El ocaso del desarrollo científico en la antigüedad (I a.C – V d.C)

Desde la caída de Alejandría en manos de las legiones de Octavio aproximadamente en año 30 a.C., se acentúa la decadencia ya iniciada anteriormente: todo se reduce al trabajo de los comentaristas y solo extraordinariamente surge alguna nueva idea. Entre estas excepciones podemos mencionar a Ptolomeo (s.II), cuya Composición matemática (llamada Almagesto, el «Gran Libro», por los árabes medievales) es una síntesis de toda la astronomía geocéntrica en la antigüedad y obra de referencia obligada hasta Copérnico. También a Diofanto (s.III), que superó el enfoque de la geometría introduciendo el álgebra en la matemática griega. El último matemático griego importante fue probablemente Pappo (S.III-IV) y pertenece a un período en que las líneas irracionalistas habían sofocado el espíritu científico de la antigüedad clásica a favor de la magia, la astrología y la alquimia.

 

 

 

Más allá de Alejandría, en Roma, la figura de Galeno, es de mención obligatoria como heredero de la tradición hipocrática. La influencia de éste se extendió hasta el siglo XVII y su obra manifiesta el notable esfuerzo de integrar fundamentos filosóficos tomados del aristotelismo con el método experimental.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *