El Papa augura nuevos avances en el diálogo con los luteranos

Al recibir a una delegación ecuménica de Finlandia en peregrinación a Roma

El Papa augura nuevos avances en el diálogo con los luteranos

CIUDAD DEL VATICANO, martes 18 de enero de 2011 – La oración y el vivir según la voluntad de Dios son las bases sobre las que avanzar para alcanzar la unidad de los cristianos.

Así lo explicó el Papa Benedicto XVI el pasado sábado, al recibir en audiencia a una delegación ecuménica de la Iglesia Luterana de Finlandia, con ocasión de la peregrinación anual a Roma para celebrar la fiesta de san Enrique de Uppsala, patrón del país.

“Si bien no hemos alcanzado todavía el objetivo del movimiento ecuménico o la plena unidad de la fe, en el diálogo se han madurado muchos elementos de acuerdo y de acercamiento, que nos refuerzan en nuestro deseo general de cumplir la voluntad de nuestro Señor Jesucristo ‘Que todos sean uno’”, explicó el Papa, en el discurso que dirigió a sus huéspedes.

Un resultado “digno de atención, recientemente logrado”, recordó, fue el informe final sobre el tema de la justificación en la vida de la Iglesia, redactado por el grupo de diálogo católico-luterano nórdico en Finlandia y en Suecia, cuyos miembros se encontraron el año pasado.

“En la teología y en la fe todo está unido y por tanto una mayor y profunda comprensión común nos ayudará también a comprender mejor, juntos, la naturaleza de la Iglesia”, observó Benedicto XVI.

Esto, añadió, permitirá “encontrar la unidad de la Iglesia de forma concreta y así ser capaces de exponer la fe a los hombres de hoy que se interrogan, y hacerla más comprensible, para que vean que Él es la respuesta, que Cristo es el Redentor de todos nosotros”.

Así, subrayó, “se mantiene viva nuestra esperanza de que, bajo la guía del Espíritu Santo, muchas diligentes y competentes personas que trabajan en el ámbito ecuménico, puedan aportar su contribución a la consecución de esta gran tarea ecuménica siempre guiados por el Espíritu Santo”.

Retos futuros

Sin embargo, “la eficacia de nuestros esfuerzos no puede venir sólo del estudio y del debate sino que depende sobre todo de nuestra oración constante, de nuestra vida conforme a la voluntad de Dios, porque el ecumenismo no es obra nuestras sino fruto de la acción de Dio”, subrayó el Pontífice.

El Papa dijo ser consciente de que en los últimos años, “el camino ecuménico se ha vuelto, desde algunos puntos de vista, más difícil y ciertamente más exigente”, sobre todo en relación con “cuestiones con respecto al método y los logros ecuménicos de los últimos años, además de la incertidumbre del futuro, a los problemas de nuestro tiempo con la fe en general”.

A la luz de esto, afirmó, la peregrinación a Roma de la delegación finesa constituye “un evento importante, un signo y reforzamiento de nuestros esfuerzos ecuménicos, y de nuestra certeza de que debemos caminar juntos y de que Cristo es el camino para la humanidad”.

Esta visita, añadió a los presentes, “nos ayuda a volver la vista atrás con alegría para ver lo que se ha conseguido hasta ahora y para mirar al futuro con el deseo de asumir un empeño lleno de responsabilidad y de fe”.

“Todos deseamos fortificar nuestra creencia de que el Espíritu Santo, que nos despierta, nos acompaña y ha hecho fructífero el movimiento ecuménico, continúe así también en el futuro”, observó el Papa, augurando que esta peregrinación “fortalezca la futura colaboración entre luteranos y católicos, entre todos los cristianos de Finlandia”.

“En vista de la inminente semana de oración por la unidad de los cristianos, queremos rezar para que el espíritu de la verdad nos conduzca a un amor y a una fraternidad más grandes todavía”, concluyó.

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Discurso de Su Santidad Benedicto XVI, Papa de Roma, a la delegación de la Iglesia luterana de Finlandia

¡Excelencias!

¡Queridos amigos de Finlandia!

Con gran alegría les doy mi bienvenida en ocasión de su peregrinación ecuménica anual a Roma para celebrar la fiesta de san Enrique, patrono de su amada tierra. Cada año, en este periodo, el tradicional peregrinaje atestigua las relaciones sinceras, amigables y colaboradoras que se han instaurado entre luteranos y católicos romanos y, en general, entre todos los cristianos de vuestro país.

Si bien no hemos alcanzado todavía el objetivo del movimiento ecuménico o la plena unidad de la fe, en el diálogo se han madurado muchos elementos de acuerdo y de acercamiento, que nos refuerzan en nuestro deseo general de cumplir la voluntad de nuestro Señor Jesucristo “Que todos sean uno” (Jn 17,21). Un resultado digno de atención, recientemente logrado, ha sido el informe final sobre la cuestión de la justificación en la vida de la Iglesia. Este informe ha sido redactado por el grupo de diálogo católico-luterano nórdico en Finlandia y en Suecia, cuyos miembros han realizado encuentros durante el año pasado.

En la teología y en la fe todo está unido y por tanto una mayor y profunda comprensión común nos ayudará también a comprender mejor, juntos, la naturaleza de la Iglesia y, como se ha mencionado, el ministerio episcopal, de manera que se pueda encontrar la unidad de la Iglesia de forma concreta y así ser capaces de exponer la fe a los hombres de hoy que se interrogan, y hacerla más comprensible, para que vean que Él es la respuesta, que Cristo es el Redentor de todos nosotros. Por lo tanto se mantiene viva nuestra esperanza de que, bajo la guía del Espíritu Santo, muchas diligentes y competentes personas que trabajan en el ámbito ecuménico, puedan aportar su contribución a la consecución de esta gran tarea ecuménica siempre guiados por el Espíritu Santo.

Dicho esto, se sobreentiende que la eficacia de nuestros esfuerzos no puede venir sólo del estudio y del debate sino que depende sobre todo de nuestra oración constante, de nuestra vida conforme a la voluntad de Dios, porque el ecumenismo no es obra nuestras sino fruto de la acción de Dios.

Al mismo tiempo, somos todos conscientes del hecho de que, en los últimos años, el camino ecuménico se ha vuelto, desde algunos puntos de vista, más difícil y ciertamente más exigente. Serán planteadas cuestiones con respecto al método y los logros ecuménicos de los últimos años, además de la incertidumbre del futuro, a los problemas de nuestro tiempo con la fe en general.

Desde esta perspectiva, la peregrinación anual, de ustedes, a Roma por la festividad de san Enrique es considerada un evento importante, un signo y reforzamiento de nuestros esfuerzos ecuménicos y de nuestra certeza de que debemos caminar juntos y de que Cristo es el camino para la humanidad. Su peregrinación nos ayuda a volver la vista atrás con alegría para ver lo que se ha conseguido hasta ahora y para mirar al futuro con el deseo de asumir un empeño lleno de responsabilidad y de fe. En ocasión de su visita deseamos todos fortificar nuestra creencia de que el Espíritu Santo, que nos despierta, nos acompaña y ha hecho fructífero el movimiento ecuménico, continúe así también en el futuro.

Espero, con firmeza, que, esta visita a Roma, fortalezca la futura colaboración entre luteranos y católicos romanos, entre todos los cristianos de Finlandia. En vista de la inminente semana de oración por la unidad de los cristianos, queremos rezar para que el espíritu de la verdad nos conduzca a un amor y a una mayor fraternidad. Dios les dé sus abundantes bendiciones en este nuevo año apenas comenzado.

[Traducción de la versión italiana publicada en l’Osservatore Romano, por Carmen Álvarez

©Copyright 2011 Libreria Editrice Vaticana]

Fuentes: Zenit – AJS

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