El Papa envió un correo electrónico personal a un líder judío

22.10.2013 20:51  |
 Itongadol.- El Papa Francisco envió un correo electrónico personal a Menachem Z. Rosensaft, un profesor de derecho estadounidense que se ocupa de las cuestiones del Holocausto y el genocidio.

El E-mail de Francisco fue una reflexión sobre el lugar de Dios durante el Holocausto. Fue Elizabeth Tenety quien escribió un mensaje en su blog, en respuesta a Rosensaft, que había enviado al Vaticano el texto de un sermón que pronunció en una sinagoga de Nueva York sobre este tema durante las Altas Fiestas.

Hijo de dos sobrevivientes del Holocausto, Rosensaft es consejero general del Congreso Judío Mundial y vicepresidente de la Reunión Americana de Sobrevivientes del Holocausto judío y sus descendientes.

En el texto, Rosensaft proponía al obispo de Roma una «teoría» suya acerca de la actitud de Dios en lo relacionado a la tragedia del pueblo judío. Para el abogado, Dios estaba presente en los campos de exterminio y lo demostraban los gestos de humanidad de quien, entre miles de dificultades, consiguió permanecer con vida. En particular, Rosensaft citaba el ejemplo de su madre que había perdido a su marido y a su hijo de cinco años en Auschwitz-Birkenau, pero que después -trasladada a Bergen-Belsen- había encontrado la fuerza de cuidar, junto a otras mujeres, a un grupo de huérfanos entre sus barracones. Al final la mujer consiguió salvar a unos 149 niños judíos.

De acuerdo con el mensaje que, el Papa respondió:  «Cuando usted, con humildad, nos explica donde estaba Dios en ese momento concreto, siento en mí que usted ha ido más allá de todas las explicaciones posibles y que, después de un largo peregrinar -a veces triste, pesado y tenebroso- ha conseguido descubrir una cierta lógica a partir de la cuál ahora nos habla».

La lógica, según el pontífice, es la del Libro Primero de Reyes, capítulo 19, versículo 12, o la lógica de la «brisa ligera», «y sé bien que esta es una traducción muy pobre de la expresión judía, que es mucho más rica». Esta lógica, afirmó, «constituye la única interpretación posible hermenéutica». Por tanto, concluyó: «Gracias desde lo profundo de mi corazón y le pido que rece por mí. Que el Señor lo bendiga».

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