El gato, rey de la jungla de asfalto

© WIKIMEDIA COMMONS/Fleshgrinder

Quien haya tenido un gato al que se permita salir de casa sabe que suelen desaparecer durante horas y, a veces, días enteros. ¿A dónde van? La pregunta reviste interés también para los conservacionistas, que estudian el impacto de estos animales sobre las poblaciones salvajes. Expertos de la Universidad de Illinois y de la Encuesta sobre Historia Natural de Illinois colocaron transmisores de radio a 18 gatos domésticos y 24 gatos asilvestrados en la zona sudoriental de Champaign-Urbana y rastrearon sus movimientos siguiéndolos con camiones o a pie durante más de un año.
El estudio, publicado en Journal of Wildlife Management, muestra que los gatos domésticos son bastante perezosos: pasan el 80% del tiempo descansando. Dedican otro 17% a actividades reposadas (acicalarse) y solo el 3% a actividades que suponen un fuerte ejercicio físico (caza). Los gatos sin dueño descansan solo el 62% del tiempo y dedican el 14%, sobre todo por la noche, a conductas muy activas. Los gatos asilvestrados se desplazan mucho más lejos de lo que se esperaba: a lo largo de zonas de hasta 5,5 kilómetros cuadrados. Los domésticos, en cambio, permanecen en un área media de unos 0,02kilómetros cuadrados en torno a su hogar.
El comportamiento de estos pequeños felinos guarda semejanza con el de sus parientes de mayor tamaño. Mantener una zona de patrulla es un comportamiento intrínseco de los felinos. Y también la proximidad a los humanos, ya que facilita el acceso a los alimentos (los jaguares de Iberoamérica se mueven discretamente a través de grandes áreas en las que viven humanos). Es parte de la naturaleza felina vivir en el límite entre las tierras salvajes y las habitadas por el hombre.

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