esa aceleración, se convertiría en papilla.

Al ‘tirar’ las esporas a la luz del día éstas tienen más probabilidades de caer en zonas soleadas, donde las yerbas crecen para que los animales las coman y el ciclo comience

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