El problema con la tipificación en el Eneagrama – Parte I

Eneagrama Personarte © PersonArte *

Tom Condon

6° Capítulo de su Libro The Dynamic Enneagram 2, publicado en Ennegram Monthly, la primera parte en la edición julio-agosto y la segunda en septiembre de 2002. Traducción libre de Fercho Uribe, para la comunidad de estudio: ENEAGRAMA 2001

«No digas He encontrado la verdad, sino, He encontrado una verdad.» Kahil Gibran
«La Sabiduría nunca produce fanáticos, el conocimiento sí.» Josh Billings
«Una fórmula es algo que trabajó una vez y sigue tratando de hacerlo de nuevo.» Henry S. Haskins
«Un cuarto de imagen vale por 250 palabras.» George Carlin
«Ninguna teoría es buena a menos que uno la use para ir más allá.» Andre Gide
«Al penetrar en tantos secretos, cesamos de creer en lo incognoscible. Pero no obstante allí, calmadamente, se sienta él a lamer sus trozos.» H. L. Mencken

Cuando las personas se impactan fuertemente al conocer el Eneagrama, suelen ocuparse intensamente del sistema. Los nuevos estudiantes comprarán libros, irán a talleres, y se engancharán en una ráfaga de identificaciones, dilucidando los estilos de personalidad de parientes, parejas, compañeros de trabajo y amigos. Repentinamente, la evidencia del Eneagrama parece estar por todas partes, a la manera que nos percatamos de los coches alemanes después de comprar un Volkswagen nuevo.

Esta etapa es perfectamente correspondiente con el descubrimiento de algo nuevo. Aprender sobre nosotros mismos y los demás es divertido, fascinante y útil, y la mejor manera de absorber un tema complejo es zambullirse adentro y nadar en su mar. Con frecuencia, los recién llegados al Eneagrama tienen una sensación de entusiasmo dinámico, de estar progresando realmente, de tener al fin entre manos algo sólido.

Pero hay una vieja historia sobre el diablo que sigue a un hombre que acaba de encontrar la Verdad. Alguien que ve semejante procesión, detiene al diablo y lo interpela:

«Por qué de tantas entidades es precisamente usted quien sigue a alguien que acaba de descubrir la Verdad?».

El diablo frotándose suavemente su barba de chivo, le contesta:

«Puede que él recién haya encontrado la Verdad… pero yo me dispongo a ayudarle a organizarla.»

Mientras le resulte muy emocionante haber encontrado un marco que parece organizar la realidad, la tipología de la personalidad es, notoriamente, arma de doble filo. Así como le abre a usted una nueva perspectiva del comportamiento humano, también lo cierra para experimentar de una forma nueva.

Las herramientas son neutras; un martillo puede construir una casa o romper un cráneo y seguirá siendo sólo un martillo. El lado alto de aprender sobre los estilos de personalidad es que usted puede comprender profundamente los funcionamientos internos suyos y de los demás, algo que tiene centenares de aplicaciones. El lado bajo es que usted podría aplicar la información demasiado estrechamente para reforzar y justificar sus sesgos, armar un nuevo sistema de estereotipos, o volver eso en contra suya.

 

El Eneagrama no viene con un manual que instruya a la gente sobre cómo utilizarlo apropiadamente, pero quizás debería traerlo. Lo que sigue es un intento de catalogar las formas más comunes de malinterpretar el Eneagrama o distorsionarlo.

Si Usted está nuevo en el sistema, deseo ofrecerle algunas precauciones útiles; algunas podrían no tener sentido para usted, aún, pero téngalas para futura referencia. Los estudiantes veteranos del Eneagrama reconocerán por lo menos una de las trampas descritas abajo. También ofreceré algunas pautas de sentido común para usar el Eneagrama de una manera que conduzca a la eficacia consistente.

El fanático Instruido

La gente que se opone a la idea entera de los estilos de personalidad suele manifestar su aversión al etiquetado porque la hace sentir atrapada y unidimensional. Lo irónico es que el Eneagrama apunta a demostrarle cómo ya está atrapada. Sin embargo, es verdad que las etiquetas y las categorías del sistema pueden, potencialmente, inducir a un cuadriculamiento mental.

Parte del problema son las palabras. Utilizamos el lenguaje para describir nuestra experiencia, pero las palabras tienden a degradar y a reducir. Entre los idiomas, el inglés está más basado en la nominalidad del sustantivo que en las sutilezas de las conjugaciones verbales. En inglés es más fácil hablar de procesos activos, vivos, subjetivos -como son las personas- que de asuntos fríos, cosas objetivas. Hasta cierto grado, esta «cosificación» es inevitable, pero crea lentes que distorsionan.

Cuando usted denomina una persona por un número o un nombre relativo a un rol -un «Tres,» un «Ejecutante» o un «Realizador»-, usted está hablando más de una cosa que de una persona. Es sumamente diferente a describir que un Tres es «una persona que necesita realizarse y conseguir logros.»

Una vez oí una canción llamada «Mi Vida Ha Estado Esperando Por Tu Amor.» Dentro de la canción, el cantante decía que él tenía esta «cosa» que él llamaba su Vida que había estado esperando esta otra cosa llamada Amor. La mujer a quien él cantaba probablemente tenía dos cosas: La Vida de ella y la cosa que ella le dio, su Amor. Si él retornara con su Amor para la Vida de ella, entonces ahora ella tendría tres cosas.

De cierta forma, toda generalización acerca de la personalidad está emparentada con la intolerancia o el fanatismo. A los psicoterapeutas se le paga por emplear «una forma profesional de fanatismo» cada vez que atienden un paciente nuevo. Se llama diagnóstico. El terapeuta tiene que determinar a alguien tanto individualmente como en términos de cómo encaja esa persona con generalizaciones enmarcadas desde varias escuelas de psicología. Sin embargo, los terapeutas están cuidadosamente entrenados para tratar a la persona independientemente de un tipo. Si alguien entra a su consultorio y dice, «Soy un cristiano», un terapeuta deduce lo que tal connotación significa para esa persona. Ellos no piensan inmediatamente «Ah, cristiano, por supuesto, todo el mundo sabe qué es eso». En vez de hacer eso, «cristiano» es tomado como información importante sobre el paciente; la etiqueta es arbitraria, relevante solamente para lo que revele sobre su identidad y su mapa del mundo.

Incluso si el paciente cree que él es como cualquier otro cristiano, el terapeuta no. En vez de eso intentará comprender por qué es importante para el paciente verse de esa manera; cómo su creencia es, paradójicamente, una expresión de su individualidad. El terapeuta trata de ver al paciente sin compararlo con nadie más; desea saber quién es el paciente y quién está intentando ser. Compara al paciente con él mismo. La ventaja del diagnóstico es que el terapeuta puede generalizar provechosamente y decidir cómo trabajar mejor con un individuo único. Un terapeuta americano con un paciente suizo estaría loco si hiciera caso omiso del condicionamiento cultural de Suiza. Aún así, el primer trabajo del terapeuta será comprender la individualidad central de su paciente y luego tendrá en cuenta el factor de que sea suizo, en su justo valor.

Intente imaginar en vez del anterior, un terapeuta que describa a su grupo actual de pacientes de esta manera: «Tengo dos alemanes, un congolés, un chino, para no mencionar la pareja brasilera. Está chévere; siempre consigo empatizar con los alemanes, y los congoleses son fáciles de cambiar, también. Los chinos me despistan, por supuesto, pero por lo menos no tengo ningún paciente francés… ¡Dios, esa gente me produce ataque de nervios! La próxima semana comienzo a trabajar con un pakistaní. Ése sí que será todo un desafío».

Tan extraño como suene eso, he oído hablar de la misma manera a personas familiarizadas con el Eneagrama. Dicen cosas como: «Los Dos me enloquecen, siempre me están invadiendo. Tampoco resisto a los Ochos, tan intensos. Los Cincos son mi clase de gente, creo; siempre tan dulces y tan tímidos… Y, desde luego, todo el mundo quiere a los Sietes». Yo me he topado con entusiastas del Eneagrama que me han preguntado primero mi número en él que mi nombre.

Hay una manera de utilizar el Eneagrama muy parecida al fanatismo. Los dos ingredientes más importantes del fanatismo común son: ver primerola característica que identifica a las otras personas y en seguida continuar viéndolas de una manera que eclipsa el resto de características.

En fanatismo eneagrámico, cuando se mira a alguien se le ve primero que todo su número y luego se refiere todo su comportamiento a que le cumpla sus expectativas para ese estilo. Un individuo complejo se convierte entonces, desde visión tan parcial y sesgada, mucho más una caricatura que una persona real. Su estilo de personalidad se convierte en la cosa más excepcional que sobre él se tiene.

 

El Eneagrama describe cómo nos hacemos a nosotros mismos unidimensionales pero es tan justo como posible ver que lo describe en una manera unidimensional. Si usted no se recuerda a sí mismo continuamente la diferencia entre un tipo y una persona total, entonces el material le engañará. Usted creerá que tiene a la gente en una cáscara de nuez, pero todo lo que usted realmente tendrá serán cáscaras de nueces.

Si soy blanco y veo una «persona negra» primero antes de que vea a mi amiga Roma, entonces estoy practicando una forma de fanatismo. Sucede que Roma es Nueve así que yo podría también ver una «Nueve Negra». Si en vez de hacer eso intento ver a Roma primero, después su «Negritud» y su «Nueveidad» llegarán ser partes significativas de quien ella es, algo que emerge de la forma que ella se exprese… Casi es una cuestión de secuencia.

Forjándose una nueva Identidad

Ver a los demás de manera fanatizada, intolerante, no es muy diferente de verse a usted mismo como un eneatipo que camina y habla. Al aprender acerca de su estilo en el Eneagrama, usted bien puede engancharse totalmente con esa idea, modelando una nueva cuasi-identidad autointroyectada, una nueva persona sobreidentificada con eso.

Digamos que descubrí que soy un Dos. Ahora hago conciencia de mi experiencia de una manera nueva y entiendo el comportamiento que por años me ha desconcertado. Después del choque inicial, comienzo a pensar diferente de mí mismo y a decirme cosas como, «Bueno, yo hago estas cosas porque soy un Dos» o, «Soy un dos, luego es natural que adule a las personas». En absoluto hay nada natural en ello. Sobreidentificarse con la descripción del estilo de personalidad propio es exactamente la misma cosa que estar atrapado en su síndrome; simplemente, está substituyendo una máscara vieja por una nueva.

Ocurre una expresión de esto cuando las personas repentinamente comienzan a encontrar su neurosis muy interesante. Los periódicos de Eneagrama a veces traen artículos de gente que describe su experiencia de su estilo. Algunos de estos artículos son útiles pero otros son absolutamente peculiares, recuentos de las entradas y salidas del enredo de personalidad del autor, de una manera que suena a complacida, a que el escribiente está fascinado con el nuevo mundo de «mí». Un artículo así, denuncia relaciones malsanas, comportamiento inmaduro y desenfoque de objetivos, con frecuencia con un tono de desenfado juvenil. Es como si el escritor se sientiese validado o licenciado por el Eneagrama, no comprendiendo que el sistema describe precisamente los malfuncionamientos de su ego. Los pensamientos, las sensaciones y los comportamientos que tan orgullosamente enumera, son exactamente lo que necesita superar.

La gente que ha estudiado el Eneagrama durante mucho tiempo hablará a veces de las tendencias de su personalidad de una manera que suena extraordinariamente «ejercitada». Se autodescriben con penetración, pero siguen de alguna manera atrapados en su trampa. Se recuerdan lo que deberían trabajar, pero no suena como si ello les incomodara.

Una perversión clara del Eneagrama es utilizarlo como excusa para el comportamiento neurótico que usted no tiene ninguna intención de cambiar. La gente dirá cosas como, «No me culpe por ser paranoico, ¡Soy un Seis!» o, «No puede esperarse que trabaje en una oficina, ¡soy un Cuatro!» Igual podría decir, «Desde luego que soy un limitado, soy americano, ¿no?» El resultado es, pues, una revocatoria arrebatadora del objetivo del modelo. Ocurre una distorsión correlativa cuando la gente utiliza su estilo para crear un nuevo sistema de límites interpersonales, reflejado en declaraciones como, «Soy Ocho así que no puedo trabajar con Cuatros. No hago planes para cenar con gente Siete: siempre llegan tarde.»

Recibí una vez la llamada telefónica de un prospecto de estudiante que exigió saber mi número del Eneagrama. Cuando le pregunté por qué, ella dijo que había decidido continuar aprendiendo el Eneagrama solamente con alguien que tuviese un estilo de personalidad diferente al de su profesor original. Su idea era, pues, que los estilos del Eneagrama son tan influyentes que dos profesores con el mismo estilo, enseñarían el Eneagrama exactamente de la misma manera; que condicionados por sus distorsiones de personalidad, su interpretación del material sería principalmente una expresión de sus egos. Realmente eso suena a enseñanza muy deficiente.

Los grupos de gente que conocen el Eneagrama también pueden apoyar la distorsión de la herramienta. Es cualidad inherente a toda «comunidad», reforzar las identidades de sus miembros individuales; cada uno de los miembros sabe la historia suya y espera que usted actúe de manera consistente con la manera como él le ve. Entonces por una parte está la comodidad de la compinchería y la sensación de pertenencia, pero por otra, significa que usted está varado, etiquetado, impelido a ratificar una imagen de consenso que los demás tienen de usted.

He oído a gente en grupos de Eneagrama decir cosas como, «Oh, él es nuestro Cinco residente, ja, ja, ja!» o «Mírala: le está consiguiendo a él más café… como buena Dos».Aunque eso parezca un hábito inofensivo, puede dar lugar a que los miembros del grupo se sienten destinados a seguir el libreto de su estilo más que a crear sus propias historias alternativas.

Aunque la conexión a grupos que conocen el Eneagrama puede ofrecer un sentido de compromiso o satisfacer otras necesidades, es muy importante estar atento a qué está reforzando usted en cada uno de los otros, así sea cariñosamente.

Un grupo puede apoyar a sus miembros para desarrollarse más allá de sus compulsiones eneagrámicas o cohonestar sus inmadureces, su sentido de víctimas y el deseo de hacerse los tontos y seguir en las mismas.

El Eneagrama invita al malentendido. Nos seduce pareciéndonos estático, ofreciendo categorías cuidadosamente limitadas que prometen contener y explicar la realidad. Ello soslaya los aspectos del sistema que son más profundos y existenciales: el misterio innominado detrás de los aspectos diarios, un mundo invisible que puede no ser igual a lo que vemos.

En la película Rashomon de 1950, un incidente en un bosque que involucra a un ladrón y una elegante pareja de clase alta, deja al marido muerto y al ladrón cargando con el asesinato. La película dramatiza el testimonio judicial de los participantes donde los testigos presentan cuatro versiones absolutamente diferentes pero igualmente plausibles, de lo que sucedió en el bosque. Al final de la película, usted no sabe qué pensar. Cada persona podría estar mintiendo pero todas cuatro son igual de convincentes en su relato del evento. La historia termina en un deliberado ambiente de ambigüedad, saliendo usted suspendido en un vacío entre realidades subjetivas igualmente válidas. Le fuerzan a aceptar que no hay respuesta correcta ni verdad absoluta.

A veces el Eneagrama induce exactamente esta misma sensación en sus usuarios. Implica que cuando estamos más seguros el mundo es unidireccional, y que estaremos evitando la ambigüedad y la incertidumbre. Pero el sistema por sí mismo induce incertidumbre y la parte de nosotros que se defiende contra esas sensaciones en la vida diaria, también se defiende en contra del Eneagrama.

Roberto Assagioli, fundador de la Psicosíntesis, solía decir: «Usted nunca mata al ego, solamente lo encuentra viviendo en una casa más grande.» Recuerde, el oficio de su ego es co-optar lo nuevo, para traducir lo desconocido a lo sabido. El Eneagrama estudia los egos y a veces presenta un boceto marchito de su eficacia, desde cierto análisis de costo/beneficio que resulta negativo. Su ego puede reaccionar burocráticamente a las revelaciones del Eneagrama, intentando mantenerse por encima de su trabajo, mutando para incorporar los nuevos descubrimientos sobre sí mismo, mientras defiende su posición básica.

La vida es una serie de aberturas y cierres y cuando cambiamos o ampliamos nuestro modelo del mundo, algo en nosotros no nos quiere dejar ir demasiado lejos. Parte de qué significa eso es que si usted va a trabajar con el Eneagrama en profundidad, ello requerirá muchísima honestidad en cada etapa de su camino. No hay nada en la formulación del modelo que lo mantenga en la vía correcta. No importa cuán poderosamente el Eneagrama lo haya impactado a usted, siempre se mantendrá la posibilidad de torcerlo hacia una nueva versión de la misma cosa vieja.

La Trampa de los Rasgos

El Eneagrama es fácil de aprender pero difícil de dominar. Para propósitos prácticos, los aspectos esenciales del sistema se pueden captar rápidamente y aplicarlos a la vida diaria de maneras innumerables. Pero el Eneagrama es un material complejo con sutiles profundidades que toman tiempo para absorberlas. Es como la práctica del surfing: usted puede ser un surfista pasable en poco tiempo, pero toma mucha práctica convertirse en uno de veras bueno. Usted necesita desarrollar una profundidad de la experiencia e integrar el talento, para hacerla inconsciente y reflexiva. Hasta que hacemos profunda comprensión por nuestra propia cuenta, es como un rumor sobre algo verdadero.

Debido a que el Eneagrama es complejo, muchos estudiantes buscan atajos para simplificar su uso. La manera más común que toma esta actitud es buscar una conexión entre los comportamientos externos de las personas y sus estilos de personalidad internos. Los usuarios siempre van a salir con cuestiones como: «Mi marido conduce demasiado rápido, ¿eso qué significa?» Significa que él debería ser más cuidadoso, pero quien inquiere lo que está realmente diciendo es: «¿Cuál es la conexión entre los comportamientos externos observables de una persona y su estilo del Eneagrama?» Y la respuesta para eso es:simplemente ninguna.

Por ejemplo, he conocido muchos Dos que conduciendo se pegan demasiado al coche de adelante. Si usted piensa de eso que es muy lógico dentro de la «metáfora» de la Dosedad: alguien que no desea estar solo y necesita permanecer conectado con los demás, entonces también conduce cerca de ellos, en pleno tráfico. Por lo tanto, ¿son Dos todos los que se te pegan por detrás en la autopista? No; el comportamiento externo no es prueba de nada. Si usted deduce -por otros medios- que una persona es un Dos, entonces el hecho de que ella se pegue al de adelante cuando conduce, no le apoya a usted para nada en la comprensión del significado profundo de su estilo de personalidad. Determinado comportamiento puede combinar bien con una docena de otras cosas que una persona dice o hace, pero en últimas, usted necesitará otra estrategia de conjunto para descubrir en alguien su estilo en el Eneagrama. Asumir que cada automovilista pegado en su espejo retrovisor es Dos no sería nada más que fanatismo.

Hay otra pregunta frecuentísima: «Soy un Nueve. Para casarme, ¿cuál sería el mejor número para mí?» La respuesta correcta es: «Alguien de cualquier tipo que sea sano o alguien que lo ame, preferiblemente ambas cosas». No hay correlación matemática, ni fórmula mágica, nada que el Eneagrama pueda aconsejarle ante semejante decisión. Los Nueves como cualquier otro número del Eneagrama se enamoran. Eso algunas veces funciona, algunas veces no; depende de las personas involucradas. El Eneagrama puede describir maravillosamente una probable dinámica entre dos individuos; qué sucede cuando la relación funciona y qué cuando no. Pero no le dará a Usted la fórmula para encontrar pareja. Probablemente es sólo cuestión de tiempo para que nazcan servicios de citas eneagrámicas. Ya la autora Helen Palmer ha compartido su horror de ver clasificados de prensa que solicitan romance con estilos particulares: «Nueve busca Siete para diversión y romance.» Una vez más imagínese un clasificado que diga, «Búlgaro guapísimo busca interpretar música hermosa con alguien especial. Acepta sólo brasileros.»

Intentar conectar rasgos de comportamiento con estilos de personalidad equivale a confundir un problema de matemáticas con un poema. Esperar en vano que exista una fórmula exacta.»Tal vez si una persona tuvo un padre Seis y una madre Ocho, se podría combinar esos números, luego dividirse por dos… y entonces significa que siempre la persona será un Siete.»Aunque etiquete la gente con números, el Eneagrama no es una disciplina matemática.

Hay personas que practican la lectura de caras. Sostienen que usted puede observar las características externas de alguien, en persona o en fotografía, y determinar su estilo en el Eneagrama. Esto sería algo bien elegante si trabajara, pero nunca he topado con un practicante de la lectura de caras que fuera consistentemente exacto con ello. La técnica hace caso omiso de la influencia de la genética, así como también del humor de la persona en el momento que fue retratada. Cuando alguien que usa la lectura de caras se equivoca, su creencia de estar en lo cierto empeora las cosas. El practicante está mucho más aferrado a su diagnóstico inexacto que a la retroalimentación desde el sujeto y a la evidencia de sus propios sentidos. La lectura de caras es sintomática de una mentalidad más dispersa. He escuchado personas que dicen muy alegremente cosas como, «Usted no puede ser Tres, su cabello es de Siete», o «Usted podrá creer que es un Uno, pero no lo es: los Unos siempre hacen contacto visual.»

No es que no hayan algunas expresiones físicas de los estilos del Eneagrama; es solo que ellas no son constantes rígidas. Sobregeneralizar cualquier parte de lo que usted aprenda al respecto produce una visión ilusoria y simplista del comportamiento humano y convierte al Eneagrama en algo perfectamente estúpido. La paradoja con este material es que cuando usted lo aplica sin cohesión… por los laditos… le conduce a un diagnóstico más exacto.

Una última pregunta típica es algo como, «»¿No luchan siempre los Ocho contra la autoridad?» La respuesta es: «Nadie hace siempre nada».

Hay una variedad enorme dentro de los estilos del Eneagrama como la hay dentro de las nacionalidades. Puedo conocer americanos de otras regiones del país y encontrarlos sumamente diferentes. Con todo, todavía compartimos asociaciones y referencias subyacentes que vienen de ser americanos. Lo mismo es verdad respecto a individuos muy diferentes con un mismo estilo de ego. Si usted oyera a un grupo de Tres hablar de sus vidas, estaría claro que cada persona tendría una opinión similar y básica del mundo y fijados unos supuestos centrales, pero, al mismo tiempo, cada uno expresaría su individualidad con una identidad independiente bastante obvia.

Como usted se supone que es alguien que aplica lo que aprende a su vida, recuerde que un estilo del Eneagrama es más que la suma de los comportamientos visibles de alguien. El Eneagrama describe las estrategias internas que dirigen el comportamiento, la «maquinaria en el sótano.» No es qué hace la gente, es por qué lo hacen. Una persona tiene solamente un hábito central de percepción; cuando usted lo identifica, verá cómo sus rasgos externos fluyen lógicamente de él. A veces después de estudiar el Eneagrama por un buen tiempo es sabio retrocederse en él y darse cuenta cuán poco acerca de usted está él realmente describiendo. También, cuando hable de las personas y de sus estilos de personalidad, recuerde las palabras más importantes a utilizar: puede, podría, tal vez, quizás, posiblemente, a menudo y a veces.

 

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