El hecho de Cristo y las Fuerzas Opositoras: Lucifer, Ahriman, Asuras

Hoy nos ocuparemos de esta cuestión: ¿Qué saca realmente el hombre moderno de la ciencia espiritual? La respuesta a esta pregunta se basa en muchas cosas que han llegado a nuestro conocimiento en el curso de conferencias, sobre todo las dadas el invierno pasado. La ciencia espiritual puede aparecer, en un primer momento, como una concepción del mundo entre las muchas otras que existen actualmente. Se puede argumentar que los enigmas de la existencia están ahí, la gente se esfuerza por todos los medios posibles a su alcance, sean religiosos o científicos, para responder a estos enigmas de la existencia en un intento por satisfacer, eso dicen, su entusiasmo y su deseo de conocimiento. La ciencia espiritual bien puede ser considerada una filosofía de vida más, ya sea que se haga llamar materialismo, monismo, animismo, idealismo, realismo, o lo que sea. Se puede entender como algo que se esfuerza por satisfacer el deseo de conocimiento a la par que otros conceptos del mundo moderno. Pero esto no es correcto. Aquello que el hombre adquiere a través de la ciencia espiritual supone algo de valor positivo y continuo en la vida, algo que no sólo satisface a su pensamiento o a su sed de conocimiento, sino que constituye un factor real y potente en la vida misma. Para entender esto debemos mirar a lo lejos y considerar el curso evolutivo de la humanidad desde un punto de vista particular.

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