EL PASO DE DIOS Y LA ALIANZA HUMANA

Entretejer una nueva forma de fraternidad es posible para quién ha entendido que Dios es confianza amorosa y gratuita. Excesivas elucubraciones mentales y sentimentalismos deforman el Dios de la alianza con la humanidad. Ricardo de Luis nos ayuda a encontrar esa necesaria armonía entre sentimiento y razón.

Uno de los malentendidos de la tradición cultural occidental respecto a la religión es el haber interpretado la realidad de Dios como freno -y hasta como lo opuesto-al desarrollo humano. Esta idea ha constituido el centro de la crítica religiosa del siglo XIX y se ha extendido de manera popularizada en grandes sectores de la sociedad europea hasta nuestros días. En los comienzos del siglo XXI las cosas han evolucionado algo. Pocos realizan ya críticas tan radicales como se hizo en el pasado, aunque de vez en cuando surge alguna voz que retoma los planteamientos de antes. La reflexión cristiana, a su vez, ha salido al paso de esas críticas y ha sabido subrayar que la relación con Dios abre lo mejor de lo humano y conduce al creyente al servicio de la humanidad. La vida de tantos que entregan su vida a favor de los que sufren y duelen en el mundo lo ha corroborado con los hechos.
El paso de Dios por la historia y por la vida humana provoca la Alianza de la humanidad, en la que todos somos llamados a tratarnos como hermanas y hermanos. Permitir que Dios pase por nuestra vida trae como consecuencia verse comprometido con la extensión de esa Alianza.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *