El sacerdote sordociego que emociona con su ejemplo

Cyril Axelrod volcó su vida y su fe para acompañar a las personas sordas de todo el mundo, su propia historia se ha convertido en un conmovedor homenaje al triunfo sobre la adversidad.

El Padre Axelrod, proveniente de una familia judía ortodoxa de origen sudafricano, pero que se convirtió al cristianismo en su juventud, nació con sordera y durante su vida adulta perdió la vista a consecuencia del síndrome de Usher, pero siempre se mantuvo entero y continuó viviendo de manera independiente, viajando por el mundo y haciendo obras de caridad.
Este excepcional ser humano se ha desempeñado además como un calificado masajista terapéutico y aprendió a comunicarse en quince idiomas.
A lo largo de sus mensajes, Cyril buscó siempre desafiar al mundo con una llamada a potenciar y aprender de las personas con discapacidad. Es un convencido de que las personas con discapacidad y los niños son “ángeles” enviados de Dios que nos ayudan a todos a aprender valiosas lecciones de amor incondicional, confianza, esperanza, fe y paz interior.
Sin embargo, es sólo a través de la integración y el empoderamiento de las personas y los niños con discapacidad que podrá “brillar su luz sobre el mundo, demostrando que somos capaces de aprender las lecciones valiosas de la vida”, aunque reconoce que “es triste decir que está ocurriendo raramente en este momento presente”.
Con 70 años sobre sus espaldas, Axelrod cree también que su sordoceguera es una bendición y una poderosa herramienta de enseñanza para ayudar a los demás: “Para la mayoría de la gente la sordoceguera es algo indecible, impensable, inimaginable. Para mí se ha convertido en una nueva forma de vida que me ha ofrecido una nueva dirección… se ha convertido en el mejor maestro en mi vida”.
Actualmente el Padre Cyril se mantiene activo y continúa con sus viajes alrededor del mundo.

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