REY ARTURO

El rey Arturo: historia y mito
Las hazañas de un antiguo caudillo militar de los britanos fueron la semilla de la que brotó en la Edad Media el fascinante mito del rey Arturo y sus caballeros.

La historia del rey Arturo dio lugar en la Edad Media un ciclo legendario del que surgieron innumerables obras literarias. Aunque todas se basan en un núcleo narrativo parecido, las variaciones en cuanto a los personajes y los detalles de los episodios son infinitas, por el interés de los autores en adaptar el relato al gusto de la época en que escriben. Esta clase de adaptaciones literarias empezaron muy pronto. No se sabe con certeza, pero es probable que el rey Arturo haya sido un personaje real, que vivió en las décadas en torno al año 500 y encabezó la resistencia de los pueblos celtas frente a las invasiones germánicas. La tradición oral se adueñó enseguida del recuerdo de este soberano, de quien se hallan alusiones en algunas crónicas de los siglos IX y X. Pero sin duda el autor que dio forma al mito del rey Arturo fue Geoffrey de Monmouth, un clérigo al servicio de la dinastía normanda reinante en Inglaterra, a la que dedicó una crónica escrita a principios del siglo XII. Esta obra se tradujo pronto al francés (la lengua que hablaban entonces los reyes ingleses), bajo el título de Roman de Brut, por obra de Robert Wace. En ambos textos aparece por primera vez uno de los elementos más característicos del ciclo artúrico, la Tabla Redonda, como emblema de una corte que los autores representan según el modelo de las monarquías feudales de esa época. Layamon hizo luego una traducción inglesa. En la Europa continental, Chrétien de Troyes, a finales del siglo XII, aprovechó el tema para sus novelas de caballerías, entre ellas Lanzarote o el caballero de la carreta y La muerte de Arturo. Todavía a mediados del siglo XV Thomas Malory escribió una nueva versión del mito, titulada asimismo La muerte de Arturo. Junto con la literatura, la arqueología hizo también su aportación al mito, pues pronto fueron muchos los que pretendieron haber descubierto la verdadera localización de la isla de Avalón o el castillo de Camelot.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *