El gay trinar y Nietzsche

SUSPIRO

Cogí aquella idea al vuelo y eché mano de las primeras palabras que se me ocurrieron para fijarla, temeroso de que se me volara otra vez. Y ahora la han matado aquellas palabras vanas, y cuelga flojamente de este guiñapo verbal, y apenas me doy cuenta de la alegría que sentí al coger aquel pájaro.

Recién he reencontrado un libro que tenía extraviado: La Gaya Ciencia de Friedrich Nietzsche. Escrito poco antes de Así habló Zarathustra, su título hace referencia a la gaya doctrina, esto es, el arte de versificar, el arte de la poesía. Y sin duda ésta es, de las obras del filósofo teutón, la más poética de todas. No deja de ser paradójico que la carátula del tomo de marras apele a iconografía de hard science para ilustrar el concepto -como si tratase de un manual de estequiometría-.

Es valioso saber que la palabra ‘gay’, tan poco empleada en su antigua acepción -el Diccionario de la Real Academia Española actualmente sólo reconoce significados vinculados a la homosexualidad-, parece derivar del provenzal antiguo ‘gai’ o ‘guai’, aunque comparte raíces en otras lenguas (francés: gai, español arcaico: gayo, portugués: gaio, italiano: gajo) y se postula entre otras teorías, su origen desde el vocablo latino ‘gaudium’: contento, gozo, alegría, placer de los sentidos.

Y el vocablo ciencia, en sus albores etimológicos, se refería a cualquier cuerpo organizado de conocimientos. Por ello era perfectamente lógico hablar de gaya ciencia o gay saber. En ese sentido, el mismo Niestzsche remarcaba el papel que la poesía había jugado en la invención del amor como pasión, como vital, gozosa afirmación de la existencia.

Aquí otro fragmento de Nietzsche. Seguramente valdría la pena intentar el rescate de esta olvidada rama de la ‘ciencia’:

LO QUE DEBEMOS APRENDER DE LOS ARTISTAS

¿De qué medios disponemos para conseguir que las cosas se vuelvan bellas, atractivas y apetecibles para nosotros cuando no lo son? -y yo creo que en sí mismas no lo son jamás-. En este punto los médicos pueden enseñarnos algo, como por ejemplo, cuando atenúan el amargor de sus drogas poniendo vino y azúcar, pero más todavía los artistas que continuamente están dedicados a este género de invenciones y habilidades. Alejarnos de las cosas hasta no verlas del todo, hasta el punto de que tengamos que poner mucho de nuestra parte para seguir viéndolas, o contemplar las cosas de perfil para no ver más que su contorno, o mirarlas a través de un cristal de color o iluminadas por la claridad del sol poniente, o prestarles una superficie o piel que no tenga transparencia completa, todo eso debemos aprender de los artistas, sin perjuicio de ser más cautos que ellos, pues en ellos esa fuerza sutil que les distingue acaba allí donde termina el arte y empieza la vida. Mas nosotros queremos ser los poetas de nuestra vida hasta en las cosas más menudas.

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NB: Solía ser incuestionable la enfermedad sifilítica del filósofo como causal de su locura y muerte, pero nuevas investigaciones en base a discordancias clínicas que ya existían en la época del fallecimiento de Nietzsche, hoy propugnan diagnósticos distintos como los de etiología tumoral, causalidad congénita como la arteriopatía cerebral autosómica dominante con leucoencefalopatía e infartos subcorticales o una probable demencia frontotemporal.

Caricatura de Nietzsche

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