El negocio de los cueros y lanas de vicuña

Aunque hoy está casi en extinción por la caza indiscriminada, la vicuña fue un animal apreciado por su fina lana desde tiempos remotos; sin embargo, fue en la época de los conquistadores cuando se convirtió en un redituable producto de exportación hacia e
El objetivo de este trabajo1 es analizar la explotación de la vicuña durante la época colonial en el territorio que hoy es Argentina. Por razones de rigor histórico y de importancia económica también será tomado en cuenta lo que se denominaba Alto Perú (actual Bolivia). El período examinado abarca desde 1535, cuando se produce la primera entrada española al territorio argentino con la expedición de Diego de Almagro, hasta 1810 momento en que se inician las guerras por la independencia. Durante este dilatado período de más de 270 años, el tráfico de subproductos de vicuñas, sobre todo cueros y fibra adquirió un volumen notable. A partir de la llegada de los europeos a Sudamérica las pieles y lana de vicuña ingresaron al sistema mundial de la demanda de pieles. Debido a las características de animal silvestre de la vicuña la obtención de su fibra causaba invariablemente la muerte del animal, a pesar de las preocupaciones y legislación en contrario que aparecieron en el último tercio el siglo XVIII. Es nuestra hipótesis que la matanza de vicuñas implicada en su explotación durante este tiempo produjo una disminución drástica de las manadas e inició el camino hacia su casi extinción a mediados del siglo XX. Es cierto que la vicuña fue la presa preferida en la puna desde que esta región se colonizó hace poco más de 10.000 años. Sin embargo, su caza continuada no implicó, aparentemente, una reducción significativa de sus manadas, hasta la llegada de los conquistadores. Esto pudo haberse debido, principalmente, a la baja densidad demográfica humana durante todo el período prehispánico en la región y a la falta de demanda comercial sobre la fibra. También se conoce que en algún momento comenzaron las prácticas colectivas de caza o chacos, muy característicos en épocas incaicas, aunque sin duda de mayor antigüedad, probablemente tan antiguos como 6.000 ó 7.000 años2. Sin embargo, no debe pensarse que el volumen (cantidad de animales capturados) de estas antiguas cazas colectivas pueda compararse con las descripciones de los chacos incaicos, en los cuales se capturaban cientos o miles de animales, de los cuales una alta proporción era sacrificada. Hoy en día, las poblaciones de vicuñas, que habitan exclusivamente en las zonas de puna y altiplano, llegan aproximadamente a 230.000 ejemplares en toda el área andina, de las cuales habitan en Argentina entre 23.000 a 34.000 animales.

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