El programa minimalista de Chomsky

Alrededor de 1995, Noam Chomsky pone en marcha un programa multidisciplinario en la búsqueda de propiedades mínimas de la facultad del lenguaje.

La intuición fundamental del programa de investigación minimalista creado por Noam Chomsky en la década de 1990 (1) es el siguiente: puesto que la facultad del lenguaje y los lenguajes internos hace posible ha de ser necesariamente «legible» para la web otros sistemas cognitivos del espíritu humano, estas limitaciones deben ser legibles en última instancia responsables de las propiedades sorprendentes de forma de la facultad del lenguaje. Hay al menos dos sistemas cognitivos con los que la facultad del lenguaje debe ser necesariamente relacionadas. En primer lugar el sistema conceptual de la mente intencional, lo que nos permite atribuir a los demás de nuestras intenciones y deseos amables, para clasificar los objetos en el mundo y tienen ciertas expectativas y creencias acerca de su salud física y sus interacciones. Si la facultad del lenguaje no tiene relaciones con estos módulos en la mente, tendría poca utilidad para las especies que poseen, ya que se utiliza no sólo para la provisión de directrices para la acción (como en la comunicación animal), sino también y sobre todo para producir nuestra capacidad de pensar y planificar. Sin embargo, el extraordinario éxito de los seres humanos biológicos muestra que le da una ventaja tremenda a su poseedor. Cada lengua tiene que generar las representaciones internas que son interpretados por el sistema conceptual intencional. El segundo sistema cognitivo con el que debe ser la facultad del lenguaje relacionado es el aparato sensoriomotor. Cualquier lenguaje interno de hecho debe aparecer en público. Esto implica que sus términos tienen también una cara pública, y para que tengan acceso a un sistema sensoriomotor como las instrucciones para los sistemas de fonación o lenguaje de señas en el caso de lenguas de señas. Estas condiciones de interfaz externa son irreductibles. Lenguaje interno, es decir, las propiedades comunes de un lenguaje natural compartida por sus hablantes nativos, es que una de las capacidades cognitivas de los hombres y deben interactuar con los demás. Las propiedades de los complejos cálculos y representaciones lingüísticas de estas interacciones constituyen una propiedad de «mínimo» de la cognición humana. La tesis del programa minimalista es que las propiedades del lenguaje que regula el cierre sintaxis no se derivan directamente de la selección natural, pero son subproductos de la pre-existentes limitaciones estructurales: su forma y sus propiedades específicas son una solución (casi) óptimo para estas limitaciones estructurales. Todavía es demasiado pronto para decir si el programa minimalista confirmará o no la idea de que la facultad del lenguaje, sus unidades y los cálculos son en realidad «perfecto» en este sentido. Pero no hay duda de que este programa de investigación, dirigido tanto por lingüistas, psicólogos y neurolingüistas conducen al conocimiento y sin embargo, las generalizaciones insospechadas hasta la fecha.

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