El sapo pintado de Paul Kammerer

En la década de los años veinte (1920-1929) Paul Kammerer, un biólogo austríaco, salto a la fama debido a lo que él considero una nueva teoría evolucionista a la que había llegado a través del estudio de un sapo.

Pero tardaron en descubrir la falsedad de la teoría, ya que el sapo en cuestión era como el biólogo lo «pintaba», y es que resultó que estaba coloreado con tinta china.

Kammerer jamás admitió su culpa, según él nunca pinto el sapo, dijo haberselo encontrado así, sintiéndose víctima de un engaño. Al final el biólogo se suicidó.

Sapo

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