El perdón Por qué y cómo lograr el perdón

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¿Alguna vez te ha pasado que aparecen en tu vida muchas de esas personas con quienes has tenido un malentendido o una pelea? Quizás regresan a tu vida sólo por unos instantes con un propósito: la oportunidad de perdonar.Junto con la rendiciónel desapego y la compasión, el perdón es un ingrediente esencial para hacer milagros. Perdonar es como limpiar un espejo sucio y turbio donde ya no se refleja la belleza ni la imagen fiel de tu ser. Al perdonar, se disuelven las huellas, los residuos, el sucio del pasado.Si frunces el ceño al leer esto y piensas que es pedir demasiado, que no tienes por qué perdonar a alguien que te ha hecho daño y te ha herido, no eres la única persona que ha pensado o sentido así. Yo me incluyo. Sin embargo, si te pones a pensar en cuál es el sentimiento que verdaderamente se esconde detrás de lo que parece ser orgullo o protección, tal vez llegues a la misma conclusión a la que llegué yo: lo que nos hace tan difícil el acto de perdonar no lo son el orgullo ni la tristeza ni la falta de amor ni la protección. Lo que verdaderamente se esconde detrás de toda esa fachada es el miedo. Sientes miedo a que te hieran, sientes miedo a volver a poner tu confianza en algo o en alguien que no la supo apreciar. Sientes miedo de tus propias reacciones e incluso de que el amor que una vez sentiste por esa amiga o amigo, familiar o persona admirada vuelva a surgir, dejándote vulnerable.

No eres la única persona que se siente así, pero sí eres de las personas que están dispuestas a intentar liberarse de estos sentimientos para poder ver la belleza de su alma en un espejo limpio y brillante, o no estarías leyendo esto. ¿Qué hacer? Pide la ayuda de los arcángeles de Dios, utiliza la oración y ejercita tus músculos del perdón. Tal vez no sea de un día para otro, pero pronto verás cómo se manifiestan en tu vida los milagros.

Cómo perdonar

Pide la ayuda de los arcángeles de Dios
Los arcángeles representan diferentes aspectos de Dios. Piensa en ellos como las 7 llamas de la menorá, las siete llamas que Apocalipsis 8:2 describe como «los siete ángeles que están de pie delante de Dios». Para que las llamas del amor y el perdón ardan en tu ser, entrega ese resentimiento que llevas por dentro a ese fuego divino para que lo transmute. Siente el dolor y siente el alivio de dejarlo ir. Cuando quiera resurgir, piensa en las 7 llamas y pide a los arcángeles que lo sigan transmutando hasta que se haya transformado completamente.Reza una oración
Cuando estés sintiendo el dolor y la incomodidad que te impiden perdonar, reza una oración de entrega que te recuerde que eres paz, amor y bondad. También puedes hacer un ejercicio de oración contemplativa: Di “te perdono” interiormente a la vez que meditas. Deja ir todo pensamiento que llegue a tu mente. Usa la frase “te perdono” cada vez que tengas pensamientos de resentimiento. Practica esto todos los días hasta que sientas que tu corazón se ha liberado de las cadenas del resentimiento.

Ejercita los músculos del perdón
Connie Méndez recomendó un ejercicio en su libro Metafísica 4 en 1:

”Ponte deliberadamente a recordar (no es tratar de olvidar lo de ahora) todo lo bueno que conoces de aquella otra persona. Trata de revivir los ratos agradables que gozaste en su compañía, en tiempos pasados, anteriormente al momento que te hirió…”

Para ejercitar los músculos del perdón hay que poner en práctica la rendición, la compasión yel desapego. Practica la rendición aceptando que todos cometemos errores y que nadie es totalmente bueno ni malo. Usa la compasión para intentar entender las razones que pudo tener la persona para herirte. ¿Estaba pasando por una crisis? ¿Tiene algún problema sicológico? ¿Sufre de envidia o rencor crónicos? Recuerda que tú has decidido liberarte del rencor y que esa persona aun es presa de su pasado. Por último, practica el desapego. Si la persona habló mal de ti, razona que esto no tiene ningún efecto sobre quién eres o qué eres. Deja ir todo aquello que no puedes cambiar y no depende de ti.Perdonar es abrir las compuertas del amor divino de los ángeles, quienes llevan tus mensajes y pedidos a Dios. Que los milagros de su amor te llenen siempre de esperanza, que tu vida sea el terreno más fértil de la paz.

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