El Papa destacó la trayectoria pastoral de Mons. Arancibia

Mendoza, 30 May. 12 (AICA)
Mons. José María Arancibia, celebró sus 25 años de ordenación episcopal y 50 años de vida sacerdotal.

Mons. José María Arancibia, celebró sus 25 años de ordenación episcopal y 50 años de vida sacerdotal.

“Para Nosotros y para la Iglesia universal, tu prolongado ministerio es una ocasión propicia para felicitarte de corazón, por toda tu trayectoria apostólica, que durante ese largo tiempo has dedicado al cuidado de los fieles, de manera óptima y provechosa”, destaca el papa Benedicto XVI en una carta dirigida al arzobispo de Mendoza, monseñor José María Arancibia, por su jubileo episcopal y sacerdotal.

     El Pontífice aseguró que “los testimonios de tu ministerio apostólico se encuentran en muchas partes; ya sea por los largos recorridos pastorales que realizas en esa vasta arquidiócesis; ya por la institución de ministros; ya por la asistencia pastoral que, de diversas maneras, brindas a los mismos fieles. Por todo ello, sabemos que la comunidad católica ha obtenido allí saludables beneficios. Además, todos han visto en tu persona: sólida doctrina, prudencia y constancia, encontrando siempre en ti a un fiel servidor de la Iglesia, y un activo guardián del rebaño del Señor”.

“A nuestro juicio, no hacen falta más palabras para expresarte nuestro reconocimiento y afecto, que deseamos confirmar sobre todo en la conmemoración de tu jubileo episcopal y sacerdotal”, subrayó al concederle a él y a la Iglesia diocesana la bendición apostólica.

Celebración diocesana
Los sacerdotes, fieles y movimientos de la arquidiócesis de Mendoza homenajearon a monseñor Arancibia con motivo de sus 25 años de ordenación episcopal y 50 años de sacerdote, en el marco de una celebración eucarística que el prelado presidió en el santuario de Nuestra Señora de Lourdes, de El Challao.

El prelado dio gracias a Dios y expresó su gratitud especial al cardenal Estanislao Karlic, arzobispo emérito de Paraná; al nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig; y demás hermanos obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados, familiares y amigos.

“Cuando hace ya más de 25 años, el entonces Nuncio me comunicó la decisión del Papa, me sentí complacido de ser elegido para obispo; pero al mismo tiempo, bastante abrumado. En aquellos días repasé la rica doctrina de la Iglesia sobre el ministerio episcopal”, dijo a modo de confidencia.

“Junto con las felicitaciones, iba recibiendo mil recomendaciones, sobre cómo debe ser y actuar un obispo. El peso en el corazón, no disminuía, sino que se hacía más grande todavía”, agregó.

Monseñor Arancibia reconoció que “me alentó una descripción más sencilla y personal del ministerio episcopal” y ofreció una definición de qué significa ser obispo a modo de acróstico que, dijo, surgió espontáneamente en una gruta de la Virgen de Lourdes, que hasta ahora no había compartido: O – B: obrero de la Buena Noticia. I – S: inútil servidor. P – O: pobre y humilde.

“Cada una de las palabras tiene una especial resonancia, leídas y meditadas a la luz del Evangelio de Jesucristo (cf Lc 17,10). Hoy me alegro de recordarlo y de compartirlo con todos ustedes”, aseguró.

“Doy gracias al Señor por esta singular vocación en la Iglesia. Renuevo mi deseo de vivirla al servicio de todos: por Jesús y el Evangelio. La vida regalada en tantos años, me impulsan a ser muy agradecido. Aunque también a reconocer, ante Dios y ante ustedes, tantas limitaciones y errores”, concluyó.

Una vida de servicio
José María Arancibia, nació en Buenos Aires el 11 de abril de 1937. En los años de su adolescencia su familia se radicó en Córdoba. Allí realizó sus estudios secundarios, ingresando al Seminario Mayor.

Fue ordenado sacerdote el 22 de septiembre de 1962. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y Doctor en Teología (especialidad Moral) por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma.

En la arquidiócesis de Córdoba se desempeñó como vicario parroquial, profesor de Teología Moral en el Seminario Mayor y en el Instituto Superior Lumen Christi, juez del Tribunal Eclesiástico, y vicario episcopal para el Clero.

El 26 de febrero de 1987 fue elegido obispo titular de Cerenza y auxiliar de Córdoba, recibiendo la consagración episcopal el 28 de mayo del mismo año. Promovido a arzobispo coadjutor de Mendoza, tomó posesión canónica de la diócesis el 28 de mayo de ese mismo año. El 25 de marzo de 1996 asumió como arzobispo.

En la Conferencia Episcopal Argentina se desempeñó como secretario general, miembro de la Comisión Ejecutiva y de la Comisión Permanente; miembro y luego presidente de la Comisión Episcopal de Ministerios; y presidente del Consejo de Asuntos Económicos. Actualmente es miembro de la Comisión Episcopal para la Universidad Católica Argentina y del Consejo de Asuntos jurídicos.

De diversas maneras expresó su servicio filial a la Iglesia universal: participó en la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo (1992), y en tres Sínodos de Obispos Episcopales en Roma. En marzo de 2006, el Santo Padre Benedicto XVI lo designó miembro del Consejo Especial para América, de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos. También formó parte de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida Brasil (2007).+

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