El jainismo

Una religión sin dios creador
Creencias y ritos
Cosmología
Templos e imágenes de culto

Una religión sin dios creador

El término jainismo procede de la palabra «jina», que describe a la persona que ha superado el apego a este mundo y ha ganado la victoria del conocimiento y la iluminación.

El jainismo es una religión y filosofía autóctona de la India (concretamente de la cuenca del río Ganges, al nordeste del país). Su fundador fue Vardhamana Mahavira (599-527 a.C.), aunque su primer mentor fue posiblemente Parsva, personaje que vivió hacia el siglo IX y del que apenas se tienen datos.

Surge como reacción contra el elitismo del sistema de castas hindú y la práctica de sacrificar animales. El jainismo guarda cierta similitud con el pensamiento budista.

Los jainíes consideran que la salvación consiste en conquistar la existencia material a través de la adhesión a una disciplina ascética estricta, liberando así al alma de la obra del karma para una bendición eterna que lo conoce todo. La liberación exige la separación de la existencia mundana, de la que una parte esencial es la ahimsa, no herir a los seres vivos.

Como uno de los dogmas centrales del jainismo, esta política se desarrolló a partir de la creencia de que, puesto que en la reencarnación una persona podía volver a la vida en forma de animal o insecto, ninguna criatura viviente debe ser herida. Para evitar el daño accidental a las criaturas, los jainíes deben llevar mascarillas en la nariz para evitar la inhalación de insectos y barrer bien el suelo que van a pisar. Su dieta es estrictamente vegetariana.

El ideal ascético es fundamental tanto para el jainismo monástico como para el laico, aunque la renuncia definitiva sólo es factible en el primero.

En el camino hacia la iluminación, los monjes y las monjas jainíes pronuncian cinco votos: ahimsa, no hacer daño a ninguna forma de vida; satya, decir siempre la verdad; asteya, no robar; brahmacharya, abstinencia sexual; aparigraha, renuncia a todas las ataduras y bienes terrenales.

Los votos de la «no violencia» y «no causar daño» son fundamentales en el jainismo. En 1975, los jainíes decidieron adoptar el símbolo de la palma de la mano extendida como signo de paz.

Existen seis profesiones que son tradicionalmente aceptadas por los jainíes: trabajos en la administración pública, escritores, trabajos relacionados con las artes en general, granjeros, comerciantes y artesanos.

Esta religión se dividió en dos sectas: digambaras, que renuncian a todo lo terrenal, lo que lleva a creer que los hombres (las mujeres quedan excluidas) deben renunciar a vestirse, y shvetambaras, que creen que los monjes y las monjas deben vestir siempre ropas blancas.

Creencias y ritos

Los jainíes no creen en un único dios ni rezan a los dioses para que les ayuden. En su lugar, confían en guías espirituales o jinas, que les entrenan en los principios básicos de la doctrina: ascetismo, meditación y autodisciplina.

Un concepto esencial en esta religión es el de karma (es distinto del de los hindúes y budistas). Para los jainíes se compone de finas partículas que se adhieren al alma, modelándola de forma gradual y aportándole un peso que la ata a la tierra. Todas las acciones, sean buenas o no, producen cierta materia kármica que se adhiere al alma, pero las malas acciones producen un karma más pesado, del que es más difícil liberarse. La liberación de la rueda de renacimientos tiene lugar en dos planos.

Al abandonar la acción, es posible prevenir la aparición de un nuevo karma, y mediante la penitencia, centrada en la vida de austeridad, es posible alejar el karma ya adquirido. Por eso, la no violencia absoluta y la muerte voluntaria de hambre eran rasgos de la vida del fundador Mahavira y de otros santos jainíes.

Cosmología

La tradición jainí es atea, no existe el concepto de la creación del universo por Dios. Se considera que el cosmos es eterno e indestructible, y en él existen componentes «vivientes» y «materiales» en flujo continuo.

Mahavira y otros tirthankaras descubrieron la naturaleza del universo, que en sánscrito recibe el nombre de loka.

En el universo (loka) existen varios cielos y varios infiernos.

En lo más alto del universo viven los tirthankaras y otras almas liberadas, y son superiores a los dioses que viven en los cielos debajo de ellos. En la parte central del universo, bajo los cielos, viven los hombres (sujetos a procesos de progreso y declive similares a los de otras religiones indias), los animales y otros seres vivientes, sujetos a la ley del renacimiento y el karma. Cuando las almas son liberadas, ascienden del centro a la cumbre del universo, donde moran eternamente en bienaventuranza. Debajo de la parte central del universo hay varios infiernos.

A partir de la Edad Media, el loka se representa con una figura humana, en cuyo interior aparecen todas las zonas. Estas imágenes sirven como objetos de culto y recuerdan a los jainíes la importancia de realizar acciones que faciliten el renacimiento humano.

Templos e imágenes de culto

Los primitivos textos jainíes no cuentan nada sobre templos ni imágenes. Existen evidencias de devoción y culto que debieron desarrollarse a partir del siglo II a.C., cuyo centro de culto serían las imágenes de los tirthankaras o maestros, halladas en unas excavaciones en Mathura, al noroeste de la India.

Los templos son similares a los hindúes, pero tienen un santuario interior donde se encuentra una imagen de cualquiera de los 24 tirthankaras que preside la estancia desde un plano superior.

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